lunes, 2 de abril de 2012


La primera vez (y no por eso la última)

No había pasado de ahí, algunas tímidamente insinuaron el pulpejo, pero el macho cabrío acomplejado no dejó nunca que fueran de ese límite. Otra mas  audaz en los últimos movimientos orgonales introdujo un dedo. Hubo un acto de rebelión y reprimendas por ese asalto a traición. Pero nunca quise reconocer, hasta ahora, que ese pequeño contacto literalmente me hizo explotar del gusto.

Liliana era mayor que yo, Venezolana, un divorcio y una viudez sobre los hombros, hicieron que a sus 38 años y sin hijos se dedicara a vivir intentando reponer los años perdidos.
La conocí en un viaje a Suecia, la tormenta de nieve había retrasado indefinidamente el vuelo hasta cancelarlo, no había taxis disponibles  así que luego de abordar un tren expreso hacia el centro de Estocolmo, se sentó a mi lado y rápidamente entabló conversación, el idioma nos aisló del resto, y con el  aire de intimidad que te da el hablar tu idioma ante los que no entiende hizo que en esos 30 minutos de viaje me confesara  su vida. Bajamos y se alojó en el mismo hotel y quedamos para cenar en el restaurante en un par de horas..
Luego de tomar la habitación, reportarme al comandante de vuelo, darme una  ducha y cambiarme ya estaba presto a bajar al comedor. Apareció con un vestido ceñido al cuerpo color café y mientras tomábamos unos tragos decidió que debíamos cenar en su habitación, ya que había un grupo de alemanes que vociferaban al lado nuestro.
 A los minutos ya estábamos revolcándonos arriba de la alfombra, no dejé que se quitara el vestido lo enrollé lentamente por las piernas a la vez que con los dientes tiraba el tanga para abajo, y me dedicaba a comerle el coñito. Con la lengua le pasé  las letras del alfabeto  por su clítoris. Creo que no llegué ni a la jota ya que se corrió levantando la pelvis mientras le tomaba de las nalgas.
 La dí vuelta y apoyando su cabezá en el sofá la penetré por atrás, tirando de la tela del vestido para lograr mejores embestidas, tenía un hermoso culo y la visión de mi polla entrando y saliendo me enardecía, me mojé el dedo pulgar y lentamente le introduje en su ano mientras estallaba en una sucesión de espasmos breves y múltiples. Se dio vuelta y me montó moviéndose a una velocidad increíble hasta que nos corrimos juntos. Se quedó arriba mío mientras intentábamos recuperar el resuello, con mi polla dentro suyo mientras lentamente iba perdiendo la erección.
- La cena está lista
- ¡Déjela afuera por favor!
Se levantó se puso el albornoz del hotel y metió la bandeja de comida en un carrito, la decoración de la mesa era impecable rematada por un candelabro con tres velas. Escanció el vino y sirvió la comida. Nos dábamos de comer en la boca y con la boca, pasando el vino de una boca a otra.  De pronto luego de ponerse un hielo en la boca comenzó a pasarme la lengua hacia abajo hasta tomar mi polla con la boca y jugar con el hielo alrededor del capullo, luego se metió los testículos en la boca al tiempo que me pajeaba y chupaba suavemente y siguió bajando lamiéndome el culo e insinuando su lengua dentro del esfínter. Intenté detenerla, pero la sensación era increíble y me dejé llevar, con la lengua sentía que me dilataba e introducía primero la lengua y luego un dedo, después fueron dos y tres. Se incorporó y agarró una de las velas se introdujo en el coño, luego lentamente sacó los dedos e introdujo la vela  y comenzó a penetrarme metiendo y sacando mientras un aullido salía de mi garganta y le inundaba de semen la boca que prestamente la engullía…

Hubo otras  veces con otras mujeres, pero jamás con la habilidad y destreza de Liliana.

viernes, 16 de marzo de 2012


Me llamo Alicia y desde muy jovencita por problemas en la tiroides tengo que tomar diariamente la hormona para tener  valores normales. Y os aclaro que tengo unas fluctuaciones en mas o menos de los niveles de la bendita hormona que cada tanto estoy hipo o hipertiroidea.
Lo curioso de esto es que mis síntomas siempre van de la mano con mi libido, cuando no quiero que me toquen ni con una vara estoy hipo. Y cuando estoy cachonda y follando todo el día  estoy hiper.
Carles es un amigo de la infancia, vecino en el pueblo, fuimos juntos a la escuela, en realidad es como mi hermano. Luego el se casó con su novia, una rubia lavada que siempre me odió, yo me vine a Barcelona y sólo lo veía cuando volvía al pueblo  a visitar a mis padres, de cuando en cuando.
Por mi madre me enteré que se había separado muy violentamente y que andaba penando por los bares del pueblo.
A partir de esto las veces que nos vimos, lloraba un poco en mi hombro y,  pues,  luego quería follarme a toda costa, tratando de acorralarme y meterme mano. Algunas veces lo rechazaba hasta en forma algo violenta. Os digo que es muy majo, pero no me despertaba ningún instinto salvaje más que el fraternal.

