Estaba durmiendo el domingo a la mañana cuando me despertó la presencia de un cuerpo deslizándose en mi cama. Con los ojos entreabiertos la veo a Ana Maria buscando con las manos y luego con su boca mi polla que pronto se puso dura, chupaba con desesperación, como si quisiera arrancarla.Nunca la había visto de esa manera. Luego se subió arriba mio y comenzo a moverse introduciéndome en ella hasta que la tuvo al fondo, comenzó a moverse con desesperación, Me besaba gimiendo, sollozando, sentía sus lágrimas calientes deslizarse por mi cara, tenía los ojos abiertos, no quería soltar mi boca hasta que se corrió gimiendo y llorando amargamente con espasmos.
- Ana por favor mujer ¿que te pasa?
- Vengo a decirte adiós, no volveré a verte.
- Pero¿ que pasa, se dio cuenta tu marido?
- No, estoy embarazada y no se de quien es, no pienso hacerme problemas, te voy a sacar de mi vida y me voy a dedicar a mi familia, calla y acepta, no digas nada que se hace mas difícil.
Se vistió rápido, me dio un último beso, dejó las llaves en el velador y sentí cerrar la puerta.
Me volví hacia la ventana, el día estaba gris, como yo, y el paisaje de la ciudad se fue tornando borroso mientras sentía mis lágrimas deslizarse por mis mejillas..
viernes, 28 de octubre de 2011
Estaba en el último año de la facultad y con dos amigas y compañeras desde la infancia decidimos
ir de vacaciones unos días a las sierras de Córdoba. Para allí partimos en un auto destartalado haciendo casi
900 kilómetros .
Llegamos ya a la noche y fuimos a parar a un camping pegado a un arroyo, por encima de un cañadón
con una vista increíble. No había luz eléctrica
por lo que esa noche la pasamos bajo un
cielo increíble por lo estrellado. Al día siguiente despertamos y nos dimos
cuenta que habían cinco carpas y un poco mas alejada estaba una cabaña con una
proveduría y que contaba con sanitarios y duchas. Vino la dueña, una esbelta
morena de treinta y pico, curtida por el sol, vestida con una bombacha de campo
gastada por el uso, unas alpargatas y una remera cortita, nos ayudó a armar la carpa al tiempo que nos
daba detalles. Carla que así se llamaba nuestra anfitriona nos dio las
indicaciones necesarias para pasarla bien: los lugares donde podíamos ir para hacer, trekking, rappel o cabalgatas.
Durante la mañana fuimos conociendo a nuestros vecinos a medida que se
despertaban. Eran 11 mujeres y en una carpa 2 varones muy poco dados y mas
interesados en los deportes de aventuras que en el sexo opuesto.
Los días fueron fantásticos, por
las noches cada una de las carpas organizaba una noche un fogón, que comenzaba
con mate y tortas fritas para después cambiar
cuando de la nada aparecía una botella de fernet y otra de cola, y por supuesto a medida que subía la
alcoholemia el clima cambiaba. Carla ya sacaba una guitarra y cantábamos hasta que quedabamos rendidas o borrachas.
Bueno todos no, los chicos no participaban, ya que cuando salía el sol
desaparecían y volvían con sus bicicletas muy tarde y al tercer día se fueron. Por
supuesto que fueron blanco de los comentarios mas despiadados. Algunas noches el clima daba para los relatos
eróticos, supuestas experiencias de las aventuras sexuales de cada una de las
participantes. Yo era muy poco lo que podía contar, un noviecito que arrastraba
desde la secundaria, que para él el sexo era meterla en seco dos veces por
semana, moverse cuatro veces y acabar, pero a decir verdad no me traía
problemas y por el momento no precisaba nada mas. Por lo tanto no tenía mucha
experiencia y a decir verdad me incomodaba un poco la situación, había
intentado masturbarme pero me aburría y realmente el sexo no había pasado como
algo importante en mi vida. Al decir de mi psicóloga estaba sublimada mi libido
con mi estudio.
Escuchar las calientes
experiencias ajenas y con lujo de detalles me dejaba muy confundida y confieso
que algunas noches llegaba a meterme en la bolsa de dormir con la bombacha
empapada.
