viernes, 16 de marzo de 2012


Me llamo Alicia y desde muy jovencita por problemas en la tiroides tengo que tomar diariamente la hormona para tener  valores normales. Y os aclaro que tengo unas fluctuaciones en mas o menos de los niveles de la bendita hormona que cada tanto estoy hipo o hipertiroidea.
Lo curioso de esto es que mis síntomas siempre van de la mano con mi libido, cuando no quiero que me toquen ni con una vara estoy hipo. Y cuando estoy cachonda y follando todo el día  estoy hiper.
Carles es un amigo de la infancia, vecino en el pueblo, fuimos juntos a la escuela, en realidad es como mi hermano. Luego el se casó con su novia, una rubia lavada que siempre me odió, yo me vine a Barcelona y sólo lo veía cuando volvía al pueblo  a visitar a mis padres, de cuando en cuando.
Por mi madre me enteré que se había separado muy violentamente y que andaba penando por los bares del pueblo.
A partir de esto las veces que nos vimos, lloraba un poco en mi hombro y,  pues,  luego quería follarme a toda costa, tratando de acorralarme y meterme mano. Algunas veces lo rechazaba hasta en forma algo violenta. Os digo que es muy majo, pero no me despertaba ningún instinto salvaje más que el fraternal.

Dos días antes del puente de la virgen las hormonas me habían subido ya que me encontraba cachondísima, y en ese momento sin nadie a quien acudir para un alivio, aunque sea rápido y pasajero.
Y al pueblo me fui, en el tren cruzaba y descruzaba las piernas, me ardían las orejas, mis pezones intentaban salirse del jersey miraba a los hombres, con ojos de hembra en celo, ninguno lo notó,  me los imaginaba en la cama, estaba empapada todo el tiempo.

Ni bien llegué lo llame a Carles.
- Majo ven urgente que te preciso
Ni bien abrí la puerta le dije:
-        No digas nada, llévame a cualquier lado quiero follar.
Nunca olvidaré la expresión de su rostro, se puso pálido y comenzó a tartamudear.
-        Pe… pe… pero ¿ahora mismo?
-        Si tío ahora mismo estoy cachonda, vamos.
Mientras conducía me miraba de reojo y no hablaba, puso la radio a todo volumen, me incliné y la apagué.
-        Que pasa chaval ¿que no me la querías meter? pues anda.
Llegamos a su casa, ni bien crucé la puerta me fui quitando la ropa camino al dormitorio hasta que quede desnuda. Carles venía detrás de mí.
-        Pero que no te vas a desvestir, niñete que te pasa
Se desnudó y comenzó a acariciarme, me pasó la lengua por los pezones, los chupó los mordió suavemente, yo no daba mas. Bajé la mano para agarrarle la polla y los cojones y al hacerlo toqué una masa flácida como  moco de pavo. Me dí vuelta y me lo metí todo en la boca para chuparle la polla, que si tengo una especialidad es el sexo oral. Nada,  lograba que aumentara el tamaño pero de ponerse dura nada. Yo estaba al punto del suicido de lo cachonda que me encontraba, me subí arriba de su boca a la espera de que me calmara un poco los ardores, me corrí un par de veces pero apetecía una VERGA EN MI COÑO.

No os quiero relatar mi frustración, a mi vibrador simil piel y de tres velocidades le gasté las pilas os aseguro.
Al día siguiente, después de almuerzo, apareció Carles.
-        Me siento muy mal, nunca me pasó, dame una oportunidad.
Mi estado calenturiento se lo dio, fuimos para su casa. Ya en el coche me quité el tanga y  me metió los dedos de su mano derecha en mi coño. Llegamos,  cruzamos la puerta y me apoyó contra la pared mientras me sobaba las tetas y sentía su lengua por mi garganta. Le bajé el cierre y metí la mano, estaba dura, durísima.
-        Métemela aquí mismo
Me dí vuelta,  apoyé la cabeza en la pared al tiempo que le ofrecía mi trasero. La fue dirigiendo con la mano y al apoyar el capullo sentí que se aflojaba totalmente, y ningún esfuerzo mío o suyo logró mejorar la situación.  No os podéis imaginar todo lo que le dije mientras me iba a casa corriendo y con  lagrimas  en mis ojos  del odio que sentía. Otra vez gasté las pilas de mi consolador y seguía igual de cachonda.
Al tercer día me raptó, me llevó nuevamente a su casa, me desnudó, me tiró arriba de la cama, se metió al baño y de allí salió con una erección que era para filmarla, el capullo apuntando arriba y todo rojo vinoso, lo cogí con una mano, me puse en el borde de la cama y lo dirigí para que penetre, yo estaba goteando de humedad, abrí las piernas, se las  puse arriba de los hombros. Siiiii ahora si,  estaba entrando mas  y mas profundo, le tomé de las nalgas para atraerlo hasta el fondo… comenzó a moverse al tiempo que gemía y sentía un chorro que me quemaba el fondo de las entrañas… ostias era un eyaculador precoz. 

3 comentarios:

  1. a mi me pasa lo mismo, cuando se me suben las hormonas me vuelvo ninfómana

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  2. Es una experiencia bastamte común entre las mujeres, que no se empalme o que intente metela con los dedos, me ha pasado y que se corra ni bien la meta también.

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