Dos días antes del puente de la virgen las hormonas me habían subido ya que me encontraba cachondísima, y en ese momento sin nadie a quien acudir para un alivio, aunque sea rápido y pasajero.
Y al pueblo me fui, en el tren cruzaba y descruzaba las piernas, me ardían las orejas, mis pezones intentaban salirse del jersey miraba a los hombres, con ojos de hembra en celo, ninguno lo notó,  me los imaginaba en la cama, estaba empapada todo el tiempo.

Ni bien llegué lo llame a Carles.
- Majo ven urgente que te preciso
Ni bien abrí la puerta le dije:
-        No digas nada, llévame a cualquier lado quiero follar.
Nunca olvidaré la expresión de su rostro, se puso pálido y comenzó a tartamudear.
-        Pe… pe… pero ¿ahora mismo?
-        Si tío ahora mismo estoy cachonda, vamos.
Mientras conducía me miraba de reojo y no hablaba, puso la radio a todo volumen, me incliné y la apagué.
-        Que pasa chaval ¿que no me la querías meter? pues anda.
Llegamos a su casa, ni bien crucé la puerta me fui quitando la ropa camino al dormitorio hasta que quede desnuda. Carles venía detrás de mí.
-        Pero que no te vas a desvestir, niñete que te pasa
Se desnudó y comenzó a acariciarme, me pasó la lengua por los pezones, los chupó los mordió suavemente, yo no daba mas. Bajé la mano para agarrarle la polla y los cojones y al hacerlo toqué una masa flácida como  moco de pavo. Me dí vuelta y me lo metí todo en la boca para chuparle la polla, que si tengo una especialidad es el sexo oral. Nada,  lograba que aumentara el tamaño pero de ponerse dura nada. Yo estaba al punto del suicido de lo cachonda que me encontraba, me subí arriba de su boca a la espera de que me calmara un poco los ardores, me corrí un par de veces pero apetecía una VERGA EN MI COÑO.

No os quiero relatar mi frustración, a mi vibrador simil piel y de tres velocidades le gasté las pilas os aseguro.
Al día siguiente, después de almuerzo, apareció Carles.
-        Me siento muy mal, nunca me pasó, dame una oportunidad.
Mi estado calenturiento se lo dio, fuimos para su casa. Ya en el coche me quité el tanga y  me metió los dedos de su mano derecha en mi coño. Llegamos,  cruzamos la puerta y me apoyó contra la pared mientras me sobaba las tetas y sentía su lengua por mi garganta. Le bajé el cierre y metí la mano, estaba dura, durísima.
-        Métemela aquí mismo
Me dí vuelta,  apoyé la cabeza en la pared al tiempo que le ofrecía mi trasero. La fue dirigiendo con la mano y al apoyar el capullo sentí que se aflojaba totalmente, y ningún esfuerzo mío o suyo logró mejorar la situación.  No os podéis imaginar todo lo que le dije mientras me iba a casa corriendo y con  lagrimas  en mis ojos  del odio que sentía. Otra vez gasté las pilas de mi consolador y seguía igual de cachonda.
Al tercer día me raptó, me llevó nuevamente a su casa, me desnudó, me tiró arriba de la cama, se metió al baño y de allí salió con una erección que era para filmarla, el capullo apuntando arriba y todo rojo vinoso, lo cogí con una mano, me puse en el borde de la cama y lo dirigí para que penetre, yo estaba goteando de humedad, abrí las piernas, se las  puse arriba de los hombros. Siiiii ahora si,  estaba entrando mas  y mas profundo, le tomé de las nalgas para atraerlo hasta el fondo… comenzó a moverse al tiempo que gemía y sentía un chorro que me quemaba el fondo de las entrañas… ostias era un eyaculador precoz. 