En una salida y haciendo rappel, se me zafó la traba del mosquetón y ahí
me ví deslizándome a toda velocidad por la cuerda, que no me quemó las manos
por los guantes que traía pero en los últimos metros di unos tumbos contra las
salientes para quedar tirada en el piso y con un tobillo hinchado. No me rompí
ningún hueso pero tenía dificultad y dolor al apoyar el pie derecho, así que a
lomo de mula volví al camping. Carla nos vió llegar y salió a nuestro
encuentro. - Llévenla a la cabaña que esta noche se queda allí. Por suerte ya éramos
casi médicas y con un botiquín muy abundante, así que hice una mezcla de analgésicos y un tranquilizante para poderme relajar. A
las dos horas tenía un estado de languidez y bienestar absoluto, Carla apareció
con una palangana y una toalla con agua y jabón y me dijo, - antes de meterte
en sabanas limpias te quitare toda esa tierra que llevas encima. “No te muevas
bonita, que en algún tiempo fui enfermera, no te voy a hacer daño”. Me lavó
primero la cabeza, luego el cuello me quitó la remera y el corpiño para
enjuagar, mis axilas, mi espalda y mis pechos. Que bien me sentía el efecto de los medicamentos incrementaba mis sensaciones y allí estaba yo,
semiconsciente, gozando de ese lavado con masaje. Me quitó muy despacio los
botines y ahí estaba mi tobillo hinchado y azul por el hematoma. Suavemente me
lavó ambos pies, las rodillas; al deslizar la toalla húmeda y sus manos por mis
muslos me di cuenta que estaba excitada, quería detener la situación, pero mi
mente no respondía se estaba hundiendo
sin remedio en esas olas de placer que me levantaba con sus manos. El último
baluarte de resistencia cayó cuando levanté las caderas para que deslizara la bombacha.
Me frotaba mojando mi entrepierna, mandándome descargas eléctricas cuando rozaba mi clítoris. Me sentía en una nebulosa
de placer sólo sentía el roce de su mano con un aceite tibio que me recorría el
cuerpo y esa sensación terrible cuando se detenía en mi sexo, notaba mis labios
abiertos, mi clítoris hinchado y sus dedos que iban y venían sin detenerse mas
que lo necesario en los distintos puntos. De pronto sentí que me introducía un
dedo, luego dos en la vagina, no soportaba tanto placer, tenía los ojos
cerrados con el miedo de que si los abría todo eso desapareciera. Me frotaba de
arriba hacia abajo, por los, entraba y salía, de pronto sentí sus labios y su
lengua apoderarse de mi clítoris, me chupaba suavemente, me pasaba la lengua
plana de arriba hacia abajo, describía círculos, cambió los dedos por la lengua
explorando mis cavidades, deteniendose en mi culo, chupando, metiendo la
lengua, frotando con los dedos, volviendo a cambiar, metiendo un dedo en mi
ano. Mi pelvis empezó a moverse con un ritmo furioso, - No me dejes no, seguí
seguí, le pedía mientras movia su cabeza intentando acomodar su lengua al roce
exquisito. Y todo explotó sentí que la cabeza me estallaba en lucecitas de colores,
espasmos violentos de mi vagina apretaban los dedos de Carla, que seguía
chupando los jugos que vertía. Me fui adormilando para despertar tarde al otro
día por mis amigas que me decían que nos íbamos al pueblo para hacerme una radiografía y que
luego seguiríamos nuestro viaje. Me traían ropa limpia y al levantarme me
miraron extrañadas por mi desnudez. Ya arreglamos con Carla ella se fue a
buscar una yegua, te dejó un beso y este sobre.
Mas tarde y a solas abrí el sobre y tenía una servilleta con la marca de
carmín de unos labios rojos.
