miércoles, 23 de mayo de 2012


El lunes luego de pensarlo mucho, me animé, me bañé y vestí para la ocasión con un minivestido amarillo ligeramente traslúcido, con un hombro descubierto, y volados desde el hombro izquierdo hacia el busto del otro lado. Un cinto y  zapatos del mismo color de taco muy alto y por supuesto sin nada debajo, tenía la certeza que la ropa no iba a durar puesta por mucho tiempo.
Toqué el timbre, llevaba una botella de cava y dos rosas rojas.
Me abrió la puerta Abel, ingresé a un amplio salón con instrumentos de música,  un piano de cola y varios violines y cellos formaban parte de los muebles de ese lugar, me tomó de la cintura y me hizo pasar a una habitación mas pequeña con sillones y sofás que rodeaban la estancia, de color blanco con cojines color lavanda, muy espaciosos y confortables.
-          Hola yo soy Tere ven y siéntate, ¿te apetece beber algo? Nosotros estamos bebiendo un mojito
-          Si esta bien.  Coño como la pasáis vosotros, habéis sacado mi lado de mirona, que no sabía que estaba; me hicisteis sentir una completa guarra.
-          ¿Te gusta mirar?
-          Es que no me había pasado nunca, fíjate que el porno no me llama la atención.
Tomamos unos tragos, nos fumamos un porro, nos fuimos relajando. Tere se  acercó me puso las piernas entre las mías y mientras me besaba abría mis piernas, acarició mi muslo con el dorso de los dedos hasta llegar a mi coñito depilado, me hizo una pequeña caricia superficial separando ligeramente los labios. Sentí un estremecimiento.
Abel se acercó por detrás y le sacó por arriba la túnica iraní que ella vestía, le besó el cuello y descendió por la espalda mientras Tere se arrodillaba y yo acomodaba mi pelvís hacia delante. Comenzó lamiendo y separando mis labios con los dedos de una mano sorbiendo entre sus labios los míos y chupando levemente hasta aumentar la presión, luego me tocó con la punta de la lengua mi clítoris mientras me dejaba llevar, me sentía muy  húmeda.
-¡Que bien que sabes niña!
Introdujo dos de sus dedos dentro mío mientras me contraía de placer, luego los sacó y se los puso en la boca de Abel el cual con la lengua se ocupó de mi humedad.
Abel estaba sentado, la boca de Tere le devoraba la polla,  levantó la pierna ofreciéndome su pequeño y rosado coño. Le puse la boca pasando mi lengua por dentro sus labios, moviendo alrededor de su clítoris que comenzaba a hincharse, era un clítoris inmenso, como la falange de mi dedo meñique, le puse los labios y comencé a succionarlo mientras que con la punta de la lengua le movía en todas direcciones. Comenzó a gemir con un “u” continuo. Abel la levantó con las manos detrás de las rodillas, la penetró  y se sentó en el borde del sillón, volví a tomar su clítoris con mi boca mientras se corría a caudales, Abel sacó la polla y me la puso en la boca, comencé a devorarlo hasta el fondo, hasta que su pubis tocara mi nariz y las lágrimas asomaban a mis ojos, repetí varias veces la maniobra y pude sentir en el fondo de la garganta un chorro caliente, tragué y terminé de limpiar su polla con la lengua. Sentí que Tere me empujaba hacia delante mientras sentía que dirigía algo que me introducía lentamente en el coño y luego cogiéndome de las tetas comenzó a moverse follándome rápido, era un arnés con un vibrador de látex que comenzó a hacerme correr de una manera  inmediata, mientras me corría Tere gemía y se movía como si se corriera, mi curiosidad fue satisfecha ya que el arnés llevaba dos vibradores, uno corto y ancho que llevaba adentro de su coño y el otro mas largo con el que me había follado.

Quedamos las dos desnudas en el sillón, jugando con nuestras manos y nuestros cuerpos mientras Abel preparaba la cena. Nos corrimos un par de veces.
Luego de cenar y beber el cava, desnudos como estábamos comenzamos a jugar los tres en un todos contra todos. Tere me colocó el arnés penetrándome con el vibrador corto y encendiendo el vibrador al máximo, el grosor me llenaba y la vibración era completamente excitante, luego le colocó un gel al consolador largo y me dijo, quiero ver como lo follas por el culo, quiero que se comporte como una puta.La imagén me excitó mucho, lo penetré ayudado por Tere y comencé a follarlo mientras ella entre sus piernas le comía la polla, Abel gemía, yo pensé que de dolor, por lo cual disminuí mis movimientos pero con las manos en mis nalgas me hizo  señas de que siguiera, lo estaba disfrutando.
-Tere me voy a correr, quiero hacerlo en tu culo
Tere se puso de rodillas apoyando el vientre en el sillón y le  ofreció el trasero al que ella  con su saliva, la penetró con brusquedad; Tere respondió con gritos mientras el se movía entre en consolador con el que estaba penetrado y el culo de Teresa, la escena mas el vibrador en mi coño hizo que me corriera a los gritos a lo cual me siguió Abel y Tere.

lunes, 14 de mayo de 2012


A mis 23 años, heredé de mi abuela un piso en la parte antigua de la ciudad,  estuvo deshabitado por unos cuantos años, cuando se internó sola en un geriátrico.
Con unos amigos nos pusimos manos a la obra para dejarlo habitable, cosa que conseguimos en unas  semanas trabajando duramente en nuestras horas libres, pintamos las paredes,   cambié el baño y parte de la cocina, la verdad quedó muy bien y a mi estilo de estudiante de Arte.