viernes, 9 de marzo de 2012


La noche de desenfreno tuvo sus consecuencias, había pasado la noche  con mi nuevo amante: Mario, conocido camello de la región mucho alcohol, chocolate, coca. Y a la mañana cogió el Audi para volver a la ciudad, manejaba rápido, yo iba voleada y en una curva mis percepciones alteradas me dijeron  que no iba a doblar y le giré la dirección, su grito fue lo último que escuché ya que salimos a los tumbos de la carretera dándonos una ostia de la puta madre. Recuperé el conocimiento a bordo del helicóptero de rescate, el médico me tranquilizó y volví a caer en un sopor. Desperté en el hospital en la UCI, con tubos por los orificios naturales y otros provocados, tenía la pierna estirada con un arnés, el abdomen vendado, la cabeza vendada. Me examinaron y volvieron a dormirme.
Luego comencé a tener mas conciencia de lo sucedido cuando salí de la UCI. Mi madre trajo un abogado que me interrogó y me puso al tanto de lo sucedido. Mario había muerto en el accidente, y en un doble fondo del audi habían encontrado todo tipo de sustancias, suficientes como para desequilibrar a toda la Costa Brava. Pasé como una pasajera ocasional ya que Mario estaba casado y con dos niños y  nadie sabía de mi existencia en su círculo social.
Me sacaron un coagulo del cerebro,  la mitad del hígado, tenía una fractura en el fémur  inmovilizada y  dos vértebras lumbares rotas, cuya reparación  habían dejado para una segunda instancia.
No sé si fue secuela de la operación, algo que tocaron en mi cerebro, pero  el grado de excitación sexual que tuve desde ese momento es imposible de entender (aún continúa)  no podía mover los brazos libremente por el dolor para hacerme unas pajas y me sentía desesperada, se me pasaba cuando me daban los analgésicos y duraban lo que estos.
De pronto entró un médico, moreno entrecano como de 35 alto espaldas y brazos trabajados, ojos color almendra y una mirada que te derretía
-        Hola Liliana, me llamo Jordi yo te rescaté con el helicóptero.
-        Hola, tengo un recuerdo muy vago de lo sucedido.
-        Estabas muy grave, no podía compensarte, llegaste a quirófano con lo último, temí por tu vida.
-        Soy como los gatos aún me quedan tres vidas.
Así pasamos  conversando, entrando en confianza, preguntándome cosas de mi vida y contándome de la suya. En un momento no aguanté mas y le dije.
-        Jordi voy a pedirte una guarrada, pero no se que me pasa estoy cachondísima por favor hazme  o dame algo para que se me pase.

Me miró extrañado, y con una sonrisa me dijo: espera que ya vuelvo. Volvió con una bandeja y  colocó unos instrumentos en una mesa, se puso unos guantes.
-        Ya se que esto es antierótico pero no podemos darnos el lujo que cojas una infección por mi causa, si entra una enfermera te estoy colocando una sonda, sabes bonita.
Y me comenzó a tocar hábilmente, yo ya estaba completamente empapada, comenzó suavemente por mis labios, luego su pulgar se dirigió hacia mi clítoris tocándome con un movimiento circular  y cuando me penetró con dos dedos me corrí con una sensación distinta, como si me estuviera meando, me mordí la palma de la mano para no gritar, no podía retorcerme por el dolor que me provocaba. Me dio un beso y me dijo vendré cada dos días a darte tu tratamiento.
Al día siguiente apareció otro médico majo, rubio mediano, ajos azules: Hola Liliana yo soy Claudio el que te hizo la anestesia, pero que bien que estás, no sabes el trabajo que me diste. Yo al verle y conversar con él, me fui poniendo nuevamente cachonda y… lo mismo por favor acaríciame. Es notable la distinta técnica que empleaba el anestesista, para empezar, sólo se lavó las manos y sin guantes comenzó a acariciarme la raja, de arriba hacia abajo luego con los dedos y con un fino golpeteo separó los labios, exponiendo el capuchón y me acarició el clítoris hasta que mi respiración se hizo pesada y ruidosa y en ese momento me metió el dedo del medio y con un movimiento de gancho por la pared anterior  mientras mi cerebro estallaba y me dejaba viendo estrellitas. Me dio un beso y le dije por favor vuelve en dos días. Y así estuve mientras duraba mi recuperación y en espera de la cirugía de columna. Jordi un día con sus caricias que me hacían correr a chorritos y Claudio que me hacía ver las estrellitas. El problema es que cada vez quería mas, no me alcanzaba con los dedos, quería follar. Me corría pero precisaba una polla, quería que me aplastaran follando, quedaba con muchas ganas, me podía mover mejor y me hacia unas pajas de padre y señor mío. Pero seguía sintiéndome mal, no me alcanzaba y me sentía frustrada. 
Decidieron que me iban a operar de la columna, la iban a fijar con unas placas de metal y me iban a hacer un injerto con un pedazo de mi hueso peroneo. Tuve miedo, quizás la conciencia de que me podía morir a los 28 años y en un quirófano, cuando entró Jordi me encontró llorando, me consoló con sus besos y le dije.
-        Jordi quiero que me folles
-        Niña que te puedo hacer muy mal, tu columna esta rota, tienes suerte que sólo sean los huesos.
-        Quiero follar, mañana puede ser que me muera, y exijo que me hagas gozar por última vez.
-        Pero tía no te va a pasar nada, son cirugías simples.
-        Lo decido yo, quiero que me folles
-        Liliana si nos pescan me sacan a patadas del hospital.
Espera, y llamé a mi madre que se encontraba afuera, como siempre que venía, ella salía y sólo entraba cuando los médicos o las enfermeras salían.
-        Espera afuera Jordi, por favor, que quiero hablar con mi madre.
-        Mamá sabes muy bien lo que estuvo pasando con Claudio y Jordí ¿verdad?
-        Me lo imagino hija, estas con semblante y cuando salen quedas con la cara de la pasión de Santa Teresa.
-        Mañana me puedo morir madre, así que hoy quiero follar, puede ser la última vez. Tienes que cuidar que nadie entre, con cualquier excusa.
-        Pero  crees que soy una madama de un puticlub
-        Por favor madre, no es fácil pedírtelo, hazlo por mi.
-         
Salió y entro Jordí, estaba con esos pijamas que son el uniforme del hospital le desaté los cordones y me comí su polla. Era gorda, no muy larga pero el volumen hacía que mantenga la boca muy abierta mientras iba de la punta a la base, pasando la lengua por el tronco y la lengua por las venas a tensión. Jordí con su mano diestra me tocaba el coño por todos los costados.
-        Me puso una almohada debajo mi trasero para equiparar la pierna con la que tenía con la tracción y se agachó para comerme, suavemente, despacio, con los dedos de una mano separaba los labios mientras que con la lengua me saboreaba.
-        Métela ahora por favor, ya me estoy corriendo.