Gracias Estela.
lunes, 24 de octubre de 2011
Lo vimos y nos gustó a las dos, teníamos 17 años y el desparpajo propio de esa edad. Fuimos al cine y ahí estaba buenísimo y comprando las entradas, entramos y nos sentamos detrás de él en una sala casi vacio su perfume nos transporta . La película tenía una trama erótica que iba creciendo, trataba de un preso que es ejecutado y la relación entre su mujer y el alguacil. Cuando comenzó la parte erótica no se si fue la idea de Carina o la mía pero seguro que ambas estábamos cachondas y nos sentamos a una a cada lado de este chico y comenzamos a acariciar el frente de sus pantalones, con una mano inmovilizando su antebrazo y la otra en su entrepierna.No queriamos que él nos toque. Inicialmente intentó oponer resistencia para luego entregarse y disfrutar la situación esperando, tendría cerca de 30 años, mientras Carina le bajaba el cierre, yo me apoderaba de su polla erecta al contacto de dos manos femeninas. Le masturbamos primero una luego la otra y por último entre las dos, su corrida fue fántastica, copiosa , se retorcía en el asiento, no lo dejamos recuperar, no esperamos nada, nos levantamos y rápidamente salimos de la sala sin darle oportunidad a seguirnos. Un regalo anonimo extra para dañarle el cerebro, un bonus a su entrada del cine.
Marita
sábado, 22 de octubre de 2011
A Vera la conocí en Port Lligat, en ese bosquecillo que se extiende a la izquierda
bajando de la casa de Dalí con rumbo a la costa. Había salido del museo y
caminaba sin rumbo internándome en el bosque cuando la ví: flaca, alta, con el
pelo largo renegrido, y la piel que sólo pueden tener las mulatas con la
exposición prolongada al sol, edad? Podría tener 15 como 40, me miró con esos
ojos verdes como el mar de su tierra.
-Te perdiste? fue su pregunta cuando todavía no podía
quitar los ojos de ella envuelta en una túnica blanca que dejaba translucir su
cuerpo perfecto.
-Caminé sin darme cuenta hasta acá, le respondí. Y
ella que estaba cocinando en un fogón hecho con piedras redondas me dijo:
-no es cierto, tus pasos te trajeron hacia mí, te
estaba esperando, siéntate que ya está la comida.
Comimos unos pescados fritos provistos por los pescadores del lugar, con un vino
rosado, que me dejó beber de sus labios. Me contó que hacía artesanías y que venía todos los veranos a vivir
en una carpa y en ese mismo lugar, que ya nadie le molestaba porque le temían, era
hija de Orishas de Yemayá y Changó, por lo tanto no podía vivir lejos del mar,
pero necesitaba del fuego para poder respirar. Al notar mi cara de ignorancia
me explicó que eran dioses del Candomblé,
luego agarró un cubilete lleno de caracolitos me hizo soplar adentro y los
arrojó al piso mientras me anunciaba que íbamos a ser amantes de sólo dos días
y por mucho tiempo; Me tomó de la mano y me condujo al interior de su carpa,
dejo deslizar la túnica mostrando un cuerpo exquisito, como tallado, se frotó
las manos con un aceite aromático que inundó mis sentidos y sentí que mi alma
abandonaba mi cuerpo para unirse a la de ella. Todas sus caricias tenían vida
independiente que persistían en el tiempo, todo el estímulo erótico se
acrecentaba era un movimiento perpetuo una coda sensual, en que el placer se
iba apoderando de mi piel centímetro a centímetro, pequeños orgasmos localizados que iban
juntándose. Se puso arriba mío y se introdujo lentamente mi pene, cada
centímetro que penetraba era una onda voluptuosa que circulaba por mi médula
espinal hasta explotar en mi entrecejo en un orgasmo total, pirotécnico,
explosivo de duración eterna que reberveraba en todos los rincones de mi
cuerpo. Cuando tomé conciencia habían pasado los dos días anunciados, ya no estaba al lado mío,
estaba solo en la playa, solo y confundido. Empecé a preguntarme si había
ingerido algún hongo con la comida que me dio o si solo fue un sueño.