En mi primer noche  y vestida sólo con una camiseta me asomé al balcón para tomar un poco de aire observando, de manera distraída los pisos que se encontraban al frente, cada cual con su actividad nocturna, cenando, mirando televisión, leyendo,  follan…. Iba pensando en todas las actividades y de pronto vi una pareja que follaba en el balcón, ella estaba inclinada hacia adelante y el  la penetraba por detrás; solo se veía algo mas que sus siluetas proyectadas por las luces de la habitación que tenían por detrás. La tenía cogida de las caderas y moviéndose con algo de violencia mientras ella se tomaba del balcón con las manos. Esa visión me excitó, sentí el calor crecer dentro mío y creía escuchar los gemidos de ambos. Luego él se sentó y ella se puso de horcajadas de frente, mientras se besaban apasionadamente. Metí mi mano por arriba de mi braguita y comencé a acariciarme, estaba empapada, llevé el dedo medio de mi mano derecha hacia mi clítoris y comencé a acariciarme suavemente, miraba la faena que ambos hacían arriba de una silla ella subiendo y bajando mientras él le agarraba las dos tetas y se inclinaba para succionarle un pezón. Me introduje un dedo dentro mi coñito y comencé a penetrarme, tenía la mirada fija en los movimientos de ambos. Luego ella se dio vuelta y se sentó arriba de su polla movía las caderas lateralmente y en círculo, en un momento levantó la mirada y me miró – o eso me pareció-  y quedó con la cabeza dirigida a mí mirando como me masturbaba y aumentando su morbo, ella saltaba arriba de el. La verdad es que me dedicó su corrida mientras sentía que mis fluidos salían a caudales de mi interior  y quedaba sentada en el piso intentando recuperarme. Cuando me levanté ya no estaban  y habían corrido la cortina.
A la mañana siguiente mientras me preparaba para salir miré hacia el piso del frente y estaba  corriendo las cortinas un cincuentón con el cabello entrecano que fijó su mirada en mí y me saludó con la mano, respondí con un meneo de cabeza y me metí adentro con la vergüenza de haber sido pillada haciendo algo indebido.
Al volver a las siete de la tarde me apeteció comerme un bocadillo y tomarme una caña en el bar de la esquina. Estaba sentada en la barra mirando distraídamente un partido que pasaban en la tele, cuando se levantaron  tres mujercitas de 16 o 18 años dos de ellas tenían una funda de violín en la mano; se despidieron y quedó solo una de ellas,  se sentó al lado mío, no le presté mayor atención ya que seguía distraída el curso del partido, de pronto me dí cuenta que me miraba fijamente, la miré y me sonrió con una sonrisa amplia mientras cogía  mi mano y me dijo.
-          Fue fantástico lo de anoche, te miré y me pusiste a mil, mucho más de lo que estaba.
Sentí que la sangre subía a mi cara y la sentía arder, se paró me dio un beso cerca de la oreja y salió, no me dio tiempo a decirle nada.