Se puso arriba mío, apoyado en ambas manos para  no aplastarme, hizo tres intentos y su polla me penetró llenándome totalmente, dios mío que tiempo que había pasado que no tenía esta sensación de plenitud, y se movió lentamente haciendo presión hacia arriba, iba sintiendo como mis jugos se transformaban en un torrente mientras le clavaba los dientes en el hombro y las lágrimas se me caían, que placer indescriptible, ya me podía morir que lo iba a hacer tranquila. Jordí se retiró de mí sin correrse, tarea que le cupo a mi boca y mi mano saboreando su semen que en abundancia pulsaba por mi garganta.

Por supuesto que no me morí aquí estoy escribiendo, y a los dos dias de la operación le hice el mismo ruego a Claudio, pero como habían internado a otra chica al lado de mi cama estaba limitada en mis desvaríos sexuales.
Claudio apareció a las dos de la mañana con una silla de ruedas, no saben la de recorridos extraños que tuvimos que hacer subiendo en un ascensor y bajando en otro, tomando pasillos hasta llegar a una habitación donde se hizo cargo intentando calmar mis calenturas carnales.
Al día siguiente al abrir los ojos  Jordi y Claudio estaban de pie al lado de la cama, ambos con una sonrisa cómplice.
-        No os preocupeis que cuando esté bien os dedicare una noche a vosotros … pero eso es otra historia…

viernes, 2 de marzo de 2012


El carnaval de Rio es, lejos el más famoso del mundo por su colorido, sus mujeres y  la alegría generalizada, no apta para depresivos, melancólicos o taciturnos. Las escolas compiten  parra demostrar cual es la mejor y por permanecer en primera categoria; que como  en el futbol existe una serie “A” y una “especial”. El mejor  de la “A” cada año asciende y el peor  de la “especial” desciende

Durante los días de carnaval se realizan fiestas algunas privadas otras populares en diferentes lugares las mas conocidas son los que se realizan en “La Scala” con un motivo diferente cada día.
Una de las mas populares  es la “Vermelho  y Preto ” (rojo y negro) organizado por el club de fútbol Flamingo. Habitualmente comienzan a media noche y se extienden hasta las 6 de la mañana, y la cantidad y calidad de desenfreno aumenta a medida que transcurre la noche y se consumen los hectolitros de cerveza y demás bebidas. Sin olvidarnos del “lanzaperfume”, que contiene una combinación de éter, cloroformo, cloruro de etilo y  sustancias perfumadas  que puesto en un vaporizador se lanzan a las solapas o ropa de las gentes  y que rápidamente hay que inhalar antes que se evapore. Genera un efecto euforizante, y su venta está prohibida pero como todas las sustancias,  no es un problema el conseguirlas. Las mezclas de estas sustancias  generan, a lo largo de la noche un incremento de la libido en todos y en las mujeres que terminan completamente desnudas a excepción de la cobertura con purpurina y unos microtangas que no dejan nada librado a la imaginación. Comienzan todas vestidas y a medida que pasa la noche todos van despojándose de su ropa.  El roce corporal es inevitable debido a la multitud que invade el lugar por lo cual uno se ve en medio de culos, tetas y también pollas por los cuatro puntos cardinales.
No es difícil, entonces, veros  bailando entre las nalgas de una garota y perreando,  No  precisáis  hablar, no se puede, el contacto va incrementando vuestras sensaciones  y los movimientos se hacen mas sexuales, hasta que explotáis, cogeis al/la que tenéis con vosotros   y buscáis los lugares mas obscuros, no por eso menos concurridos y no os asombráis de ver  todas las combinaciones posibles de sexos  comiéndose el coño o la polla o arrimados contra una pared follando como locos. La vigilancia del lugar, intenta poner orden, y saca del local a los más osados. Pero como todo  es tan multitudinario  y persistente  llega un momento en que no pueden con todos.
 Ni penséis salir e  ir a follar a la playa, tenéis que pasar pisando las parejas que a modo de un gran dormitorio están todas follando y corréis el riesgo de que os follen a vosotros contra vuestra voluntad. A las cinco de la mañana o están matándose a golpes, independientemente del sexo, o están follando en los lugares mas  insólitos.