La segunda vez fue
2 años después en Montevideo, luego fue Maceió, Sitges, Pantano do Sul, La Paloma, Playa del Carmen
siempre cada dos años en el lugar que yo elegía para veranear, la encontraba sentada
en el piso, sóla o en una plaza de artesanos con una inmaculada camisola
bahiana que dejaba traslucir sus duros pechos y sus renegridos pezones. Te
estaba esperando, me decía, al tiempo que me daba un abrazo muy fuerte, me
ahogaba con sus besos, y tomaba posesión de mí; sólo puedo recordar el placer
que no terminaba nunca y luego de dos días juntos desaparecía.
Ayer estuve con ella, luego de 20 años de vivir esta
historia, estaba en un puestito de artesanos en Puerto Montt al costado de esas
viejas locomotoras que se oxidan en esa plaza frente al mar, no había cambiado
nada; estaba igual al día lejano que la conocí, llegaste justo, me dijo, al
tiempo que me alcanzaba el vaso lleno de aguardiente de caña y me hacía soplar
dentro del cubilete y volvía a tirar los caracolitos. Es tu elección me dijo,
esta noche podemos ser amantes eternos y vivir en las estrellas, pero
tienes que dejar todo, confiar en mí y venir media hora antes que salga la luna
llena, no traigas nada negro. Busqué una excusa y una promesa y esa noche falté, tuve miedo lo
reconozco. Por la mañana pasé por su puesto dispuesto a disculparme y sólo encontré
una vieja guardando sus pertenencias en
cajas, me miró en una mirada eterna y luego me habló: esto dejó para ti, aunque no lo mereces… llegué al
hotel y rompí el pequeño envoltorio sacando
una pequeña estatua de ébano de una bella mujer desnuda acariciada por las
olas, la puse encima de una mesa para admirarla y vi que era Vera con su
desnudez apenas cubierta. Me quedé sin aliento, en esos pequeños ojos brillaban
unas pequeñas lágrimas ambarinas, busqué en el envoltorio y encontré un pequeño
pedazo de papel amarillento que decía: “Te perdiste de vivir conmigo mas allá
de las estrellas” : Oshun… al tiempo que la delicada estatua se desgranaba lentamente
convirtiéndose en un puñado de cenizas.
viernes, 21 de octubre de 2011
Irene era la compañera de
trabajo que ocupaba la oficina en frente de mi escritorio, era la jefa de auditoría. Vestía totalmente asexuada y anodina, lo que no hacía fácil de adivinar su edad. Usaba unos anteojos de carey muy
grandes peinaba su pelo rojizo en un rodete, siempre blanca, los labios apenas
pintados y con un vestido por debajo de la rodilla y siempre con algún tipo de
prenda que disimulaba las formas de su cuerpo. Tímida, siempre mirando al piso difícilmente levantaba la mirada para socializar
con sus compañeros a los cuales mantenía una considerable distancia. No asistía
a las fiestas de la oficina ni a las salidas nocturnas que de tanto en tanto se
organizaban.
Un viernes de invierno
me quedé en la oficina, desbordado de trabajo para no
tener que llevarme nada a casa y pasar un fin de semana tranquilo, estaba solo
en la oficina con el personal de limpieza circulando por los pasillos.
Mientras ordenaba mis cosas
para irme se largó una tormenta de viento lluvia y rayos que hacían temblar el
edificio. Tenía que caminar casi 200 metros en el estacionamiento donde tenía el
auto y cansado de esperar que escampe corrí esa distancia llegando al auto completamente empapado, entré y rápidamente
se empañaron los cristales, mientras
esperaba que mejorara la visibilidad del
interior observo una figura que corría hacia mi, era Irene completamente mojada.
Irene entrá que te estas empapando!! Abre la puerta y me dice: “ te voy a mojar todo
el tapizado, el auto se me detuvo a tres cuadras, me quedé sin carga en el
móvil y volvía a pedir una grúa cuando me agarró la tormenta”.
La miré detenidamente ya que
la lluvia había obrado un milagro: el pelo suelto y mojado, la ropa pegada al
cuerpo como segunda piel insinuaban unos pezones oscuros en unas tetas que pugnaban salir de esa
blusa.