Ya en el piso me puse a hacer unos diseños que tenía  postergados y miraba la ventana de la sala sin animarme a salir, sentía el sonido de un cello que tocaba, por momentos el sonido era mas leve y por momentos aumentaba el volumen. La curiosidad me venció, me asomé buscando el sitio de la música y venía del piso del frente, allí con las ventanas abiertas del balcón  estaba la muchacha desnuda con el cello entre las piernas en frente a un atril tocando mientras su profesor  le marcaba los compases con la boca en el cuello.
Volví a lo mío con alguna turbación con la música de fondo hasta que en un momento noté la ausencia de la música, tenía miedo asomarme y que me vieran en mi situación de voyeur, pero el solo pensarlo me excitaba. Apagué las luces y me asomé, allí estaba ella mirando hacia mi balcón mientras el profesor le tomaba los senos con las manos por detrás mientras tenía su boca en el cuello. No se si me vio o adivinó que estaba escondida y me hizo señas para que prendiese la luz y me acercara.
Estaba paralizada, sentía que estaba completamente ruborizada, la cara me ardía pero me animé prendí la luz y salí. Me saludó con la mano haciéndome señas de que me sacara la ropa. Me desnudé, el profesor trajo una mecedora en la que se sentó, ella se arrodilló y comenzó a meterse la polla en la boca, me miró y me hizo señas que me tocara las tetas.
Deje mis prejuicios de lado, me senté en un sillón de mimbre, calcé mis piernas en los apoyabrazos y empecé a seguirles en el ritmo, tomé una botella de cerveza vacía y me la metí en la boca imitando los gestos, ella se dio vuelta y me hacía señas para que me cruzara al piso, me sentía muy guarra pero no me atreví, me introduje el pico de la botella en el coño mientras ella se acomodaba encima levantó las piernas y se las puso a la altura de los antebrazos, la silla se movía y ella movía la pelvis e impulsaba el movimiento de vaivén. No pude más y me corrí mordiendo los labios para no soltar ningún grito, quedé exhausta mientras ellos follaban en la mecedora. Ambos se corrieron y yo hice el ademán de aplaudirles, se pusieron de pie, se tomaron de la mano y se inclinaron  saludando a su público, me tiraron un beso y se metieron para adentro.
Al día siguiente, sábado, fui a correr por la rivera del. Y de pronto lo veo paseando a un perro, era muy apuesto, alto de unos cincuenta y pico, el cabello entrecano y una barba muy corta, el esperaba que su perro hiciera sus menesteres y yo me acercaba corriendo, de pronto me vio, inicialmente con curiosidad hasta que me reconoció, me esperaba con una gran sonrisa y me salió al paso.
-          Hola!! Me llamo Abel, como estas compartimos algunos momentos de placer maravillosos, y ahora que te veo, ¡tia estás de puta madre!.
Estaba turbada no sabía si detenerme o seguir de largo, pero esa confianza en si mismo me sedujo. Me detuve.
-          Hola me llamo María, ¡como la pasais de bien vosotros!
Me detuve y seguimos caminando juntos.
-          Silvia es una alumna de música y una auténtica guarra, no le importa nada, es exhibicionista le gustan las juergas y apenas tiene 16 años.
-          Oye no tienes miedo que algún vecino te acuse y vayas preso.
-          Estoy dentro de mi propiedad si quieren mirar es cosa de ellos, pero no te hagas problema las mujeres se encargan que las ventanas estén todas cerradas para que no se asomen los maridos, y sólo  me pueden ver desde el piso tuyo y el que tienes al lado.  Silvia no viene el fin de semana, tengo otras alumnas pero no se comparan con el prodigio que es esta niña. El lunes te esperamos a tomar algo crúzate que la pasaremos bien.  Me cogió de las nalgas y me estampó un beso en la boca, luego siguió de largo. Seguí corriendo pero las piernas me temblaban. (c0ntinuará)


miércoles, 9 de mayo de 2012


     Mientras una de sus manos aferraba mi pecho, con la otra recorría el costado de mi cuerpo desde mis muslos hacia mi cadera. Su boca estaba en mi cuello mordisqueandome suavemente todo el recorrido del relieve de mi músculo hacia arriba, hasta llegar al lóbulo de mi oreja la cual comenzó a succionar. La piel de gallina se extendía por todo mi cuerpo y hacía que mis pezones se pusieran duros intentando saltar de mi sujetador, su mano  se apoderó de mi pezón haciéndolo girar entre sus dedos y produciendome una mezcla de dolor y placer  haciendo que mi vagina se pusiera totalmente húmeda. Su boca no descansaba, estaba en el borde inferior de mi nuca mordiendo y lamiendo. Con su mano derecha levantaba mi vestido largo hasta tocarme las nalgas  comenzó a apretarme una luego otra acariciando con la punta de sus dedos el borde inferior de mis nalgas. Me estremecí por las caricias, jadeaba pesadamente, intentaba darme la vuelta para atrapar su boca entre mis labios pero me empujaba  contra la pared manteniendo mis brazos en alto. Me acarició encima de mis braguitas buscando mi sexo empapado, ladeando y acariciando mi clítoris de manera circular mientras mis piernas se aflojaban sin poder seguir de pie. Con un pie empujó para separarme las piernas mientras  ladeaba mis braguitas para penetrarme profundamente con un dedo , mi visión se nublaba, movía mi pelvis intentando que su dedo encontrara los puntos de placer. 