Berenice se quedó conmigo luego de haber bailado toda la noche, le invité a tomar una cerveza e intentamos  hablar a los gritos, sentados en una baranda, no podíamos escuchar nada por lo tanto se sentó en mis rodillas y acercó su boca a mi oreja para hacerse oír. En lugar de responderle le comí la boca a besos a lo cual respondió sin problemas y me mordisqueó la oreja, ambos estábamos mojados de traspiración, se acomodó de horcajadas hacia mi mientras   morreabamos sin pausa. De pronto se levantó, me agarró de la mano y me llevó por una escalera de uno de los costados a la cabina del discjockey,  en realidad son tres cabinas interconectadas,  de las cuales estaba habilitada sólo la primera con dos chicas que pasaban la música. Se asomó y conversó con ellas y me dijo tienes que pagar una botella de vodka y tenemos un lugar para nosotros. Allí fuimos a la cabina del fondo, insonorizada y con aire acondicionado era un pedazo de paraíso, y seguimos lo que habíamos comenzado yo sentado en un taburete alto y ella de rodillas comenzó a comerme la polla, las luces me mostraban abajo a toda la multitud de cuerpos que latían al ritmo de la samba. La levanté y cambié la posición, estaba yo ocupándome del coño de Berenice introduciéndole la lengua primero, y luego uno, dos y tres dedos en su vagina totalmente húmeda, absorbiendo con mi boca sus jugos que se derramaban mientras se retorcía de placer mientras marcaba su ritmo con sus manos en mi cabeza al tiempo que cantaba en voz alta “meu beija flor espacial”, era la primera vez que veía correrse a alguien cantando a los gritos. Se levantó y  apoyándose en la consola mientras la penetraba por atrás, comenzó a moverse al ritmo de la música,  “batendo a bunda” (moviendo el culo) al compás de la música sin perder el ritmo con los pies ni el resto del cuerpo y seguía cantando y cantando mientras follabamos  arriba, en una jaula de cristal a la vista de todo aquel que levantara la mirada. Fue un verdadero polvo musical.

viernes, 17 de febrero de 2012


Nunca fui partidario de pagar por el sexo, lo cual significaba, muchas veces para mis amigos significaba que me convertía en un aguafiestas en nuestras salidas, y las veces que concurríamos a un puticlub prefería quedarme conversando con alguna de las chicas y tomando un trago. Y confieso que las veces que lo hice, aunque no quiero que suene  a excusa, tenía unas cuantas copas de más y hasta pasé papelones por mi condición lamentable.

