miércoles, 1 de agosto de 2012


 Luis había estado en la fiesta de cumpleaños de18 de  su novia,  había comido, bebido, bailado y cantado hasta las tres de la mañana y no quiso ser  el último  en irse. Decidió irse en taxi a su casa, salió caminando un tanto tambaleante hasta la avenida donde se detuvo para esperar que viniera un taxi. En eso se detuvo un Audi, era Elisa la tía de la novia.
-          Para donde vas majo?
-          Voy a  L'Hospitalet.
-          Sube que te llevo yo voy a Castelldefels te dejo y luego cojo la   Pau Casals y estoy en seguida en mi casa.
Luis subió al Audi L8 color negro.
-          Oye tía esta es una nave intergaláctica.
-          Si ya lo creo, es de mi marido, yo tengo algo mas chico, pero como está de negocios en Portugal, lo cogí. No quieres conducirlo?.
-          Tengo unas cuantas cubatas encima, estoy que casi no coordino, por eso me vine sin el coche.
-          Hace cuanto que estáis juntos con mi sobrina?
-          Y vamos para los nueve meses
-          Cuantos años le llevas, tu pareces mucho mas grande
-          Tengo 23.

Se hizo silencio y en el estereo del coche sonaba Zaz cantando “les passants”
Elisa dijo:
-          Esta niña me da vueltas la vi. hace un par de años cantando en la calle en una salida del metro de París, escuchar esa voz es como que te pasen la lengua por la espalda, me estremece.
-          Luis se rió pensando en la imagen de una lengua pasando por la espalda de Elisa. Que viéndola bien no estaba nada mal, una minifalda que mostraba unas largas y torneadas piernas.

Miró el tablero del L8 y vio una luz titilante que  mostraba la falta de combustible y la indicación que le restaban 18 kilómetros  si seguían a 150 km/h.

-          Elisa que no tienes gasolina tía no creo que llegues a tu casa con lo que te queda. Hay una gasolinera antes de cruzar el puente para el Prat de Llobregat. Déjame en la  Gran Vía, que de ahí seguiré caminando.
-          Luis es muy tarde no se si estará abierta la gasolinera, por favor acompáñame.
-          Esta bien, iré contigo

No disminuyó la velocidad sino, al contrario,  la aumentó, y  entraron  a la gasolinera, Luis descendió
-          Llénalo le dijo Elisa al bajar,
Se alejó caminando para encender un cigarrillo en frente de las luces de un coche  estacionado que inflaba sus neumáticos.  la  silueta de su cuerpo se  dibujaban a  trasluz a medida que se alejaba mostrando un cuerpo de puta madre    y un culo redondeado y abultado.

Que buena que está la tía, pensó Luis, cuantos años puede tener, no mucho  más de 35, hace 6 que está casada y no tiene hijos.  Mirándola se dio cuenta que una erección comenzaba a tironearle el pantalón. Entró al coche y colocó sus manos en la entrepierna intentando esconder el bulto que crecía. Elisa abrió su puerta
-  Luis te toca, estoy muy cansada conduce tú.
Abrió la puerta rápido  intentando pasar desapercibido.
-          Oye no tan rápido que te pasa?
Le detuvo agarrándole del brazo, Luis instintivamente llevó sus manos hacia abajo y Elisa lo miró.
-          Eso es en mi honor? Ya lo creo el señorito  me vio prácticamente  desnuda por las luces de ese camión.
Luis subió al asiento del conductor totalmente ruborizado, le ardían las orejas, no le podía estar pasando eso con la tía de su novia.

Puso en marcha el coche.
-          Ahora en castigo por tu osadía tienes que llevarme a mi casa, conduce.
Luis estaba incomodo, a pesar de la vergüenza su erección seguía apretada al costado derecho de su pantalón, odiaba haberse puesto este pantalón de hilo.