Quería bajar las manos para cogerle la polla, y de manera casi violenta me subía los brazos y los apoyaba en la pared. Sentí la punta de su polla intentando introducirse en mi coño, saqué un poco la cola para darle mas espacio para su maniobra. Me la introdujo lentamente, sentir su grosor  llenaba de lágrimas mis ojos pero empujé para atrás para tenerlo completamente adentro. Se empezó a mover sentía en cada embestida como me dilataba completamente, estaba completamente llena por una polla descomunal que me arrancaba lágrimas en cada embate. Comencé a correrme lentamente, me apoyaba a la pared ofreciendo mi trasero y sus embestidas aumentaban, me seguía corriendo respondía a sus movimientos moviendo hacia atrás y adelante mi pelvis, me mordía los labios y comencé a gritar, me puso una mano en la boca para callarme y mordí su palma mientras me corría, por dios me corría, no podía parar, no terminaba nunca. De pronto sentí un chorro caliente dentro mío y se quedó el tiempo suficiente hasta  perder su erección, luego se retiró. Se dio media vuelta y corriendo cruzó la calle,  recompuse mi aspecto en el estacionamiento y entré en la iglesia justo a tiempo para ver como Baltasar recibía a la novia, mi mejor amiga en el altar.

miércoles, 2 de mayo de 2012


Estar enamorado de mi profesión siempre fue un verdadero problema en mis relaciones. Cuando una profesión, como la mía,  exige estar varios días y noches afuera, no poder contar con los fines de semana, regresar cansado y trastornado por el jet lag subiendo o bajando en los husos horarios; y cuando en las horas libres sólo quieres cerrar los ojos, descansar y dormir lo que mas puedas porque mañana te espera un viaje de 8 horas, hace que esa rutina determine la crónica de una muerte anunciada para cualquier  relación.
Los pilotos junto con los médicos tenemos el índice más alto de divorcios, es difícil que alguien te siga ese ritmo y por supuesto siempre hay un candidato capaz de consolar a una mujer sola y abandonada en este inmenso valle de lágrimas. Sumado a que nací infiel como el 99% de los hombres y el 97.5% de las mujeres no es difícil pasar en veinte años por tres matrimonios con sus correspondientes divorcios. Lo bueno de mi profesión es que me permitió conocer todo el mundo, no necesariamente en los vuelos de trabajo, que es dificil conocer mas que los hoteles y los aeropuertos, sino por la posibilidad de tener pasajes gratis en tus vacaciones al destino que la aerolínea vuele en el mundo.

Una de las relaciones que mas dura, ya que sólo nos vemos un par de semanas al año, y es como estar en una eterna luna de miel. Solo nos importa el instante y no el tiempo entre cada uno de los encuentros. Es la que tengo con Lara la brasilera, no conocí a nadie que sea mas devota de Epicúreo. Le gusta el placer mas que repirar. Coincidimos pasar una semana juntos en algún lugar del mundo y allá vamos, estar con ella es como jugar a la ruleta rusa todo el tiempo. Cuando está cachonda te folla y le da lo mismo un confesionario o el coro de una iglesia que una playa un estacionamiento o la terraza de un edificio de oficinas.

Estábamos en Praga, habíamos salido de marcha y volvíamos a la madrugada de una fría mañana de verano en un tranvía a Praha 10 donde estaba el Apart hotel en la calle De Vinice. Estábamos solos en el “tranv”  y morreandonos, ella puesta de horcajadas arriba mío y ambos entrando apresuradamente en calor. En una de las paradas sube una niña,  hermosa, creo las checas son  de las mujeres mas lindas del mundo. Se sentó  en el asiento delante nuestro y comenzó a observarnos, de manera abierta. Cada vez que la miraba estaba ella con una sonrisa en su función de voyeur.
-          Lara tenemos público
Se dio vuelta la miró, ambas se sonrieron, se sentó a mi lado me bajó el cierre y me sacó la polla mientras  la miraba de costado, bajó la cabeza para comérmela,  la niña sonreía, se levantó y se quitó las braguitas sentándose con las piernas abiertas humedeció dos dedos con su lengua y comenzó a acariciarse. Lara la llamó, la sentó al lado mío y mientras me masturbaba  comenzó a lamer el coñito de la niña, ella se dio vuelta y me comió la boca. Le pregunté en inglés si quería venir con nosotros, pero no hablaba nada mas que checo.
 Lara, al llegar a destino, le cogió de la mano y  la hizo descender del tranvía, cruzamos la avenida y al subir al ascensor comenzaron a morrearse, las abracé deslizando mis manos por sus culos e introduciendo la punta de mis dedos en sus coños mojados, la niña me tomó de la polla y mientras las puertas del ascensor se abrían mantuvo su mano y tiraba de mí mientras Lara abría la puerta. La niña se sacó la ropa mientras le abría la camisa a Lara y le pasaba la lengua por sus pezones. Me agaché y le comencé a pasarle la lengua por la raja a la niña yendo y viniendo desde su culo a su coño, levantó ligeramente la pierna y me puso arriba del hombro mientras saboreaba sus jugos que cada vez eran mas abundantes y calientes. Lara le tomó de la mano y la llevó al dormitorio.
-          Vamos tío a encargarnos de ella.
Me senté en un sillón al borde de la cama, Lara le comía el coño mientras la niña susurraba en checo, abrió los ojos y me llamó. Colgó la cabeza de la cama y se metió mi polla en la boca deslizandola hasta el fondo, con una de las manos me indicaba que me moviera para follarle la boca, la sacaba hasta afuera para que respirara y la introducía hasta el fondo, era una sensación incomparable y deliciosa. Se dio vuelta para poner su cabeza en el coño de Lara que seguía lamiendola y metiendo su lengua por el coño. Me acerqué por detrás Lara me tomó la polla mientras que con la mano me dirigía al coño apretado de la niña. La follaba y Lara de tanto en tanto sacaba mi polla para pasarle la lengua por la raja y comerme la polla. En un  momento comenzó a gemir y se corrió eyaculando un chorro de sus jugos en la boca de Lara que le lamía el clítoris.
 Luego nos dedicamos a Lara mientras la niña le metía dos dedos y le lamía el clítoris yo le introducía un dedo en el culo y luego un dedo de cada mano para dilatarla, ensalivé mi mano para pasarle por el ano y le fui introduciendo lentamente, así enculada y manoseada comenzó a aullar corriéndose y retorciendo su pelvis. Cuando se dieron cuenta que no me había corrido, me cogieron la polla   con sus dos bocas enfrentadas  y moviéndose de adelante para atrás, se dedicaron a hacerme una paja buco-lingual de la puta madre logrando que me corriera en minutos a los chorros mientras Lara y la niña con sus lenguas  devoraban los últimos rastros de semen. Nos quedamos dormidos agotados y enredados en una mezcla de cuerpos y miembros. Cerca del medio día desperté con ganas de mear y noté la ausencia de la niña. Sobre la mesa del comedor estaba abierta mi billetera, con 200 euros menos y una nota en checo que decía mas o menos esto:
"Měl jsem skvělý, ale jsem profesionální poplatky a ty jsou moje polibky   Yorka"
Que después supimos lo que decía: La pasé muy bien, pero soy profesional y estos son mis honorarios besos Yorka.