Luego de un largo vuelo, comenzaban mis vacaciones,  me quedé en Bangkok ya que debía encontrarme con una amiga italiana y antropóloga que me iba a servir de guía para conocer el país, ella llegaba en dos días así que tenía ese tiempo para recorrer sólo la ciudad.
Fui a Jatujak Market,  un mercado donde uno puede perderse un día entero recorriendo y comprando lo que  os podáis imaginar  que  puede existir para comprar. Una zona de puestos de comida donde el aroma de las especias hace que caminar por ahí sea una especie de sinfonía para los sentidos, la comida  es deliciosa, para los que gustan, como yo del picante. Me movilizaba en el metro, ya que conocí pocas ciudades donde el tránsito sea tan desesperante (México DF y Sao Paulo incluido), de ahí fui  a ver el buda reclinado de casi 50 metros y todo tapizado en panes de oro, y luego al ir caminando hacia el Palacio Real que es otra de las atracciones turísticas me topé con una casa de masajes tailandesa, con el cansancio que tenía encima, y el calor, pensé que no me vendría nada mal un famoso masaje. Estar en Tailandia y no comer las comidas regionales y no darse un masaje es inaceptable.  Las casas de masajes, y esto yo lo desconocía tienen el masaje tradicional que es con una mujer que os baña, os enjabona y os llena de aceites aromáticos con un masaje generalizado. En otro piso el servicio es igual con una chica desnuda que os enjabona y os masajea cuerpo a cuerpo y en otro piso lo mismo con dos chicas. Mi morbo me llevó a elegir este último.
Me ingresaron a un vestuario donde dejé mi ropa y todos mis objetos personales y con una túnica corta puesta luego de elegir por  número fui escoltado por dos chicas de edad indeterminada, juraron ser mayores de 18, que me escoltaron hasta el tercer piso. Me introdujeron desnudo en un tonel circular de dos metros de diámetro con aceites  aromáticos, yo sentado al centro y comenzaron a masajearme pecho y espalda, brazos, pies y piernas, siempre en forma simétrica, luego me hicieron  levantar y recostar en una colchoneta, ahí comenzaron a  enjabonarme, primero con las manos y luego la mas menudita se acostó encima mío y con su cuerpo  siguió enjabonando produciendo una espuma densa, al mismo tiempo con los movimientos ondulantes de su cuerpo me masajeaba aplicando distintas formas de presión en la espalda. Me dieron vuelta  y la otra chica de unos ojos color caramelo se ocupó de la parte anterior. No tengo que deciros el estado que me encontraba, pero hasta ahí no hacían nada para acercarse ni tomar mi polla, luego de unos 20 minutos me sentaron y me volcaron agua muy tibia con unos cuencos de bambú  al tiempo que me enjuagaban. Luego me llevaron a otra habitación, me acostaron y embadurnaron  con aceites esenciales; iniciaron con las manos y luego con el cuerpo, en un momento sentía el sexo resbaloso por el aceite de la de ojos color caramelo  que me pasaba por la espalda y cintura, y en otro momento por el frente, cuando quería sujetar a una se deslizaba de mis manos de lo resbaladizas que estaban. Ojos de caramelo tomó mi polla con la mano, con la otra vació un poco de aceite en la punta y comenzó a imprimirle un movimiento de vaivén, la otra se puso en el otro costado, y me pasó las manos por los testículos sujetándolos suavemente y con un movimiento rotatorio. Me pusieron de costado y me abrazaban una por detrás y otra por delante reptando por mi cuerpo, no había músculo que no fuera tocado, comprimido y apretado, en distintas intensidades, en un momento nos encontramos compartiendo un abrazo  y ellas interactuaban  entre sí comiéndose las bocas y acariciándose con las manos llenas de aceite por sus cuerpos, me tomaron las manos llevándolas a sus  pechos y luego  hacia sus sexos, mientras que una mano de cada una de ellas entrelazadas se ocupaban de que mi polla en ningún momento perdiera la erección, luego la pequeña introdujo  mi polla en su boca, ocupándose sólo del capullo me colocó de manera muy hábil un condón, desenrollándolo con los dientes mientras descendía hasta tener los labios en el tronco, un pequeño sobresalto de ella me hizo abrir los ojos para ver que  la otra le comía el coñito por detrás, jugando con sus dedos en su interior, luego cambiaron de posición repitiendo la imagen, cuando me estaba por correr, seguramente lo notaron por mis quejidos y el aumento de mis movimientos, dejaron de ocuparse de mí para comerse entre ellas en un  69. Me levanté y desde atrás  penetré a la menudita, mientras ambas mantenían en la misma posición. La que estaba abajo, lamía por momentos la unión de nuestros sexos y por momentos me pasaba la lengua entre los dos testículos, luego retiraba mi polla del coño de su amiga y me la comía, y volvía a introducirla mientras nuestros movimientos aumentaban. Con unos gritos casi de gato en celo se corrió la chiquita y enseguida se levantó para  coger  las nalgas de su compañera y llevarlas por arriba de su cabeza, y ahí estaba yo en una posición increíble, de rodillas ante una mujer con las piernas totalmente separadas y cogida por detrás de las rodillas por su amiga que la aproximaba a mí. Le introduje mi polla al tiempo que se ocupaba con su lengua del coño de su amiga  mientras me la follaba, de pronto sentí una mano que a modo de anillo tomaba mis testículos y aplicando un juego de presiones y con un movimiento arriba y abajo hizo que me corriera y me corriera y siguiera corriéndome en una cresta de placer “in crescendo” en tiempo y en volumen de la corrida. Quedamos tendidos y mientras una me retiraba suavemente el condón, me secaba y me pasaba un lienzo humedecido con aceites la otra me ponía lentamente boca abajo comenzando nuevamente los masajes, con los codos, talones manos…. Desperté a las dos horas, me levantaron me llevaron a un taburete donde me volvieron a lavar para sacarme el aceite, y colocándome la túnica me llevaron al piso de abajo donde con sonrisas y reverencias me despidieron. Salí a la calle con la sensación de que lo que me había pasado no tenía relación alguna con nada de lo que, hasta ese momento había vivido. La sensación de orgasmo generalizado del cuerpo y la mente fue increíble, caminaba y parecía que estaba flotando. Llegue al hotel y la recepcionista al verme  con una sonrisa me pregunto si venía de hacerme masajes, le pregunté si era tan evidente por como me encontraba, y me respondió que el aroma de los aceites esenciales se sintió desde que traspuse la puerta.
Debo volver algún día a Bangkok.

viernes, 10 de febrero de 2012


Silvia fue una relación de los 19 años, ella tenía 16, de padre italiano y del sur, me parecía que salía  con una hija de Otelo. El hermanito nos seguía a todas partes y  la pobre madre no tenía ni voz ni voto,  me imagino que en más de una oportunidad hubiera querido envenenarlo
.
Ambos teníamos las hormonas en ebullición y nuestras morreadas y frotadas en la puerta de su casa hacían que me volviera,  las noches que la veía, con un terrible dolor de  gónadas, y que ni siquiera se aliviaban con la cantidad de pajas dedicadas en su nombre.

Era increíble lo cachonda que era y si hubiera sido por ella follábamos en la cocina con los padres en la sala, no tenía recato, no usaba bragas y solía mostrarme su coñito sentada al lado de su padre, y en mas de una oportunidad cenando me frotaba la polla, poniéndome en situaciones incomodas  no podía levantarme de la mesa luego de cenar por lo empalmado que me encontraba. Solía pasarse la mano por su sexo y luego me hacía oler sus dedos o me los introducía dentro de la boca. Del cine nos corrieron 2 veces por exhibiciones obscenas.

