miércoles, 9 de mayo de 2012


     Mientras una de sus manos aferraba mi pecho, con la otra recorría el costado de mi cuerpo desde mis muslos hacia mi cadera. Su boca estaba en mi cuello mordisqueandome suavemente todo el recorrido del relieve de mi músculo hacia arriba, hasta llegar al lóbulo de mi oreja la cual comenzó a succionar. La piel de gallina se extendía por todo mi cuerpo y hacía que mis pezones se pusieran duros intentando saltar de mi sujetador, su mano  se apoderó de mi pezón haciéndolo girar entre sus dedos y produciendome una mezcla de dolor y placer  haciendo que mi vagina se pusiera totalmente húmeda. Su boca no descansaba, estaba en el borde inferior de mi nuca mordiendo y lamiendo. Con su mano derecha levantaba mi vestido largo hasta tocarme las nalgas  comenzó a apretarme una luego otra acariciando con la punta de sus dedos el borde inferior de mis nalgas. Me estremecí por las caricias, jadeaba pesadamente, intentaba darme la vuelta para atrapar su boca entre mis labios pero me empujaba  contra la pared manteniendo mis brazos en alto. Me acarició encima de mis braguitas buscando mi sexo empapado, ladeando y acariciando mi clítoris de manera circular mientras mis piernas se aflojaban sin poder seguir de pie. Con un pie empujó para separarme las piernas mientras  ladeaba mis braguitas para penetrarme profundamente con un dedo , mi visión se nublaba, movía mi pelvis intentando que su dedo encontrara los puntos de placer. 

Quería bajar las manos para cogerle la polla, y de manera casi violenta me subía los brazos y los apoyaba en la pared. Sentí la punta de su polla intentando introducirse en mi coño, saqué un poco la cola para darle mas espacio para su maniobra. Me la introdujo lentamente, sentir su grosor  llenaba de lágrimas mis ojos pero empujé para atrás para tenerlo completamente adentro. Se empezó a mover sentía en cada embestida como me dilataba completamente, estaba completamente llena por una polla descomunal que me arrancaba lágrimas en cada embate. Comencé a correrme lentamente, me apoyaba a la pared ofreciendo mi trasero y sus embestidas aumentaban, me seguía corriendo respondía a sus movimientos moviendo hacia atrás y adelante mi pelvis, me mordía los labios y comencé a gritar, me puso una mano en la boca para callarme y mordí su palma mientras me corría, por dios me corría, no podía parar, no terminaba nunca. De pronto sentí un chorro caliente dentro mío y se quedó el tiempo suficiente hasta  perder su erección, luego se retiró. Se dio media vuelta y corriendo cruzó la calle,  recompuse mi aspecto en el estacionamiento y entré en la iglesia justo a tiempo para ver como Baltasar recibía a la novia, mi mejor amiga en el altar.

miércoles, 2 de mayo de 2012


Estar enamorado de mi profesión siempre fue un verdadero problema en mis relaciones. Cuando una profesión, como la mía,  exige estar varios días y noches afuera, no poder contar con los fines de semana, regresar cansado y trastornado por el jet lag subiendo o bajando en los husos horarios; y cuando en las horas libres sólo quieres cerrar los ojos, descansar y dormir lo que mas puedas porque mañana te espera un viaje de 8 horas, hace que esa rutina determine la crónica de una muerte anunciada para cualquier  relación.
Los pilotos junto con los médicos tenemos el índice más alto de divorcios, es difícil que alguien te siga ese ritmo y por supuesto siempre hay un candidato capaz de consolar a una mujer sola y abandonada en este inmenso valle de lágrimas. Sumado a que nací infiel como el 99% de los hombres y el 97.5% de las mujeres no es difícil pasar en veinte años por tres matrimonios con sus correspondientes divorcios. Lo bueno de mi profesión es que me permitió conocer todo el mundo, no necesariamente en los vuelos de trabajo, que es dificil conocer mas que los hoteles y los aeropuertos, sino por la posibilidad de tener pasajes gratis en tus vacaciones al destino que la aerolínea vuele en el mundo.

Una de las relaciones que mas dura, ya que sólo nos vemos un par de semanas al año, y es como estar en una eterna luna de miel. Solo nos importa el instante y no el tiempo entre cada uno de los encuentros. Es la que tengo con Lara la brasilera, no conocí a nadie que sea mas devota de Epicúreo. Le gusta el placer mas que repirar. Coincidimos pasar una semana juntos en algún lugar del mundo y allá vamos, estar con ella es como jugar a la ruleta rusa todo el tiempo. Cuando está cachonda te folla y le da lo mismo un confesionario o el coro de una iglesia que una playa un estacionamiento o la terraza de un edificio de oficinas.