martes, 10 de abril de 2012


Luz era amiga de mi  ex, ella tenía 20 años. Hermosa por donde se la mire, buena cola, voluminosa y parada, no usaba sujetador por lo cual lucía unos pechos con unos pezones grandes  siempre apuntando hacia arriba. Pelirroja, ojos verdes y la cantidad suficiente de pecas para darle un aire angelical en un cuerpo que  era un verdadero  infierno.

 Cuando salían los viernes con otro par de amigas,   el aura que irradiaba su andar, daba la sensación que sólo existía ella, y lo poco que llevaba de ropa en su cuerpo imponía no poderle sacar los ojos de encima.

Un día mi ex me pasa el teléfono.
-        Luz quiere hablar contigo, quiere que le saques fotos para un book.
-        Hola Luz te escucho
-        Xavi te pido un favor, tengo posibilidad de un trabajo en publicidad pero tengo que enviar un book  antes de fin de mes, ¿no me sacas las fotos por favor?  me cobran una fortuna por 40 fotos y en este momento y sin curro no tengo una pela.
-        Bueno veo que fin de semana estoy disponible, hablo con Joan para ver si tiene libre el estudio esos días y te llamo, ¿vale?

Joan era mi profesor de fotografía y luego un eterno compañero de juergas que suele prestarme su estudio para hacer algunas fotografías de retratos, en algún momento  me valió una mención en un concurso. Siempre fui fotógrafo pero nunca pasé de aficionado.
Me cambió el favor por una botella verde de Johnnie Walker.

Un viernes  a la tarde  le digo a mi ex
-        Voy a hacerle las fotos a tu amiga,  ¿vienes conmigo?
-        ¡No tío! No soporto el tiempo que te tomas para hacer una foto, estás dos horas preparando que los enfoques, que  la luz, que el fondo, no conmigo no cuenten. Los espero  después que les tendré preparado algo para la cena.

Entré al estudio,  un viejo depósito abandonado de una mueblería con dos niveles, casi la tercera parte estaba ocupada por el estudio, y en el resto  estaba el loft de Joan viejo solterón y pirata. Como me había avisado que no iba a estar me dejó la llave   de la puerta lateral. Preparé  las luces,  monté las dos cámaras fijas, y  ajusté los trípodes, les coloqué los cables de disparo.
A los 20 minutos entró Carola, envuelta con el aroma embriagador de Flower; traía un bolso grande y vestía una minifalda botas y un jersey inmenso con colores y motivos andinos.