Una noche inventó que se quedaba a dormir en la casa de una amiga que vivía a la vuelta de la casa de mis padres,  y aprovechamos una salida de los padres de la amiga para follar por primera vez detrás del sillón de la sala, con la amiga en la cocina mirando una película.  No fue una situación que merezca recordarse mucho ya que la desesperación que teníamos hizo el episodio mas doloroso que placentero para ella, pero a partir de ese momento buscábamos cualquier situación para echarnos unos polvos rapiditos y de parados, que por supuesto mejoraban con el tiempo. Le costaba comerme la polla, ya que decía que le producía arcadas y le encantaba que yo le comiera el coñito con  lo cual se corría en  unas cuantas veces.

En ese tiempo conducía el viejo Volkswagen un escarabajo modelo 69 de mi hermano mayor, y cuando podíamos sacarnos de encima al hermanito, nos servía de albergue para descargar nuestros mas bajos instintos. Le gustaba follar mas que respirar.

Para una semana santa,  la madre quería ir a visitar a sus padres que vivían en su pueblo, me invitaron a ir con ellos, como no pude ir el miércoles a la tarde, que viajaron todos, fui en el coche el jueves a la mañana.  Por supuesto, dormí en una habitación con el padre y el hermanito y todo el tiempo en la iglesia, que misas, que el vía crucis. Esas estancias en la iglesia y la vigilancia hacía que no hayamos podido estar solos ni un momento, y me arrepentí por haber ido a  eso que fue una verdadera  penitencia.

El domingo a la noche emprendimos el regreso, el padre eligió un camino secundario poco transitado y aceptó que Silvia viniera conmigo en el auto, por supuesto que no podía alejarme mucho y los seguía a una distancia prudencial. Ni bien salimos comenzó a agarrarme la polla haciéndome unas pajas que me volvían loco, se la metió en la boca, pero luego con el movimiento comenzó a tener arcadas. Con una mano le frotaba el coñito, se ponía cerca del borde de su asiento para que pudiera tener comodidad al acariciarlo tenía metidos dos dedos dentro suyo, pero la posición hacía difícil maniobrar con ambas cosas, hasta que llegó un momento que ambos nos pusimos como una moto.
-        No aguanto más quiero follar
Se levantó el vestido y se sentó arriba mío mirándo para adelante y mientras que con una mano ponía mi polla en posición, se sentaba logrando de primera una penetración profunda, luego no le importó nada, era igual si chocabamos volcábamos o lo que fuere, comenzó a mover la pelvis en un movimiento circular, de vaivén a ambos lados y hacia delante y atrás, ponía las manos sobre las mías para mantener el equilibrio, sentía sus jugos que me empapaban los bajos. La necesidad de mantener la concentración para conducir hacía que no fuera muy fácil  correrme, no sé el tiempo que duró la follada, ella  lanzaba grititos de placer al tiempo que se corría una y otra vez, y aproveché una recta para moverme a mi gusto haciendo que el auto fuera a los cabezazos y me corrí resoplando, conduciendo en zigzag de un lado para el otro. Por suerte no venía nadie es sentido contrario, sino hubiera sido un desastre. Quedó sentada sobre mí hasta que notó que mi polla fue perdiendo su dureza y recién se cambió al otro asiento, pocas veces vi una cara de satisfacción como la de aquella chavala esa noche. Se puso las bragas, apoyó la cabeza en mi hombro  y luego de un momento se quedó completamente dormida.
A medida que pasaba el tiempo el empaste que tenía ahí abajo fue secándose convirtiendose en un adhesivo entre mi polla, los pelos y mi pantalón, cada movimiento que hacía me producía la salida de un lagrimón, intenté acomodarme un poco y el dolor me hizo detener la maniobra, así que conduje los kilómetros que quedaba  intentando quedarme inmóvil.
Cuando llegamos a la puerta de su casa, no pude salir del coche y me despedí con un saludo con la mano a los padres que ya abrían la puerta, Silvia entró corriendo, mas tarde confesaría que los jugos se le corrían por las piernas.

domingo, 5 de febrero de 2012


En realidad no lo sospecharon nunca. Eran dos parejas muy amigas desde la universidad, conocieron juntos a las que serían luego sus mujeres, fueron los padrinos de sus primeros hijos, se mudaron al mismo barrio para estar cerca, y para completar las similitudes tenían cada cual una excelente relación de pareja. Y se complementaban en esa relación de amistad que muchas veces estaba por delante que las propias familias.