Estábamos en Praga, habíamos salido de marcha y volvíamos a la madrugada de una fría mañana de verano en un tranvía a Praha 10 donde estaba el Apart hotel en la calle De Vinice. Estábamos solos en el “tranv”  y morreandonos, ella puesta de horcajadas arriba mío y ambos entrando apresuradamente en calor. En una de las paradas sube una niña,  hermosa, creo las checas son  de las mujeres mas lindas del mundo. Se sentó  en el asiento delante nuestro y comenzó a observarnos, de manera abierta. Cada vez que la miraba estaba ella con una sonrisa en su función de voyeur.
-          Lara tenemos público
Se dio vuelta la miró, ambas se sonrieron, se sentó a mi lado me bajó el cierre y me sacó la polla mientras  la miraba de costado, bajó la cabeza para comérmela,  la niña sonreía, se levantó y se quitó las braguitas sentándose con las piernas abiertas humedeció dos dedos con su lengua y comenzó a acariciarse. Lara la llamó, la sentó al lado mío y mientras me masturbaba  comenzó a lamer el coñito de la niña, ella se dio vuelta y me comió la boca. Le pregunté en inglés si quería venir con nosotros, pero no hablaba nada mas que checo.
 Lara, al llegar a destino, le cogió de la mano y  la hizo descender del tranvía, cruzamos la avenida y al subir al ascensor comenzaron a morrearse, las abracé deslizando mis manos por sus culos e introduciendo la punta de mis dedos en sus coños mojados, la niña me tomó de la polla y mientras las puertas del ascensor se abrían mantuvo su mano y tiraba de mí mientras Lara abría la puerta. La niña se sacó la ropa mientras le abría la camisa a Lara y le pasaba la lengua por sus pezones. Me agaché y le comencé a pasarle la lengua por la raja a la niña yendo y viniendo desde su culo a su coño, levantó ligeramente la pierna y me puso arriba del hombro mientras saboreaba sus jugos que cada vez eran mas abundantes y calientes. Lara le tomó de la mano y la llevó al dormitorio.
-          Vamos tío a encargarnos de ella.
Me senté en un sillón al borde de la cama, Lara le comía el coño mientras la niña susurraba en checo, abrió los ojos y me llamó. Colgó la cabeza de la cama y se metió mi polla en la boca deslizandola hasta el fondo, con una de las manos me indicaba que me moviera para follarle la boca, la sacaba hasta afuera para que respirara y la introducía hasta el fondo, era una sensación incomparable y deliciosa. Se dio vuelta para poner su cabeza en el coño de Lara que seguía lamiendola y metiendo su lengua por el coño. Me acerqué por detrás Lara me tomó la polla mientras que con la mano me dirigía al coño apretado de la niña. La follaba y Lara de tanto en tanto sacaba mi polla para pasarle la lengua por la raja y comerme la polla. En un  momento comenzó a gemir y se corrió eyaculando un chorro de sus jugos en la boca de Lara que le lamía el clítoris.
 Luego nos dedicamos a Lara mientras la niña le metía dos dedos y le lamía el clítoris yo le introducía un dedo en el culo y luego un dedo de cada mano para dilatarla, ensalivé mi mano para pasarle por el ano y le fui introduciendo lentamente, así enculada y manoseada comenzó a aullar corriéndose y retorciendo su pelvis. Cuando se dieron cuenta que no me había corrido, me cogieron la polla   con sus dos bocas enfrentadas  y moviéndose de adelante para atrás, se dedicaron a hacerme una paja buco-lingual de la puta madre logrando que me corriera en minutos a los chorros mientras Lara y la niña con sus lenguas  devoraban los últimos rastros de semen. Nos quedamos dormidos agotados y enredados en una mezcla de cuerpos y miembros. Cerca del medio día desperté con ganas de mear y noté la ausencia de la niña. Sobre la mesa del comedor estaba abierta mi billetera, con 200 euros menos y una nota en checo que decía mas o menos esto:
"Měl jsem skvělý, ale jsem profesionální poplatky a ty jsou moje polibky   Yorka"
Que después supimos lo que decía: La pasé muy bien, pero soy profesional y estos son mis honorarios besos Yorka.

martes, 10 de abril de 2012


Luz era amiga de mi  ex, ella tenía 20 años. Hermosa por donde se la mire, buena cola, voluminosa y parada, no usaba sujetador por lo cual lucía unos pechos con unos pezones grandes  siempre apuntando hacia arriba. Pelirroja, ojos verdes y la cantidad suficiente de pecas para darle un aire angelical en un cuerpo que  era un verdadero  infierno.

 Cuando salían los viernes con otro par de amigas,   el aura que irradiaba su andar, daba la sensación que sólo existía ella, y lo poco que llevaba de ropa en su cuerpo imponía no poderle sacar los ojos de encima.

Un día mi ex me pasa el teléfono.
-        Luz quiere hablar contigo, quiere que le saques fotos para un book.
-        Hola Luz te escucho
-        Xavi te pido un favor, tengo posibilidad de un trabajo en publicidad pero tengo que enviar un book  antes de fin de mes, ¿no me sacas las fotos por favor?  me cobran una fortuna por 40 fotos y en este momento y sin curro no tengo una pela.
-        Bueno veo que fin de semana estoy disponible, hablo con Joan para ver si tiene libre el estudio esos días y te llamo, ¿vale?