Luego de decirme donde vivía,
que era al otro extremo de la ciudad le dije. Si me permites pasar por casa, me
cambio de ropa que la tengo empapada, te secas un poco y te llevo porque con
este tiempo no podrás encontrar ningún taxi. Me hizo un gesto de asentimiento y
al responder con monosílabos los intentos de comunicación, subí el volumen del
reproductor y los próximos 20 minutos lo hicimos en silencio. Llegamos al piso métete
en la ducha que pillarás una congestión,
y dame tu ropa que la pongo en el secaropas, no te preocupes que tengo dos baños, le dí dos toallas gigantes mientras entraba al baño de
mi habitación. - Veo que tienes brandy puedo servirme una copa? - si, sírveme una a mi.
Me di una ducha rápida para
entrar en calor, me puse un albornoz, salí al dormitorio para coger ropa limpia. Por el
espejo la veo salir del otro baño envuelta en un toallón. Nos sentamos en la
sala y serví su copa vacía, “Uy me la
vacié de un trago, tenía mucho frío”. Al alcanzarle la copa observo una transformación, sus mejillas encendidas por el brandy, sus labios húmedos y rojos, con una gran
sonrisa y los ojos con un brillo desconocido.
Lograste lo que nadie, que me
sienta bien y contenta, me dice. - Yo no el brandy. Dime Irene porque actúas
con ese personaje tan distinto en la oficina?.
Es la única manera de parar
el acoso, me fui de dos trabajos por intentar ser yo misma y si no me acosaban
los jefes lo hacían mis compañeros.
Quieres llamar por teléfono
para avisar de tu demora?
No tengo a nadie a quien
rendir cuentas. Vivo sola aunque mi piso no es tan grande como el tuyo. Aquí
hay una mano femenina, vives con alguien?
No una señora que viene tres
veces por semana y me deja todo reluciente, yo no estoy mucho, llego tarde a dormir.
-No creo que duermas solo
-Yo tampoco de ti
-No dije que lo hiciera
-Yo tampoco.
Me incliné hacia ella
mientras le metía los dedos entre el pelo húmedo y tomándola de la nuca la
atraje para besarla.
-No sigas con eso, no me
hagas romper el voto de con nadie del trabajo.
La seguí acercando hasta
rozar sus labios con los míos, y mirando sus ojos color esmeralda le digo: tienes razón
no quiero ser la causa de tus fustraciones.
Se levantó como ofendida me
agarro la cabeza y me estampó un beso profundo y largo mientras retiraba la
toalla que le cubría el cuerpo.
-No sabes con quien te
metiste, pero esto te va a salir muy caro.
-Estoy dispuesto a pagar el
precio, le dije mientras agarraba con ambas manos las tetas y acercaba mi
lengua para pasarla por sus pezones. Me abrió el albornoz y agarró mi polla
delicadamente mientras se inclinaba para tomarla con la boca, paseo la lengua
de arriba hacia abajo mientras metía un testículo en su boca...
-adoro los hombres que tienen
los huevos juntos y no colgando. Nos deslizamos hacia la alfombra mientras
bajaba mi cabeza lentamente lamiéndole el ombligo, las ingles, metí la nariz en
su mata rala aspirando su esencia, baje con los labios tocando suavemente su
vulva, moví el labio inferior en su clítoris que asomó desde su capuchón, lo
aspiré suavemente y con la punta de la
lengua lo estimulaba; notaba el estremecimiento que esto le producía abriendo
mucho mas las piernas. Le pase la lengua suavemente al principio luego chupe
sus labios, metiendo mi lengua en su vagina y moviéndola lateralmente…”ven aquí
que me corro, méteme algo por favor”, le introduje dos dedos y los moví hacia
arriba y abajo, cogíó mi mano para aumentar el movimiento y empezó a mojarme la
mano, se corría al tiempo que soltaba un alarido, los espasmos no cedían y se
revolcaba de uno a otro lado mientras tiraba de mis cabellos para ponerme
arriba de ella. Le metí mi polla mientras seguía gritando no no no!! Intente
ahogar sus gritos con un beso sus espasmos eran continuos, los ojos estaban en
blanco, me dio vuelta y se puso a horcajadas mientras se movía con furia “hijo
de puta, hijo de puta noooooo”. Los gritos eran terribles, perdí la
concentración, quería hacerla callar, ella apoyada con sus manos en mis muñecas
seguía frotándose moviendo la pelvis de manera circular “ noooooo, hijo de puta
nooooo”…
De pronto unos golpes en la
puerta “ Pablo que pasa ahí, abrí la puerta o llamo a la policía” mi vecina del
piso de abajo una maruja solterona que se había prendido al timbre de mi puerta.