-        Traje todo para maquillarme, donde lo puedo hacer
-        Espera que primero hacemos unas tomas así como estás hasta lograr un clima  y sin maquillaje.
-        Pero mi piel se verá muy blanca.
-        No te hagas problema que con las luces y los filtros le daremos una buena tonalidad y realce ¿te hicieron antes fotos en un estudio?
-        Nunca en un estudio.
-        Bueno tenemos que lograr un clima para relajarte, ese es el primer paso, y la primera secuencia es para que te sientas cómoda con la invasión de la cámara, así que vamos a pasar música  para dar un poco de movimiento entre toma y toma. Duke Ellington con  Take the train to  comenzó a llenar el ambiente.
-        Si es para relajarse yo tengo algo mejor.
Abrió el bolso y sacó un porro finito, le prendió fuego inhalando profundamente y me lo pasó. Le dije:
-        Ostia no se lo que va a salir de esta sesión de fotos.
Primero hicimos una secuencia  en un taburete, luego en un diván, frente a un espejo, en una ventana con visillos.
Entró para cambiarse en un vestuario improvisado con cortinas que con las luces que rodeaban el espejo del tocador,   su sombra se proyectaba en la cortina. Busqué rápidamente  la cámara con película de alta sensibilidad y comencé a sacar en secuencia  mientras se desvestía – sonaba  Satin Doll_ y no se si se dio cuenta que la veía pero lo iba haciendo al ritmo de la música. Confieso que fue el strip tease más excitante que vi.
Luego de maquillarse un poco y ponerse un vestido de fiesta y unas perlas hicimos una sesión en un sofá y otro arriba de una alfombra. Luego salió con la cara lavada y con ropa interior   muy grande.
-        Oye eso me recuerda a las que usaba mi abuela.
-        Espera que lo que viene después es mejor
Hasta ese momento todo fue muy profesional, estaba muy relajada, era fotogénica por cualquier lado que le apuntase la cámara, las indicaciones que le daba eran mínimas,  comprendía rápidamente lo que quería yo quería hacer.
Salió con un tanga hilo dental, un sujetador que dejaba la parte superior de las  areolas a la vista. Comencé a sudar como un caballo, sentía que tenía taquicardia y ella no se dió cuenta de mi erección  a punto de reventar en los jeans  por estar deslumbrada con la luz.
-        Trajiste un sacón de piel póntelo, que vamos a hacer unas tomas sugerentes con las pieles.
La miré, casi jadeante y despacio le dije
-        Ahora quítate la parte de arriba.
Se paró  y se quitó lentamente el sujetador, gotas de sudor me rodaban por la espalda, me acerqué con la cámara  para tomarle unos primeros planos.
-        Acuéstate boca abajo.
Su precioso culo liso y de carnes firmes se proyectaba hacia arriba, corregí la luz para darle relieve e hice unas  tomas en distintos planos y ángulos.
-        ¿Te puedo bajar un poco el tanga?
-        No me contestó, pero arqueó la pelvis para arriba, sin mirarme
Cogi las tiras a la altura de las caderas y las bajé lentamente, dejando que el roce de mis dedos tuviera un buen contacto con su piel, la cual se erizó.
-        Me pusiste la carne de gallina, me dijo sin volverse.

Bajé las tiras lo suficiente para enmarcar sus nalgas, tomé otras fotos, la hice dar vuelta quedando con el sacón abierto, sus senos desnudos y el tanga entre las rodillas con las piernas semi abiertas. - Yo temblaba, ya no podía  disimular mi erección, ni mantener la cámara fija -   
Su vulva depilada dibujaba  la línea rosada y sinuosa de los labios, apenas insinuados. En un momento la senté y le dije.
-        Acaríciate un poco para entreabrir tus labios.
Se llevó los dedos a la boca para humedecerlos con la lengua y luego comenzó a acariciarse lentamente entreabriendo los labios  al tiempo que se mordía la lengua.
-        Ven aquí majo que esto es aburrido, me dijo tomándome de la camisa, mójame con tu boca, devórame el coño.
Me sumergí en su coño lamiendo, mordiendo, absorbiendo los labios sus jugos y su clítoris. Su tanga aún entre sus rodillas  estaba a la altura de mis hombros y comenzó a mover las piernas atrayéndome hacia ella y  mordí, lamí y succioné hasta quedarme sin aire. El movimiento giratorio de su pelvis acomodaba mi lengua al ritmo y a los puntos que más placer le daban hasta que estalló con una carcajada al tiempo que me gritaba.
-        ¡Si cabrón si!,  ahora dame esa polla, la quiero adentro, aplástame, perfórame.
Siguió corriéndose de manera continua, disminuían  un poco las contracciones de su vagina en mi polla para comenzar nuevamente. De un empujón se dio vuelta, poniéndose a horcajadas arriba mío y  moviéndose en círculos mientras aullaba.
-        Pegame cabrón, castígame, déjame el culo violeta.
Le comencé a dar nalgadas, al principio suaves, pero no le contentaban, se bajó, me puso de costado  y me dio una nalgada a mano abierta que me hizo soltar las lágrimas.
-        Así me gustan hijo de puta, comprendes, me gusta que no pueda sentarme en una semana, ¿entendiste cabrón?
Se puso en cuatro patas y la penetré golpeando sus nalgas con el dorso de los dedos aullaba de dolor.
-        Si así, así… -se corrió por tercera vez quedando tendida boca abajo cabrón aún no te corriste ven aquí.
Puso mi polla en su boca  y comenzó a chupar mi polla de una manera que parecía que me la arrancaba, sentía mucho mas dolor que placer, me ayude pajeándome un poco para disminuir la sensación de dolor y me corrí en su boca.

