lunes, 16 de enero de 2012


Carmen  y su marido vivían en el piso de al lado; durante dos años habíamos salido juntos de vacaciones ya que los niños nuestros y de ellos eran muy amigos, tenían mas o menos la misma edad.
La casa de mi padre en la Costa Brava era muy amplia así que compartíamos techo y comidas.
Era una tarde muy calurosa y pesada, vislumbraba una tormenta. Luego de un almuerzo regado con abundante Penedés todos se acostaron a dormir una siesta. Me quedé escuchando música y fumando cuando sale Carmen vestida para ir a la playa.
-No puedo dormir prefiero estar tomando sol, ¿no me acompañas majo?
Cogimos el coche y nos fuimos a la playa ella  se recostó boca abajo y yo leyendo un libro me quedé dormido. Me despertó el vendaval que empezó a azotar la costa, corrimos al coche,  se hizo la noche, viento, truenos, relámpagos y una lluvia impenetrable, parecía el diluvio universal. Un rayo cayó en el faro  a trecientos metros de donde estábamos Carmen pego un salto encima mío abrazándome de miedo.
-        Nos vamos a morir, nos vamos a morir.
-        Ostias tía que sólo es una tormenta, ya pasará.
Estábamos empapados y la humedad del ambiente era insoportable, sacó una toalla de su bolsa y me secó la cara y el pecho.
-        No sigas mas abajo que no soy de palo
Hizo una mueca y me pasó la toalla encima de la polla logrando que rápidamente se ponga dura. Me miro con un brillo extraño en los ojos:
-        Yo se que después nos vamos a arrepentir de esto pero me apetece, estoy cachonda.
Sacó mi polla y con los labios comenzó a succionar el glande, pasaba la lengua por todo
el tallo deteniéndose en la cabeza.
-        Por favor chupamela, metela dentro tu boca.
-        Espera no seas guarro.
Y empezó a metérsela en la boca al principio sólo la punta pero poco a poco la fue devorando hasta comérsela toda, iniciando un movimiento de vaivén con la cabeza. Volvía a la punta y nuevamente hasta el fondo.
Reclinamos los asientos para atrás, lo que nos permitió pasar hacia  atrás. La di vuelta mientras aún seguía succionando mi polla, le comencé a comer su coñito, le pasaba la lengua por toda la vulva, haciendo movimientos circulares en su clítoris, le chupaba suavemente con mis labios, le fui metiendo la lengua, estaba totalmente mojada, le introduje dos dedos mientras seguía lamiéndole su botón inmenso y rubicundo. Soltó mi polla al tiempo que iniciaba un movimiento desenfrenado con su pelvis hasta correrse con unos pequeños gritos.
-        Dios si, si así, así comeme el coño, meteme la lengua siiiii.
Se dio la vuelta reptando y se puso encima mío mientras con una mano se introducía mi polla.
-        Hijo de puta anoche me masturbé escuchando como armabas la fiesta con tu mujer, me puse tan cachonda que quería follarte, mi deseo se hizo realidad. No acabes dentro por favor avísame antes.
-        Estoy por correrme Carmen.
Me tomó la polla con la boca y empezó  nuevamente a mover la boca devorándola por completo mientras descargaba dentro de su garganta un chorro que parecía no tener fin.

Fue increíble ese polvo con el auto sacudiendose por las ráfagas de viento, y la lluvia que golpeteaba sin cesar.