Joan era mi profesor de fotografía y luego un eterno compañero de juergas que suele prestarme su estudio para hacer algunas fotografías de retratos, en algún momento  me valió una mención en un concurso. Siempre fui fotógrafo pero nunca pasé de aficionado.
Me cambió el favor por una botella verde de Johnnie Walker.

Un viernes  a la tarde  le digo a mi ex
-        Voy a hacerle las fotos a tu amiga,  ¿vienes conmigo?
-        ¡No tío! No soporto el tiempo que te tomas para hacer una foto, estás dos horas preparando que los enfoques, que  la luz, que el fondo, no conmigo no cuenten. Los espero  después que les tendré preparado algo para la cena.

Entré al estudio,  un viejo depósito abandonado de una mueblería con dos niveles, casi la tercera parte estaba ocupada por el estudio, y en el resto  estaba el loft de Joan viejo solterón y pirata. Como me había avisado que no iba a estar me dejó la llave   de la puerta lateral. Preparé  las luces,  monté las dos cámaras fijas, y  ajusté los trípodes, les coloqué los cables de disparo.
A los 20 minutos entró Carola, envuelta con el aroma embriagador de Flower; traía un bolso grande y vestía una minifalda botas y un jersey inmenso con colores y motivos andinos.

-        Traje todo para maquillarme, donde lo puedo hacer
-        Espera que primero hacemos unas tomas así como estás hasta lograr un clima  y sin maquillaje.
-        Pero mi piel se verá muy blanca.
-        No te hagas problema que con las luces y los filtros le daremos una buena tonalidad y realce ¿te hicieron antes fotos en un estudio?
-        Nunca en un estudio.
-        Bueno tenemos que lograr un clima para relajarte, ese es el primer paso, y la primera secuencia es para que te sientas cómoda con la invasión de la cámara, así que vamos a pasar música  para dar un poco de movimiento entre toma y toma. Duke Ellington con  Take the train to  comenzó a llenar el ambiente.
-        Si es para relajarse yo tengo algo mejor.
Abrió el bolso y sacó un porro finito, le prendió fuego inhalando profundamente y me lo pasó. Le dije:
-        Ostia no se lo que va a salir de esta sesión de fotos.
Primero hicimos una secuencia  en un taburete, luego en un diván, frente a un espejo, en una ventana con visillos.
Entró para cambiarse en un vestuario improvisado con cortinas que con las luces que rodeaban el espejo del tocador,   su sombra se proyectaba en la cortina. Busqué rápidamente  la cámara con película de alta sensibilidad y comencé a sacar en secuencia  mientras se desvestía – sonaba  Satin Doll_ y no se si se dio cuenta que la veía pero lo iba haciendo al ritmo de la música. Confieso que fue el strip tease más excitante que vi.
Luego de maquillarse un poco y ponerse un vestido de fiesta y unas perlas hicimos una sesión en un sofá y otro arriba de una alfombra. Luego salió con la cara lavada y con ropa interior   muy grande.
-        Oye eso me recuerda a las que usaba mi abuela.
-        Espera que lo que viene después es mejor
Hasta ese momento todo fue muy profesional, estaba muy relajada, era fotogénica por cualquier lado que le apuntase la cámara, las indicaciones que le daba eran mínimas,  comprendía rápidamente lo que quería yo quería hacer.
Salió con un tanga hilo dental, un sujetador que dejaba la parte superior de las  areolas a la vista. Comencé a sudar como un caballo, sentía que tenía taquicardia y ella no se dió cuenta de mi erección  a punto de reventar en los jeans  por estar deslumbrada con la luz.
-        Trajiste un sacón de piel póntelo, que vamos a hacer unas tomas sugerentes con las pieles.
La miré, casi jadeante y despacio le dije
-        Ahora quítate la parte de arriba.
Se paró  y se quitó lentamente el sujetador, gotas de sudor me rodaban por la espalda, me acerqué con la cámara  para tomarle unos primeros planos.
-        Acuéstate boca abajo.
Su precioso culo liso y de carnes firmes se proyectaba hacia arriba, corregí la luz para darle relieve e hice unas  tomas en distintos planos y ángulos.
-        ¿Te puedo bajar un poco el tanga?
-        No me contestó, pero arqueó la pelvis para arriba, sin mirarme
Cogi las tiras a la altura de las caderas y las bajé lentamente, dejando que el roce de mis dedos tuviera un buen contacto con su piel, la cual se erizó.
-        Me pusiste la carne de gallina, me dijo sin volverse.