Nos
empezamos a reir, Irene se levantó desnuda y abrió la puerta “… nada señora la
estoy pasando muy bien, quiere ud. participar”
-Desvergonzados
voy a llamar a la policía…
-
Vaya a hacerse unas puñetas y aprenda lo que es gozar!!!
Esta
vieja me cortó en lo mejor. Ven niño que me voy a hacer cargo de ti, ven aquí
pobrecillo!!.
Y
se hizo cargo de mí toda la noche del viernes, el sábado hasta la tarde del
domingo, cuando se fue lo hizo porque ya no lograba ninguna respuesta de parte
mía que había quedado literalmente liquidado y sordo.
El
lunes a medio día me llegó un memo de traslado a otra sección y una nota
adherida a un clip metálico “Te dije que te iba a salir muy caro, así estoy
tranquila con mi conciencia y no pierdo la línea ante el resto besos”
martes, 18 de octubre de 2011
Mi vecina
Marita tiene 34 años, separada dos veces y sin hijos. Es eléctrica, charlatana y le gusta hablar con quien quiera escucharla, aun en el ascensor, de sus fantasías sexuales; quizás un poco histérica.
Una tarde de domingo me quedé afuera al cerrarse la puerta del piso con el viento. Sin llaves, móvil, ni zapatos y en cueros. Golpeo la puerta de su piso y se asoma ella con un pantalón minúsculo y una blusa entreabierta.
- Hola guapo pasa que estoy semidesnuda.
- Por favor me dejas hacer una llamada a ver si mi hermana me trae la llave del piso?
- Si tío llama, apeteces un gin tónic tengo un Hendricks del mismo Londres
- dale mujer.
De fondo sonaba Tom Waits desgarrando "....time, time, time..."
Se inclinó para adelante para buscar la botella de gin dejandome en primer plano un trasero de lujo, al darse vuelta me pilla mirando sus nalgas que desbordaban de su micro pantalón.
- Lo siento pero tienes un culo precioso
- Toca chaval que esta duro, salgo a correr todas las tardes.
Mi mano cogió la redondez de su nalga mientras palpaba la dureza que era real, entonces cogí la otra nalga y deje que mis dedos, como al azar ingresen hasta tener contacto con la fina tela de sus braguitas.
Oye chaval para, que me pones a mil si me tocas ahí.
Sentado como estaba con las dos manos sujetando su culo la atraigo y meto la boca por el costado lamiendo el borde de su vulva depilada. Con una mano suelto el botón para sacarle el short y las bragas. Mientras mi boca se perdía entre su sexo, comencé a lamerle de arriba hacia abajo.
Marita se contorsionaba meneando su trasero. Puse la lengua en su culo y lentamente le introduje la punta de mi lengua mientras que con los dedos de la mano derecha le frotaba los labios y el clítoris inflamado.
"No te detengas, meteme la lengua en el culo, si, si no doy mas, meteme los dedos dios mío me corro oh oh"". Mi cara quedo empapada de sus jugos, esperé que cesaran sus espasmos mientras seguía con dos dedos en su vagina y con la otra mano frotando su clítoris. - " Me vas a matar, me vas a matar para un poco"
Se dio vuelta aflojando mi pantalón mientras mi polla se soltaba intentando salir de su encierro. Se recostó a mi lado en el sofá mientras introducía en su boca mi glande al tiempo que comenzó a mover la lengua de manera circular por toda la circunferencia. Por dios nunca antes había sentido esa sensación entera en mi polla.