Fue la llamada de Inés la que puso en guardia a Carlos.
-        Tengo que hablar contigo, puedes hacerte un tiempo a la hora de almuerzo.
-        Si claro nos vemos en el chino que esta frente al Clinic, mira que recién puedo salir a eso de las cuatro.
Estaba con anteojos negros, señal que había estado llorando.
-        Que te pasó mujer, estás terrible.
-        Mario dejo encendido el ordenador y… quiero que lo veas tu mismo.
Sacó unas cuantas hojas impresas de varios chats entre Mario y Lola, su mujer.
Eran completamente eróticas, relatos de momentos vividos, encuentros sexuales, fantasías que deberían de cumplir en las próximas citas…

-        Y eso no es todo lo seguí en una supuesta salida con los compañeros del trabajo y se encontró con tu mujer en un café, todo eran chanzas, risas y en un momento se levantaron y se fueron en el coche de Mario.
          No les pude seguir porque mi auto estaba estacionado a dos cuadras.

Se quedó helado, a medida que leía se incrementaba el nudo en el estómago, una sensación de desasosiego se apoderó de él, no podía entender, la relación con Lola era excelente, estaban pasando uno de los mejores momentos, el sexo era fantástico, habían recuperado ese sexo salvaje un tanto enfriado luego del nacimiento de los niños. Se sentía muy mal. Inés lloraba en silencio.

-        No lo puedo entender por mas que le doy vueltas, nos traicionaron, por dios que guarrada, ¿por que?, si no tenemos ningún problema, estamos muy bien.

Por más que quería consolarla no le salían las palabras, tenía la boca seca y pastosa, había perdido el apetito, se sentía físicamente muy mal, le parecía que en cualquier momento se iba a desmayar.
-        Carlos me siento muy mal me falta el aire, no puedo respirar me duele mucho el pecho.
Pagó la cuenta, la abrazó y cruzando la calle la llevó al Clinic, subieron hasta la puerta donde estaba su consultorio. La recostó en la camilla, entró una de las enfermeras. Silvia por favor tómale la presión arterial, le voy a hacer  un electrocardiograma. Buscó una pastilla y le dio a tomar con un poco de agua.

-        ¿Que me das Carlos?
-        Es un sedante suave, es bromazepam no te dormirá. Tengo que descubrirte el pecho para hacerte el electrocardiograma.
-        Tiene 150 de sistólica y 90 de diastólica doctor.
-        Gracias Silvia, sólo una crisis nerviosa, deja que me ocupo yo.
-        ¿Qué hacemos Carlos? ¿Qué hago dios mío? Como mirarlo a los ojos sin tener ganas de clavarle un cuchillo en el pecho.
-        Mira Inés, estoy paralizado, no se que decirte ni que hacer, lo principal es  no tomar una decisión en situaciones de crisis y tomarse un tiempo, creo que debemos seguirles la corriente y ver hasta donde llevan esta situación. No creo que puedan manejarlo por mucho más tiempo, yo también estoy hecho mierda. Pero debemos ser cautos.
Inés se incorporó y la visión de sus pechos descubiertos produjo un dolor en la ingle de Carlos, el odio contenido,  la sola idea de su mujer en los brazos de Mario lo llenaba de sentimientos encontrados, quería poseer con furia a Inés, como si fuera una venganza contra su marido.
Inés vio ese brillo en sus ojos, cogió las manos de Carlos y las llevó a su pecho y juntaron sus bocas intentando calmar sus sentimientos encontrados, buscando olvidar y apagar el sufrimiento propio, sumergiéndose en el cuerpo del otro. No precisaron desnudarse, se buscaron con ansias sus sexos, en sus besos desesperados sentían el sabor salobre de sus lágrimas mezcladas. Sentada en la camilla la penetró, ambos estaban demasiado excitados para los preliminares, pese a todo Inés estaba mojada, la penetró hasta el fondo, sus talones estaban en el borde de la camilla, levantando su pélvis yendo al encuentro del sexo erguido y duro de Carlos sus movimientos eran casi violentos, buscando cada uno su placer lastimando al otro, intentando con ese contacto humillar a sus propias parejas. La cogió de las nalgas para atraerla, mientras ella le  mordía el hombro para evitar ese grito que tenía en el fondo de la garganta y que salía confundido en un mar de lágrimas. Y el descargó un chorro de semen en el fondo de su vagina….quedaron abrazados y sollozando.
-        Por dios,  no se lo que nos pasó pero me quitó mucho de la angustia.
-        Inés, creo que ambos necesitábamos esta descarga, ya se que es difícil de entender.
Se recompusieron, sonó el teléfono. Doctor, le llamó su esposa, que se comunique a su móvil.

-        Hola Lola, ¿llamaste?
-        Si esta noche nos reunimos en el restaurante de siempre, Mario y yo tenemos algo que comunicarles, no la encontramos a Inés.

-Me parece que quieren blanquear su relación Inés, nos citan para cenar.

Entraron juntos, de la mano como para demostrar que ellos también estaban juntos.

-        Hola, ¿os habéis encontrado en el camino? ¿Les digo yo o tú Carlos?
-        Deja que yo les de la noticia. Lola y yo participamos de un concurso de cuentos eróticos y se nos ocurrió un relato a partir de lo que se pueden decir un par de amantes por el chat. ¿Adivinen quienes son los ganadores de 5000 €?