Bajé las tiras lo suficiente para enmarcar sus nalgas, tomé otras fotos, la hice dar vuelta quedando con el sacón abierto, sus senos desnudos y el tanga entre las rodillas con las piernas semi abiertas. - Yo temblaba, ya no podía  disimular mi erección, ni mantener la cámara fija -   
Su vulva depilada dibujaba  la línea rosada y sinuosa de los labios, apenas insinuados. En un momento la senté y le dije.
-        Acaríciate un poco para entreabrir tus labios.
Se llevó los dedos a la boca para humedecerlos con la lengua y luego comenzó a acariciarse lentamente entreabriendo los labios  al tiempo que se mordía la lengua.
-        Ven aquí majo que esto es aburrido, me dijo tomándome de la camisa, mójame con tu boca, devórame el coño.
Me sumergí en su coño lamiendo, mordiendo, absorbiendo los labios sus jugos y su clítoris. Su tanga aún entre sus rodillas  estaba a la altura de mis hombros y comenzó a mover las piernas atrayéndome hacia ella y  mordí, lamí y succioné hasta quedarme sin aire. El movimiento giratorio de su pelvis acomodaba mi lengua al ritmo y a los puntos que más placer le daban hasta que estalló con una carcajada al tiempo que me gritaba.
-        ¡Si cabrón si!,  ahora dame esa polla, la quiero adentro, aplástame, perfórame.
Siguió corriéndose de manera continua, disminuían  un poco las contracciones de su vagina en mi polla para comenzar nuevamente. De un empujón se dio vuelta, poniéndose a horcajadas arriba mío y  moviéndose en círculos mientras aullaba.
-        Pegame cabrón, castígame, déjame el culo violeta.
Le comencé a dar nalgadas, al principio suaves, pero no le contentaban, se bajó, me puso de costado  y me dio una nalgada a mano abierta que me hizo soltar las lágrimas.
-        Así me gustan hijo de puta, comprendes, me gusta que no pueda sentarme en una semana, ¿entendiste cabrón?
Se puso en cuatro patas y la penetré golpeando sus nalgas con el dorso de los dedos aullaba de dolor.
-        Si así, así… -se corrió por tercera vez quedando tendida boca abajo cabrón aún no te corriste ven aquí.
Puso mi polla en su boca  y comenzó a chupar mi polla de una manera que parecía que me la arrancaba, sentía mucho mas dolor que placer, me ayude pajeándome un poco para disminuir la sensación de dolor y me corrí en su boca.

Luego de ponernos en condiciones me abrazó y besó.
-        El porro me pone a mil, me hace hacer guarradas, como me azotaste el culo, mañana estaré llena de cardenales.

Fuimos a mi piso, sentada en la mesa intentaba disimular el dolor que sentía, me miraba descaradamente mientras se pasaba la lengua por  los labios y  sus piernas buscaban las mías bajo la mesa….ella fue la causa de mi primer divorcio.

A la semana mientras tomábamos unas copas con Joan, me pasa un sobre y me dijo.
-        Dime tu opinión.
Ahí estaba la secuencia mas completa de nuestra follada en una serie de 36 fotografías. Habíamos follado con todas las luces encendidas,  y el guarro desde arriba se había hecho un festín.
Aún las conservo.

lunes, 2 de abril de 2012


La primera vez (y no por eso la última)

No había pasado de ahí, algunas tímidamente insinuaron el pulpejo, pero el macho cabrío acomplejado no dejó nunca que fueran de ese límite. Otra mas  audaz en los últimos movimientos orgonales introdujo un dedo. Hubo un acto de rebelión y reprimendas por ese asalto a traición. Pero nunca quise reconocer, hasta ahora, que ese pequeño contacto literalmente me hizo explotar del gusto.