Luego se sentó a horcajadas empalandose lentamente, mientras me chupaba la lengua hasta hacerme brotar las lágrimas. La levanté en vilo desde sus nalgas y me rodeó con sus piernas la cintura mientras la apoyaba en la pared bombeandola de una manera violenta. " Si si no pares no pares nooooo" al tiempo que sentía sus jugos correr por mis muslos le mandé mi descarga de semen quedando sentados en el piso mientras intentábamos recuperarnos.
- Estabas al alcance de la mano y nunca me follaste,es imperdonable.
Esa fue la primera de una larga historia de polvos increíbles a cualquier hora.
lunes, 17 de octubre de 2011
Ella tenía 12 años y yo 15, era mi prima, vivíamos en casa contiguas, en frente de la mueblería, que era el negocio de mi padre y mi tío
Crecimos juntos aunque esos tres años de diferencia a esa edad eran importantes, Lorena aun no se había desarrollado y era más bien una niña pecosa y flaquita. Por alguna razón tenía un enamoramiento conmigo y buscaba las ocasiones para encontrarnos a solas para abrazarme, tomarme de la mano y me pedía que le enseñe a besar. Era todo un follón, y no me la podía sacar de encima, ya que me seguía a todos lados.
Pasaron un par de años, hacia mucho que no la veía y una mañana de domingo yo dormía destruido en mi casa, luego de una fiesta hasta muy tarde. Nuestras familias preparaban un almuerzo en su casa, a la que no pensaba asistir. En un momento sentí que alguien furtivamente se metía en mi cama, inicialmente no me moví intentando adivinar quien era, luego de un momento me sacudió mientras me decía “no puedo creer que estés saliendo con esa loca de Susana” luego comenzó a insultarme hasta que rompió en llanto mientras me abrazaba. Yo dormido y de espaldas,no entendía nada; pero al sentir el calor de su cuerpo tuve una erección.
Me dí la vuelta pensando en escandalizarla, para darle su merecido por su comportamiento y mal trato. Al hacerlo se dio cuenta de mi estado, intentó recular, mientras la agarraba de las nalgas y apoyaba mi erección entre sus muslos casi cubiertos con una minifalda. Dejó de llorar tiró de las sabanas a un costado y me miró profundamente con odio, intenté atraerla hacia mi y me respondió con un par de mordiscones; al tiempo que intentaba deshacerse de mi abrazo. Le puse una mano entre sus muslos mientras luchaba para mantenerlos cerrados. Iniciamos una verdadera lucha, yo intentando abrir sus labios que mantenía completamente cerrados, y tratando de mantener mi mano entre sus pierna; jadeabamos por el esfuerzo, de pronto abrió los labios mientras de a poco empezó a responder a mis besos aflojando la presión de sus piernas. Continué el ascenso de mi mano hasta notar sus bragas húmedsa, con sus brazos intentaba alejarme mientras su boca se fundía con la mía, ya no luchaba contra mi sino con ella misma. Nuevamente intentaba cerrar los muslos mientras me apoderaba de su sexo ingresando por el costado de sus bragas blancas. Comencé a frotarle lentamente la vulva y el clítoris mientras me repetía “no, no, no” y su pelvis se movía de manera circular. Al intentar penetrarla con mi dedo del medio me detuvo la mano y sólo lo dejó libre cuando abandoné mi intento. Le tomé una mano de ella para ponerla en mi sexo erecto pero se negó a hacerlo, estaba en trance y entregada por entero a la búsqueda de su propio goce. Luego de un quejido interminable me mordió los labios mientras arqueaba su pelvis para llenar mi mano con sus jugos. Inmediatamente me dio un empujón, se levantó de un salto y salió a la carrera de mi habitación, quedé sumamente excitado y con una gran culpa por una situación que literalmente se me había escapado de las manos.
A partir de ese momento me evitó y nunca mas pude recrear la situación ni tampoco hablar de lo que había pasado.
Pasó el tiempo, yo me fui a otra ciudad y cada vez que volvía a visitar a mi familia, no tenía la oportunidad verla, y si estábamos en reuniones familiares, hacía lo posible para no tener contacto conmigo.
