miércoles, 27 de junio de 2012


                                                           El espejo

Cuando era niña iba a la casa de mi tía Manuela a pasar la navidad y luego me quedaba unos días de vacaciones. Tenía una prima que se llama Sofía,  era cinco años mayor que yo y me gustaba estar con ella ya que por su temperamento hacía que los días que pasaba  en su casa eran inolvidables por que ella siempre inventaba algo novedoso y entretenido.
La casa era grande y el lugar donde mas nos gustaba estar era el dormitorio de mi tía. En realidad la casa pertenecía a la hermana la cual no se la nombraba mucho en la familia ya que, decían, había hecho mucho dinero como furcia – hasta mas grande no supe  lo que eso significaba- y luego se había metido a un convento dejando a su hermana una casa art deco. Por lo tanto el dormitorio era grandioso, una cama muy grande con baldaquino, unas estatuas de desnudos femeninos cubiertas con fundas  “por inmorales” según mi tía y lo que mas me gustaba era un espejo  inmenso enfrentado en la cama con un marco dorado, decían que eran panes repujados de oro, y un cristal de un color ligeramente azulado, cuya luna era perfecta.
Solíamos  pasar mucho tiempo frente a ese espejo, en el ático habíamos descubierto unos baúles llenos de ropa, cajas con sombreros todo de la los 20 o los 30 así que nos disfrazábamos, bailábamos y  hacíamos el tonto. Mi tía que era una beata, decía por una promesa para que la hermana volviera a la senda del bien, estaba afuera todas las  tardes; ocupada con las cofradías de la iglesia. Por lo tanto teníamos unas cuatro horas de entera libertad para jugar acompañadas con dos niñas vecinas más o menos de mi edad.
Fueron pasando los años y por supuesto fuimos creciendo, yo tenía doce años y Sofía diecisiete, y ese año   ella ya tenía un novio y por supuesto que   quedó atrás la época de los juegos ya que durante  las tardes aprovechaba la ausencia de mi tía para que su novio viniera y se encerraban juntos en la habitación de mi tía,  por supuesto sin permitir que pudiéramos entrar. Por lo tanto en ausencia de nuestra mentora Loli, Tere y yo  buscábamos la manera de divertirnos.
Una tarde mientras correteábamos por el pasillo  escuchamos  unos quejidos que salían de la habitación de mi tía, intentamos mirar por el ojo de la cerradura, pero no se veía nada, así que arrimamos una silla, pusimos encima una banqueta y ahí subí para poder mirar por el tragaluz. Lo primero que vi fue el reflejo de la imagen de mi prima en el espejo, ahí estaba el novio acostado con las piernas al borde de la cama y ella desnuda sentada encima de él moviéndose de arriba abajo mientra se sujetaba las tetas con las manos, quedé flipada con la imagen mis ojos clavados en el espejo veían que algo se introducía entre la mata de pelos de Sofía, sentí como me ruborizaba y se me secaban los labios, estaba tan distraída que no escuchaba los llamados de mis amigas. 
- Cuqui Cuqui que pasa que están haciendo
Sacudieron las patas de la banqueta  me hicieron  perder el equilibrio y caí pegandome una ostia contra el piso, con un golpe  en el hombro y la cabeza. Se armó tanto estruendo que las dos desaparecieron corriendo y riéndose a carcajadas dejándome tirada en el piso.
Se abrió la puerta y Sofía asomó la cabeza.
-          que pasó, te hiciste daño?
-          Me duele la cabeza y el hombro.
-          Te lo tienes merecida, eres una guarra por curiosear lo que no debes. Hala  niña vete a poner hielo en esa cabeza

Mientras estaba sentada en la cocina con una bolsa de hielo en la frente me di cuenta que el ver la imagen reflejada de mi prima me había excitado mucho; la recordaba y me volvía a ruborizar. En ese tiempo  yo recién comenzaba a desarrollarme y apenas tenía unos pelitos ahí abajo y unos bultitos debajo de los pezones de algo que querían  asomarse como tetas. Me acordaba que desde arriba tenía una visión equidistante de la unión de los dos cuerpos pero era el reflejo del espejo lo que me había excitado, iluminaba la escena, la hacía mucho mas clara.