Liliana era mayor que yo, Venezolana, un divorcio y una viudez sobre los hombros, hicieron que a sus 38 años y sin hijos se dedicara a vivir intentando reponer los años perdidos.
La conocí en un viaje a Suecia, la tormenta de nieve había retrasado indefinidamente el vuelo hasta cancelarlo, no había taxis disponibles  así que luego de abordar un tren expreso hacia el centro de Estocolmo, se sentó a mi lado y rápidamente entabló conversación, el idioma nos aisló del resto, y con el  aire de intimidad que te da el hablar tu idioma ante los que no entiende hizo que en esos 30 minutos de viaje me confesara  su vida. Bajamos y se alojó en el mismo hotel y quedamos para cenar en el restaurante en un par de horas..
Luego de tomar la habitación, reportarme al comandante de vuelo, darme una  ducha y cambiarme ya estaba presto a bajar al comedor. Apareció con un vestido ceñido al cuerpo color café y mientras tomábamos unos tragos decidió que debíamos cenar en su habitación, ya que había un grupo de alemanes que vociferaban al lado nuestro.
 A los minutos ya estábamos revolcándonos arriba de la alfombra, no dejé que se quitara el vestido lo enrollé lentamente por las piernas a la vez que con los dientes tiraba el tanga para abajo, y me dedicaba a comerle el coñito. Con la lengua le pasé  las letras del alfabeto  por su clítoris. Creo que no llegué ni a la jota ya que se corrió levantando la pelvis mientras le tomaba de las nalgas.
 La dí vuelta y apoyando su cabezá en el sofá la penetré por atrás, tirando de la tela del vestido para lograr mejores embestidas, tenía un hermoso culo y la visión de mi polla entrando y saliendo me enardecía, me mojé el dedo pulgar y lentamente le introduje en su ano mientras estallaba en una sucesión de espasmos breves y múltiples. Se dio vuelta y me montó moviéndose a una velocidad increíble hasta que nos corrimos juntos. Se quedó arriba mío mientras intentábamos recuperar el resuello, con mi polla dentro suyo mientras lentamente iba perdiendo la erección.
- La cena está lista
- ¡Déjela afuera por favor!
Se levantó se puso el albornoz del hotel y metió la bandeja de comida en un carrito, la decoración de la mesa era impecable rematada por un candelabro con tres velas. Escanció el vino y sirvió la comida. Nos dábamos de comer en la boca y con la boca, pasando el vino de una boca a otra.  De pronto luego de ponerse un hielo en la boca comenzó a pasarme la lengua hacia abajo hasta tomar mi polla con la boca y jugar con el hielo alrededor del capullo, luego se metió los testículos en la boca al tiempo que me pajeaba y chupaba suavemente y siguió bajando lamiéndome el culo e insinuando su lengua dentro del esfínter. Intenté detenerla, pero la sensación era increíble y me dejé llevar, con la lengua sentía que me dilataba e introducía primero la lengua y luego un dedo, después fueron dos y tres. Se incorporó y agarró una de las velas se introdujo en el coño, luego lentamente sacó los dedos e introdujo la vela  y comenzó a penetrarme metiendo y sacando mientras un aullido salía de mi garganta y le inundaba de semen la boca que prestamente la engullía…

Hubo otras  veces con otras mujeres, pero jamás con la habilidad y destreza de Liliana.

viernes, 16 de marzo de 2012


Me llamo Alicia y desde muy jovencita por problemas en la tiroides tengo que tomar diariamente la hormona para tener  valores normales. Y os aclaro que tengo unas fluctuaciones en mas o menos de los niveles de la bendita hormona que cada tanto estoy hipo o hipertiroidea.
Lo curioso de esto es que mis síntomas siempre van de la mano con mi libido, cuando no quiero que me toquen ni con una vara estoy hipo. Y cuando estoy cachonda y follando todo el día  estoy hiper.
Carles es un amigo de la infancia, vecino en el pueblo, fuimos juntos a la escuela, en realidad es como mi hermano. Luego el se casó con su novia, una rubia lavada que siempre me odió, yo me vine a Barcelona y sólo lo veía cuando volvía al pueblo  a visitar a mis padres, de cuando en cuando.
Por mi madre me enteré que se había separado muy violentamente y que andaba penando por los bares del pueblo.
A partir de esto las veces que nos vimos, lloraba un poco en mi hombro y,  pues,  luego quería follarme a toda costa, tratando de acorralarme y meterme mano. Algunas veces lo rechazaba hasta en forma algo violenta. Os digo que es muy majo, pero no me despertaba ningún instinto salvaje más que el fraternal.

Dos días antes del puente de la virgen las hormonas me habían subido ya que me encontraba cachondísima, y en ese momento sin nadie a quien acudir para un alivio, aunque sea rápido y pasajero.
Y al pueblo me fui, en el tren cruzaba y descruzaba las piernas, me ardían las orejas, mis pezones intentaban salirse del jersey miraba a los hombres, con ojos de hembra en celo, ninguno lo notó,  me los imaginaba en la cama, estaba empapada todo el tiempo.

Ni bien llegué lo llame a Carles.
- Majo ven urgente que te preciso
Ni bien abrí la puerta le dije:
-        No digas nada, llévame a cualquier lado quiero follar.
Nunca olvidaré la expresión de su rostro, se puso pálido y comenzó a tartamudear.
-        Pe… pe… pero ¿ahora mismo?
-        Si tío ahora mismo estoy cachonda, vamos.
Mientras conducía me miraba de reojo y no hablaba, puso la radio a todo volumen, me incliné y la apagué.
-        Que pasa chaval ¿que no me la querías meter? pues anda.
Llegamos a su casa, ni bien crucé la puerta me fui quitando la ropa camino al dormitorio hasta que quede desnuda. Carles venía detrás de mí.
-        Pero que no te vas a desvestir, niñete que te pasa
Se desnudó y comenzó a acariciarme, me pasó la lengua por los pezones, los chupó los mordió suavemente, yo no daba mas. Bajé la mano para agarrarle la polla y los cojones y al hacerlo toqué una masa flácida como  moco de pavo. Me dí vuelta y me lo metí todo en la boca para chuparle la polla, que si tengo una especialidad es el sexo oral. Nada,  lograba que aumentara el tamaño pero de ponerse dura nada. Yo estaba al punto del suicido de lo cachonda que me encontraba, me subí arriba de su boca a la espera de que me calmara un poco los ardores, me corrí un par de veces pero apetecía una VERGA EN MI COÑO.