Cumplí 20 años cuando me enteré que había quedado embarazada y se casó con su noviecito, por imposiciones familiares tuve que asistir a la ceremonia.
La noche anterior al casamiento mi tía me pidió que pasara a buscar a mi prima, por la peluquería. El saludo fue frío y mientrad conducía en silencio, sonaba en el estereo “… y tardé en olvidarte 19 días y 500 noches…”
Nos detuvimos en la puerta de su casa, apoyó una mano en mi bragueta mientras me regalaba un largo y húmedo beso y despacito me decía al oído “esperé que tu me hicieras la despedida de soltera, pero no llegaste”.
Siempre fuiste un gilipollas conmigo.La noche anterior al casamiento mi tía me pidió que pasara a buscar a mi prima, por la peluquería. El saludo fue frío y mientrad conducía en silencio, sonaba en el estereo “… y tardé en olvidarte 19 días y 500 noches…”
Nos detuvimos en la puerta de su casa, apoyó una mano en mi bragueta mientras me regalaba un largo y húmedo beso y despacito me decía al oído “esperé que tu me hicieras la despedida de soltera, pero no llegaste”.
Meses después tuvo una hija y parecía que nuestros caminos se habían terminado de separar.
Al año siguiente para fin de año mientras Lorena se encontraba de vacaciones con su familia, falleció la madre de su marido, por lo cual el marido se volvió en el primer vuelo que encontró y ella manejando con la niña en el auto.
La familia se encontraba preparando el velatorio, y en un momento mi tío me llama y me dice “Tu prima se quedó a medio camino con el auto, está en una estación de servicio, ¿puedes encargarte de ir a buscarlas?. No vuelvan enseguida es mejor que se queden a pasar la noche y salgan temprano”
Llegué a las dos de la mañana estaba en un pequeño hotel; “la niña estaba insoportable”, me dijo, convenimos salir a las 6 de la mañana para llegar a tiempo para el entierro.
Pedí una habitación al lado de ella, nos despedimos luego de comer un bocadillo. Me dí una ducha rápida, el calor era insoportable y cando salí estaba desnuda dentro mi cama.
Ven aquí, tenemos algo pendiente desde que era una niña, me dijo. Y mientras me acercaba me tomó de las nalgas mientras engullía mi miembro semierecto, con una mano le imprimía un movimiento de rotación hacia ambos lados mientras que con la boca entraba hasta el fondo; me acomodé de tal modo que pude poner mi cabeza entre sus piernas y comencé a pasarle la lengua por su sexo, su clítoris estaba a punto de estallar mientras lo succionaba, le introduje la lengua al tiempo que se la movía de atrás para adelante, de pronto comenzó a gemir mientras me pedía a los gritos que la penetrara.. Se sentó arriba mío empalándose hasta el fondo, jadeaba pesadamente, se apoyaba en la punta de los pies desplazandose hacia arriba, para luego dejarse caer hasta quedar totalmente penetrada. Me levanté sosteniéndole las nalgas con las manos mientras la apoyaba contra la pared, me rodeó con las piernas al tiempo que la sentía que se venía una y otra vez en una serie de movimientos convulsivos que no tenían fin. No te corras, no te corras por favor me gritaba mientras continuaba sus movimientos frenéticos de su pelvis. A la cama a la cama me pidió mientras nos revolcabamos salvajemente. El tiempo se detuvo, sólo sentir el roce de nuestros sexos nos volvía a una realidad, le agarraba los pechos mientras le mordía los pezones al tiempo que descargaba furiosamente dentro de ella.
Fue una noche sin descanso, su búsqueda era continua cuando yo ya no podía mas usaba la boca para mantenerme a tono, el despertador me salvó anunciando que teníamos que partir.
Pasó un año cuando volví me encontré con el marido en la puerta de la mueblería, llevaba a una niña de la mano y a otra en un cochecito; “y esta quien es”, le pregunte. “Es Amalia tiene tres meses, saludá a tu nueva sobrina” me dijo, me acerqué, y ví que me ofrecía los bracitos mientras me sonreía y me miraba con unos ojos verdes iguales a los míos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