Luego de ponernos en condiciones me abrazó y besó.
-        El porro me pone a mil, me hace hacer guarradas, como me azotaste el culo, mañana estaré llena de cardenales.

Fuimos a mi piso, sentada en la mesa intentaba disimular el dolor que sentía, me miraba descaradamente mientras se pasaba la lengua por  los labios y  sus piernas buscaban las mías bajo la mesa….ella fue la causa de mi primer divorcio.

A la semana mientras tomábamos unas copas con Joan, me pasa un sobre y me dijo.
-        Dime tu opinión.
Ahí estaba la secuencia mas completa de nuestra follada en una serie de 36 fotografías. Habíamos follado con todas las luces encendidas,  y el guarro desde arriba se había hecho un festín.
Aún las conservo.

lunes, 2 de abril de 2012


La primera vez (y no por eso la última)

No había pasado de ahí, algunas tímidamente insinuaron el pulpejo, pero el macho cabrío acomplejado no dejó nunca que fueran de ese límite. Otra mas  audaz en los últimos movimientos orgonales introdujo un dedo. Hubo un acto de rebelión y reprimendas por ese asalto a traición. Pero nunca quise reconocer, hasta ahora, que ese pequeño contacto literalmente me hizo explotar del gusto.

Liliana era mayor que yo, Venezolana, un divorcio y una viudez sobre los hombros, hicieron que a sus 38 años y sin hijos se dedicara a vivir intentando reponer los años perdidos.
La conocí en un viaje a Suecia, la tormenta de nieve había retrasado indefinidamente el vuelo hasta cancelarlo, no había taxis disponibles  así que luego de abordar un tren expreso hacia el centro de Estocolmo, se sentó a mi lado y rápidamente entabló conversación, el idioma nos aisló del resto, y con el  aire de intimidad que te da el hablar tu idioma ante los que no entiende hizo que en esos 30 minutos de viaje me confesara  su vida. Bajamos y se alojó en el mismo hotel y quedamos para cenar en el restaurante en un par de horas..
Luego de tomar la habitación, reportarme al comandante de vuelo, darme una  ducha y cambiarme ya estaba presto a bajar al comedor. Apareció con un vestido ceñido al cuerpo color café y mientras tomábamos unos tragos decidió que debíamos cenar en su habitación, ya que había un grupo de alemanes que vociferaban al lado nuestro.
 A los minutos ya estábamos revolcándonos arriba de la alfombra, no dejé que se quitara el vestido lo enrollé lentamente por las piernas a la vez que con los dientes tiraba el tanga para abajo, y me dedicaba a comerle el coñito. Con la lengua le pasé  las letras del alfabeto  por su clítoris. Creo que no llegué ni a la jota ya que se corrió levantando la pelvis mientras le tomaba de las nalgas.
 La dí vuelta y apoyando su cabezá en el sofá la penetré por atrás, tirando de la tela del vestido para lograr mejores embestidas, tenía un hermoso culo y la visión de mi polla entrando y saliendo me enardecía, me mojé el dedo pulgar y lentamente le introduje en su ano mientras estallaba en una sucesión de espasmos breves y múltiples. Se dio vuelta y me montó moviéndose a una velocidad increíble hasta que nos corrimos juntos. Se quedó arriba mío mientras intentábamos recuperar el resuello, con mi polla dentro suyo mientras lentamente iba perdiendo la erección.
- La cena está lista
- ¡Déjela afuera por favor!
Se levantó se puso el albornoz del hotel y metió la bandeja de comida en un carrito, la decoración de la mesa era impecable rematada por un candelabro con tres velas. Escanció el vino y sirvió la comida. Nos dábamos de comer en la boca y con la boca, pasando el vino de una boca a otra.  De pronto luego de ponerse un hielo en la boca comenzó a pasarme la lengua hacia abajo hasta tomar mi polla con la boca y jugar con el hielo alrededor del capullo, luego se metió los testículos en la boca al tiempo que me pajeaba y chupaba suavemente y siguió bajando lamiéndome el culo e insinuando su lengua dentro del esfínter. Intenté detenerla, pero la sensación era increíble y me dejé llevar, con la lengua sentía que me dilataba e introducía primero la lengua y luego un dedo, después fueron dos y tres. Se incorporó y agarró una de las velas se introdujo en el coño, luego lentamente sacó los dedos e introdujo la vela  y comenzó a penetrarme metiendo y sacando mientras un aullido salía de mi garganta y le inundaba de semen la boca que prestamente la engullía…

Hubo otras  veces con otras mujeres, pero jamás con la habilidad y destreza de Liliana.