No os quiero relatar mi frustración, a mi vibrador simil piel y de tres velocidades le gasté las pilas os aseguro.
Al día siguiente, después de almuerzo, apareció Carles.
-        Me siento muy mal, nunca me pasó, dame una oportunidad.
Mi estado calenturiento se lo dio, fuimos para su casa. Ya en el coche me quité el tanga y  me metió los dedos de su mano derecha en mi coño. Llegamos,  cruzamos la puerta y me apoyó contra la pared mientras me sobaba las tetas y sentía su lengua por mi garganta. Le bajé el cierre y metí la mano, estaba dura, durísima.
-        Métemela aquí mismo
Me dí vuelta,  apoyé la cabeza en la pared al tiempo que le ofrecía mi trasero. La fue dirigiendo con la mano y al apoyar el capullo sentí que se aflojaba totalmente, y ningún esfuerzo mío o suyo logró mejorar la situación.  No os podéis imaginar todo lo que le dije mientras me iba a casa corriendo y con  lagrimas  en mis ojos  del odio que sentía. Otra vez gasté las pilas de mi consolador y seguía igual de cachonda.
Al tercer día me raptó, me llevó nuevamente a su casa, me desnudó, me tiró arriba de la cama, se metió al baño y de allí salió con una erección que era para filmarla, el capullo apuntando arriba y todo rojo vinoso, lo cogí con una mano, me puse en el borde de la cama y lo dirigí para que penetre, yo estaba goteando de humedad, abrí las piernas, se las  puse arriba de los hombros. Siiiii ahora si,  estaba entrando mas  y mas profundo, le tomé de las nalgas para atraerlo hasta el fondo… comenzó a moverse al tiempo que gemía y sentía un chorro que me quemaba el fondo de las entrañas… ostias era un eyaculador precoz. 

viernes, 9 de marzo de 2012


La noche de desenfreno tuvo sus consecuencias, había pasado la noche  con mi nuevo amante: Mario, conocido camello de la región mucho alcohol, chocolate, coca. Y a la mañana cogió el Audi para volver a la ciudad, manejaba rápido, yo iba voleada y en una curva mis percepciones alteradas me dijeron  que no iba a doblar y le giré la dirección, su grito fue lo último que escuché ya que salimos a los tumbos de la carretera dándonos una ostia de la puta madre. Recuperé el conocimiento a bordo del helicóptero de rescate, el médico me tranquilizó y volví a caer en un sopor. Desperté en el hospital en la UCI, con tubos por los orificios naturales y otros provocados, tenía la pierna estirada con un arnés, el abdomen vendado, la cabeza vendada. Me examinaron y volvieron a dormirme.
Luego comencé a tener mas conciencia de lo sucedido cuando salí de la UCI. Mi madre trajo un abogado que me interrogó y me puso al tanto de lo sucedido. Mario había muerto en el accidente, y en un doble fondo del audi habían encontrado todo tipo de sustancias, suficientes como para desequilibrar a toda la Costa Brava. Pasé como una pasajera ocasional ya que Mario estaba casado y con dos niños y  nadie sabía de mi existencia en su círculo social.
Me sacaron un coagulo del cerebro,  la mitad del hígado, tenía una fractura en el fémur  inmovilizada y  dos vértebras lumbares rotas, cuya reparación  habían dejado para una segunda instancia.
No sé si fue secuela de la operación, algo que tocaron en mi cerebro, pero  el grado de excitación sexual que tuve desde ese momento es imposible de entender (aún continúa)  no podía mover los brazos libremente por el dolor para hacerme unas pajas y me sentía desesperada, se me pasaba cuando me daban los analgésicos y duraban lo que estos.
De pronto entró un médico, moreno entrecano como de 35 alto espaldas y brazos trabajados, ojos color almendra y una mirada que te derretía
-        Hola Liliana, me llamo Jordi yo te rescaté con el helicóptero.
-        Hola, tengo un recuerdo muy vago de lo sucedido.
-        Estabas muy grave, no podía compensarte, llegaste a quirófano con lo último, temí por tu vida.
-        Soy como los gatos aún me quedan tres vidas.
Así pasamos  conversando, entrando en confianza, preguntándome cosas de mi vida y contándome de la suya. En un momento no aguanté mas y le dije.
-        Jordi voy a pedirte una guarrada, pero no se que me pasa estoy cachondísima por favor hazme  o dame algo para que se me pase.