Elisa se puso de costado y con el dorso de su mano izquierda recorrió la longitud de su polla.
-          Oye que suerte tiene mi sobrina, cabrón tú si calzas bien.
Se puso de costado y con el pulgar de su mano derecha recorrió toda la circunferencia de su capullo. Aflojó el cinturón, desabotonó el botón de arriba y deslizó el cierre de su bragueta. Con los dedos cambió la posición de la polla deslizándola hacia arriba hasta que apareció totalmente dura. Se inclinó y la tomó con los labios haciendo que su lengua se moviera alrededor.
- Bueno basta a ver si tenemos un accidente.
Se levantó el vestido y se quitó las bragas y comenzó lentamente a acariciarse con las piernas abiertas.
- Como me gusta la sensación del cuero en mi piel, lo decía mientras se inclinaba hacia delante para abrir sus nalgas de modo que su sexo calzara en el borde del asiento, y comenzó a mover la pelvis hacia adelante y atrás.
-          Ya sabía yo que esta noche no iba terminar bien, toma la siguiente salida y conduce una cuadra a la derecha.
Llegaron, ingresaron en el estacionamiento y antes de salir se arrojó sobre  Luis y comenzó a comerle la polla metiéndose hasta el fondo y teniéndole ahí hasta que la falta de aire le hizo retroceder. Luis intentó atraerla hacia él pero Elisa se escabulló descendiendo rápidamente del coche yendo hacía atrás de la casa hasta llegar al lado de la piscina. Se sentó en un  sillón abriendo las piernas y acariciándose el coño con los dedos humedecidos por su lengua. Ven aquí majo, ven y muéstrame lo que tienes. Le agarró de la cabeza besándolo para luego dirigirle con las manos hacia abajo. Los labios de su coño estaban entreabiertos y Luis terminó de separarlos con la lengua. La lamió de abajo para arriba sujetó las nalgas con ambas manos para elevar la pelvis y empezó a beber sus jugos que manaban copiosos.
-          Fóllame follame, métela hasta el fondo, si así dios que polla no te detengas cabrón no se te ocurra, si desgárrame, rómpeme toda, o dios no puedo creerlo o no o no.
Elisa se corrió empapando el sillón, Luis detuvo un poco los movimientos y   la dio vuelta de rodillas apoyando  su pecho  en el sillón y comenzó a moverse nuevamente de manera lenta, sacando hasta afuera del todo la polla para introducirla lentamente hasta el fondo, una vez que la tenía al fondo se movía lateralmente y en círculos, haciendo que los quejidos de la tía aumentaran nuevamente, sus quejidos eran como un gorgoteo, cada vez que el se retiraba ella aproximaba la pelvis para engullirlo con su coño moviéndose cada vez mas fuerte y hacia adelante
Luis humedeció su pulgar en los jugos que rebosaban y lentamente comenzó a jugar en el culo de Elisa primero tocándolo, luego girando el dedo hasta dilatar un poco su ano, cuando no hubo resistencia metió lentamente su falange logrando en ese momento que se corriera nuevamente gritando  de placer y contrayendo los músculos que rodean su vagina.. Sacó el pulgar y remplazó por dos dedos  moviendo de uno a otro lado, metió los dos dedos de la otra mano tirando suavemente para ensanchar su orificio y vencer el esfínter interno. Se humedeció los dedos  ensalivó el orificio y apoyó la punta de la polla, la tenía cogida de las caderas y fue empujando lentamente. De pronto estrechó el esfínter  y le dijo. No, no lo aguanto sácamelo sácamelo.
-          Elisa escúchame bien, no te muevas, relájate no te contraigas que te causará mas dolor, relájalo. Esperó unos instantes y luego empujó un poco más.
-          Luis me estás matando me tienes empalada no te muevas yo retrocederé lentamente, no te muevas.
Los dedos de Luis buscaron el coño empapado y comenzó a acariciarlo, el esfínter de Luisa se relajó y pudo introducir totalmente su polla, no se movió, dejo que ella se moviera, lo hizo primero con miedo a que le despierte más dolor que el que sentía pero luego comenzó moverse cada vez más rápido.
No podía entender, jamás había dejado que su marido le hiciera eso, y estaba con un niño desconocido con una polla inmensa que la estaba culeando y le gustaba, como le gustaba esa sensación nueva. De pronto comenzó nuevamente a gritar:
 En ese momento contrajo el esfínter generando una mayor compresión al roce de la polla de Luis.
Luis que me duele, niño por favor sácala.
Este aumentó la velocidad, un chorro largo y abundante brotó mientras los últimos espasmos de placer lo alcanzaban. Quedó apoyado en su espalda.
-          Por favor sácala que no puedo más.
Luis intentó retirarse y esto generó un grito de dolor por parte de Elisa.
-          No, no que me duele mucho
-          Quédate quieta y relájate, cuando se me baje saldrá sola.
Pero Luis se daba cuenta que no se le bajaba y al contrario no sólo tenía la polla dura sino que comenzaba a sentir dolor.
-          Bueno Elisa vamos a hacer fuerza, tu para adelante y yo para atrás, ya se que te va doler pero de esa manera nos separaremos. Uno dos tres…
Esta vez el grito de ambos les terminó de comunicar la realidad: estaban enganchados.
-          Oh no estamos abotonados como los perros sollozo Elisa, no puedo creer, y ahora que hacemos, que vergüenza. DIOS COMO ME DUELE.
-          Tengo una prima que es médica trabaja en el SEM quieres que la llame.
Entre los quejidos de dolor de ambos, tuvieron que moverse gateando, coordinando los movimientos, ambos lloraban de dolor hasta llegar al móvil de Luis que estaba como a diez pasos.
-          Nuria te habla Luis perdona la hora pero tengo una verdadera emergencia.
-          Ostias Luis llama al 112, que llegué de una guardia.
-          Escúchame Nuria tienes que venir tú, estoy abotonado por el culo por favor ayúdame que nos estamos muriendo de dolor.
-          Si esto es una broma el que  te vas a tomar por el culo serás tu.
-          Nuria por favor ninguna broma
-          Ja ja ja donde estais?
-          Te paso la dirección por SMS pero por favor ven pronto

Luego de 25 minutos de dolorosa espera, en que el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo entró Nuria.
-          Pero que os pasó, por dios, yo pensé que esto era un mito que se cuentan en las guardias. No os mováis. Tengo que colocarte una inyección en la vena que te dormirá un poco pero es la única manera de relajarte ¿vale?
Entre sollozos Elisa movió afirmativamente la cabeza. Nuria acercó unos cuantos almohadones para colocar debajo del cuerpo para que no cambiara la posición de ambos.  La inyectó y  Elisa inmediatamente se durmió.
-          Ahora viene lo peor Luis yo te ayudaré tirando de tus caderas pero tienes que pegar tu el tirón para afuera, esto es lo máximo que ella estará relajada, bueno tío a la cuenta de tres.
El tirón fue brusco generando un alarido por parte de Luis y un quejido de parte de Elisa que dormía profundamente.
Cuando Luis se miró la polla se desmayó, unos 4 centímetros desde la raíz tenía un diámetro inferior a tres centímetros y el resto era una morcilla inmensa y negrusca.
Despertó y vió a Nuria con un guante sujetando su polla y tirando suavemente, el tamaño estaba disminuyendo al igual que el dolor.
Bueno quédate con ella hasta que despierte, ella no tendrá mucho problema, tu ponte hielo y mañana ve a ver un urólogo.