viernes, 16 de marzo de 2012


Me llamo Alicia y desde muy jovencita por problemas en la tiroides tengo que tomar diariamente la hormona para tener  valores normales. Y os aclaro que tengo unas fluctuaciones en mas o menos de los niveles de la bendita hormona que cada tanto estoy hipo o hipertiroidea.
Lo curioso de esto es que mis síntomas siempre van de la mano con mi libido, cuando no quiero que me toquen ni con una vara estoy hipo. Y cuando estoy cachonda y follando todo el día  estoy hiper.
Carles es un amigo de la infancia, vecino en el pueblo, fuimos juntos a la escuela, en realidad es como mi hermano. Luego el se casó con su novia, una rubia lavada que siempre me odió, yo me vine a Barcelona y sólo lo veía cuando volvía al pueblo  a visitar a mis padres, de cuando en cuando.
Por mi madre me enteré que se había separado muy violentamente y que andaba penando por los bares del pueblo.
A partir de esto las veces que nos vimos, lloraba un poco en mi hombro y,  pues,  luego quería follarme a toda costa, tratando de acorralarme y meterme mano. Algunas veces lo rechazaba hasta en forma algo violenta. Os digo que es muy majo, pero no me despertaba ningún instinto salvaje más que el fraternal.

Dos días antes del puente de la virgen las hormonas me habían subido ya que me encontraba cachondísima, y en ese momento sin nadie a quien acudir para un alivio, aunque sea rápido y pasajero.
Y al pueblo me fui, en el tren cruzaba y descruzaba las piernas, me ardían las orejas, mis pezones intentaban salirse del jersey miraba a los hombres, con ojos de hembra en celo, ninguno lo notó,  me los imaginaba en la cama, estaba empapada todo el tiempo.

Ni bien llegué lo llame a Carles.
- Majo ven urgente que te preciso
Ni bien abrí la puerta le dije:
-        No digas nada, llévame a cualquier lado quiero follar.
Nunca olvidaré la expresión de su rostro, se puso pálido y comenzó a tartamudear.
-        Pe… pe… pero ¿ahora mismo?
-        Si tío ahora mismo estoy cachonda, vamos.
Mientras conducía me miraba de reojo y no hablaba, puso la radio a todo volumen, me incliné y la apagué.
-        Que pasa chaval ¿que no me la querías meter? pues anda.
Llegamos a su casa, ni bien crucé la puerta me fui quitando la ropa camino al dormitorio hasta que quede desnuda. Carles venía detrás de mí.
-        Pero que no te vas a desvestir, niñete que te pasa
Se desnudó y comenzó a acariciarme, me pasó la lengua por los pezones, los chupó los mordió suavemente, yo no daba mas. Bajé la mano para agarrarle la polla y los cojones y al hacerlo toqué una masa flácida como  moco de pavo. Me dí vuelta y me lo metí todo en la boca para chuparle la polla, que si tengo una especialidad es el sexo oral. Nada,  lograba que aumentara el tamaño pero de ponerse dura nada. Yo estaba al punto del suicido de lo cachonda que me encontraba, me subí arriba de su boca a la espera de que me calmara un poco los ardores, me corrí un par de veces pero apetecía una VERGA EN MI COÑO.

No os quiero relatar mi frustración, a mi vibrador simil piel y de tres velocidades le gasté las pilas os aseguro.
Al día siguiente, después de almuerzo, apareció Carles.
-        Me siento muy mal, nunca me pasó, dame una oportunidad.
Mi estado calenturiento se lo dio, fuimos para su casa. Ya en el coche me quité el tanga y  me metió los dedos de su mano derecha en mi coño. Llegamos,  cruzamos la puerta y me apoyó contra la pared mientras me sobaba las tetas y sentía su lengua por mi garganta. Le bajé el cierre y metí la mano, estaba dura, durísima.
-        Métemela aquí mismo
Me dí vuelta,  apoyé la cabeza en la pared al tiempo que le ofrecía mi trasero. La fue dirigiendo con la mano y al apoyar el capullo sentí que se aflojaba totalmente, y ningún esfuerzo mío o suyo logró mejorar la situación.  No os podéis imaginar todo lo que le dije mientras me iba a casa corriendo y con  lagrimas  en mis ojos  del odio que sentía. Otra vez gasté las pilas de mi consolador y seguía igual de cachonda.
Al tercer día me raptó, me llevó nuevamente a su casa, me desnudó, me tiró arriba de la cama, se metió al baño y de allí salió con una erección que era para filmarla, el capullo apuntando arriba y todo rojo vinoso, lo cogí con una mano, me puse en el borde de la cama y lo dirigí para que penetre, yo estaba goteando de humedad, abrí las piernas, se las  puse arriba de los hombros. Siiiii ahora si,  estaba entrando mas  y mas profundo, le tomé de las nalgas para atraerlo hasta el fondo… comenzó a moverse al tiempo que gemía y sentía un chorro que me quemaba el fondo de las entrañas… ostias era un eyaculador precoz.