Me miró extrañado, y con una sonrisa me dijo: espera que ya vuelvo. Volvió con una bandeja y  colocó unos instrumentos en una mesa, se puso unos guantes.
-        Ya se que esto es antierótico pero no podemos darnos el lujo que cojas una infección por mi causa, si entra una enfermera te estoy colocando una sonda, sabes bonita.
Y me comenzó a tocar hábilmente, yo ya estaba completamente empapada, comenzó suavemente por mis labios, luego su pulgar se dirigió hacia mi clítoris tocándome con un movimiento circular  y cuando me penetró con dos dedos me corrí con una sensación distinta, como si me estuviera meando, me mordí la palma de la mano para no gritar, no podía retorcerme por el dolor que me provocaba. Me dio un beso y me dijo vendré cada dos días a darte tu tratamiento.
Al día siguiente apareció otro médico majo, rubio mediano, ajos azules: Hola Liliana yo soy Claudio el que te hizo la anestesia, pero que bien que estás, no sabes el trabajo que me diste. Yo al verle y conversar con él, me fui poniendo nuevamente cachonda y… lo mismo por favor acaríciame. Es notable la distinta técnica que empleaba el anestesista, para empezar, sólo se lavó las manos y sin guantes comenzó a acariciarme la raja, de arriba hacia abajo luego con los dedos y con un fino golpeteo separó los labios, exponiendo el capuchón y me acarició el clítoris hasta que mi respiración se hizo pesada y ruidosa y en ese momento me metió el dedo del medio y con un movimiento de gancho por la pared anterior  mientras mi cerebro estallaba y me dejaba viendo estrellitas. Me dio un beso y le dije por favor vuelve en dos días. Y así estuve mientras duraba mi recuperación y en espera de la cirugía de columna. Jordi un día con sus caricias que me hacían correr a chorritos y Claudio que me hacía ver las estrellitas. El problema es que cada vez quería mas, no me alcanzaba con los dedos, quería follar. Me corría pero precisaba una polla, quería que me aplastaran follando, quedaba con muchas ganas, me podía mover mejor y me hacia unas pajas de padre y señor mío. Pero seguía sintiéndome mal, no me alcanzaba y me sentía frustrada. 
Decidieron que me iban a operar de la columna, la iban a fijar con unas placas de metal y me iban a hacer un injerto con un pedazo de mi hueso peroneo. Tuve miedo, quizás la conciencia de que me podía morir a los 28 años y en un quirófano, cuando entró Jordi me encontró llorando, me consoló con sus besos y le dije.
-        Jordi quiero que me folles
-        Niña que te puedo hacer muy mal, tu columna esta rota, tienes suerte que sólo sean los huesos.
-        Quiero follar, mañana puede ser que me muera, y exijo que me hagas gozar por última vez.
-        Pero tía no te va a pasar nada, son cirugías simples.
-        Lo decido yo, quiero que me folles
-        Liliana si nos pescan me sacan a patadas del hospital.
Espera, y llamé a mi madre que se encontraba afuera, como siempre que venía, ella salía y sólo entraba cuando los médicos o las enfermeras salían.
-        Espera afuera Jordi, por favor, que quiero hablar con mi madre.
-        Mamá sabes muy bien lo que estuvo pasando con Claudio y Jordí ¿verdad?
-        Me lo imagino hija, estas con semblante y cuando salen quedas con la cara de la pasión de Santa Teresa.
-        Mañana me puedo morir madre, así que hoy quiero follar, puede ser la última vez. Tienes que cuidar que nadie entre, con cualquier excusa.
-        Pero  crees que soy una madama de un puticlub
-        Por favor madre, no es fácil pedírtelo, hazlo por mi.
-         
Salió y entro Jordí, estaba con esos pijamas que son el uniforme del hospital le desaté los cordones y me comí su polla. Era gorda, no muy larga pero el volumen hacía que mantenga la boca muy abierta mientras iba de la punta a la base, pasando la lengua por el tronco y la lengua por las venas a tensión. Jordí con su mano diestra me tocaba el coño por todos los costados.
-        Me puso una almohada debajo mi trasero para equiparar la pierna con la que tenía con la tracción y se agachó para comerme, suavemente, despacio, con los dedos de una mano separaba los labios mientras que con la lengua me saboreaba.
-        Métela ahora por favor, ya me estoy corriendo.

Se puso arriba mío, apoyado en ambas manos para  no aplastarme, hizo tres intentos y su polla me penetró llenándome totalmente, dios mío que tiempo que había pasado que no tenía esta sensación de plenitud, y se movió lentamente haciendo presión hacia arriba, iba sintiendo como mis jugos se transformaban en un torrente mientras le clavaba los dientes en el hombro y las lágrimas se me caían, que placer indescriptible, ya me podía morir que lo iba a hacer tranquila. Jordí se retiró de mí sin correrse, tarea que le cupo a mi boca y mi mano saboreando su semen que en abundancia pulsaba por mi garganta.