Un par de días mas tarde mientras me probaba una capelina frente al espejo se asomó Sofía me arrojó a la cama y entre cosquillas y revolcones me preguntó por qué la había espiado y que era lo que había visto.
-          Te vi follando con tu novio
-          Y como sabes que estaba follando?
-          No soy una niñata Sofía ya vi  porno en el ordenador de mi hermano
-          Y a ti te lo hicieron?
-          No que soy muy niña.
-          Pero sabes bien que tienes todo para hacerlo.
-          No me llama la atención me parece asqueroso
-          Y nunca te tocaste el coñito
-          Intenté pero me arde mucho,  una vez que corría con las piernas apretadas tuve una sensación como que me desmayaba, que me gustó mucho, después intenté reproducir esa sensación con  mi mano pero sólo logré que me doliera.
-          Y nunca te metiste nada?
-          Me duele cuando lo intento con un dedo, no quiero pensar cuando te metan una polla, no! me da mucho asco.
-          Es que no sabes como se hace tía, deja que yo te enseño!

Se levantó y volvió con un pote de crema, me bajó las bragas,   metió los dedos y me la untó en el coño, haciéndome pegar un salto por lo frío que estaba.
-          Bueno niña ahora te la voy a frotar,  me tomó la mano y me hizo abrir los dedos índice y el medio. Fíjate este bultito que tienes aquí no lo toques directamente hasta que te acostumbres, fíjate que arriba y a los  costados parece que hubiera un capuchón, pones los dos dedos a los costados, aprietas un poco y lo mueves, ves como se mueve, mira.
 Abrió las piernas después de quitarse las bragas se abrió los labios con una mano y con la otra puso los dos dedos un poco por arriba del clítoris generando un movimiento hacia arriba y abajo  cubriendo y descubriendo la cabecita.
-          Dale ahora te toca a ti
Me consternó la visión de su sexo abierto, nunca había visto de cerca un coño y el de mi prima estaba lleno de pelos y tenía unos labios que sobresalían.

Imité los movimientos con mi mano sintiendo como aumentaba de tamaño entre mis dedos y notando poniéndose mas dura, al tiempo que sentía una sensación agradable que me llenaba de calor las mejillas y los labios.  Mientras yo seguía dale que dale con el movimiento ella abrió mis labios y  introdujo la punta de su dedo en mi coñito, lo hizo suavemente parando cuando tenía alguna resistencia, yo sentía que me dilataba en cada movimiento  por que avanzaba cada vez mas con el dedo, hasta tenerlo totalmente adentro. Estaba con los ojos semicerrados y de pronto los abrí y me ví en el espejo, el rostro rubicundo, los labios rojos y en primer plano mi coñito al cual acariciaba con mi mano y el dedo de Sofía que entraba y salía, tuve un momento en que pense que se me detenía el corazón y ahí mismo sentí una sensación como de hacerme pis y como de electricidad en mi cabeza.
-          Esto es lo que se siente niña, ya lo aprenderás y basta por ahora.

Pasaron los años y el recuerdo de esa situación me sirvió como fantasía que me acompañó muchas veces cuando me masturbaba. Cuando cumplí 21 mi tía se murió, asistimos al entierro y luego en la casa, mi prima Sofía me llevó a la habitación y me dijo:
-          Quieres llevarte el espejo, a ella le gustaría que tú lo tuvieras, sabía como te gustaba, voy a vender la casa así que llévate lo que te plazca.
Hacía poco que yo vivía sola así que renté un camión de mudanzas y me llevé los baúles de ropa antigua

Y así es como lo tengo en frente de mi cama, y no exagero al decir que toda mi actividad sexual en mi casa ya sea sola o acompañada la hice con su reflejo, y no hay mejor imagen de alguien que me tome ambas tetas con las manos mientras te penetra por detrás y sientes esas manos ajenas en tus pechos y miras esa polla que entra y sale dentro tuyo, acelerando los espasmos y los gritos.
O con las piernas abiertas separar los labios mientras con el vibrador voy introduciendo en mi interior sintiendo y viendo como mis jugos salen de mi coñito mientras me muerdo los labios, con una imagen que me lleva a otra mujer que esta sintiendo lo mismo que yo en el mismo momento.