Por supuesto que no me morí aquí estoy escribiendo, y a los dos dias de la operación le hice el mismo ruego a Claudio, pero como habían internado a otra chica al lado de mi cama estaba limitada en mis desvaríos sexuales.
Claudio apareció a las dos de la mañana con una silla de ruedas, no saben la de recorridos extraños que tuvimos que hacer subiendo en un ascensor y bajando en otro, tomando pasillos hasta llegar a una habitación donde se hizo cargo intentando calmar mis calenturas carnales.
Al día siguiente al abrir los ojos  Jordi y Claudio estaban de pie al lado de la cama, ambos con una sonrisa cómplice.
-        No os preocupeis que cuando esté bien os dedicare una noche a vosotros … pero eso es otra historia…

viernes, 2 de marzo de 2012


El carnaval de Rio es, lejos el más famoso del mundo por su colorido, sus mujeres y  la alegría generalizada, no apta para depresivos, melancólicos o taciturnos. Las escolas compiten  parra demostrar cual es la mejor y por permanecer en primera categoria; que como  en el futbol existe una serie “A” y una “especial”. El mejor  de la “A” cada año asciende y el peor  de la “especial” desciende

Durante los días de carnaval se realizan fiestas algunas privadas otras populares en diferentes lugares las mas conocidas son los que se realizan en “La Scala” con un motivo diferente cada día.
Una de las mas populares  es la “Vermelho  y Preto ” (rojo y negro) organizado por el club de fútbol Flamingo. Habitualmente comienzan a media noche y se extienden hasta las 6 de la mañana, y la cantidad y calidad de desenfreno aumenta a medida que transcurre la noche y se consumen los hectolitros de cerveza y demás bebidas. Sin olvidarnos del “lanzaperfume”, que contiene una combinación de éter, cloroformo, cloruro de etilo y  sustancias perfumadas  que puesto en un vaporizador se lanzan a las solapas o ropa de las gentes  y que rápidamente hay que inhalar antes que se evapore. Genera un efecto euforizante, y su venta está prohibida pero como todas las sustancias,  no es un problema el conseguirlas. Las mezclas de estas sustancias  generan, a lo largo de la noche un incremento de la libido en todos y en las mujeres que terminan completamente desnudas a excepción de la cobertura con purpurina y unos microtangas que no dejan nada librado a la imaginación. Comienzan todas vestidas y a medida que pasa la noche todos van despojándose de su ropa.  El roce corporal es inevitable debido a la multitud que invade el lugar por lo cual uno se ve en medio de culos, tetas y también pollas por los cuatro puntos cardinales.
No es difícil, entonces, veros  bailando entre las nalgas de una garota y perreando,  No  precisáis  hablar, no se puede, el contacto va incrementando vuestras sensaciones  y los movimientos se hacen mas sexuales, hasta que explotáis, cogeis al/la que tenéis con vosotros   y buscáis los lugares mas obscuros, no por eso menos concurridos y no os asombráis de ver  todas las combinaciones posibles de sexos  comiéndose el coño o la polla o arrimados contra una pared follando como locos. La vigilancia del lugar, intenta poner orden, y saca del local a los más osados. Pero como todo  es tan multitudinario  y persistente  llega un momento en que no pueden con todos.
 Ni penséis salir e  ir a follar a la playa, tenéis que pasar pisando las parejas que a modo de un gran dormitorio están todas follando y corréis el riesgo de que os follen a vosotros contra vuestra voluntad. A las cinco de la mañana o están matándose a golpes, independientemente del sexo, o están follando en los lugares mas  insólitos.

Berenice se quedó conmigo luego de haber bailado toda la noche, le invité a tomar una cerveza e intentamos  hablar a los gritos, sentados en una baranda, no podíamos escuchar nada por lo tanto se sentó en mis rodillas y acercó su boca a mi oreja para hacerse oír. En lugar de responderle le comí la boca a besos a lo cual respondió sin problemas y me mordisqueó la oreja, ambos estábamos mojados de traspiración, se acomodó de horcajadas hacia mi mientras   morreabamos sin pausa. De pronto se levantó, me agarró de la mano y me llevó por una escalera de uno de los costados a la cabina del discjockey,  en realidad son tres cabinas interconectadas,  de las cuales estaba habilitada sólo la primera con dos chicas que pasaban la música. Se asomó y conversó con ellas y me dijo tienes que pagar una botella de vodka y tenemos un lugar para nosotros. Allí fuimos a la cabina del fondo, insonorizada y con aire acondicionado era un pedazo de paraíso, y seguimos lo que habíamos comenzado yo sentado en un taburete alto y ella de rodillas comenzó a comerme la polla, las luces me mostraban abajo a toda la multitud de cuerpos que latían al ritmo de la samba. La levanté y cambié la posición, estaba yo ocupándome del coño de Berenice introduciéndole la lengua primero, y luego uno, dos y tres dedos en su vagina totalmente húmeda, absorbiendo con mi boca sus jugos que se derramaban mientras se retorcía de placer mientras marcaba su ritmo con sus manos en mi cabeza al tiempo que cantaba en voz alta “meu beija flor espacial”, era la primera vez que veía correrse a alguien cantando a los gritos. Se levantó y  apoyándose en la consola mientras la penetraba por atrás, comenzó a moverse al ritmo de la música,  “batendo a bunda” (moviendo el culo) al compás de la música sin perder el ritmo con los pies ni el resto del cuerpo y seguía cantando y cantando mientras follabamos  arriba, en una jaula de cristal a la vista de todo aquel que levantara la mirada. Fue un verdadero polvo musical.