viernes, 20 de julio de 2012


Las relaciones casuales que uno suele hacer en un aeropuerto  se dan en las cafeterías o restaurantes. En la mayoría de ellas, por suerte, el personal habilitado no paga los disparatados precios que tiene pagar el pasajero común. Soy hombre de repetir hábitos y suelo sentarme  siempre en la misma mesa y así me atiende la misma encargada.

Ciertas mujeres sienten una particular atracción por los uniformes, sean militares, de pilotos civiles, bomberos, médicos etc. Y las hay coleccionistas,  Sofía era una de esas. No la veía regularmente ya que solía ir a la cafetería sólo cuando teníamos un retraso por mal tiempo o congestión aérea. Y la conversación surgía mas o menos así.
-          Hola comandante cuando me vas a llevar a volar
-          Cuando tenga mi propio avión te llevaré donde quieras
-          Donde yo quiera?
-          Por supuesto que tenga un aeropuerto
-          La mía tiene dos metros de pista
-          Esta balizada?
-          Por supuesto tengo juguetes de varios colores
Y así la conversación iba subiendo de tono,  luego de tres años era mas que nada un duelo verbal inocente.
-          Xavi eres casado?
-          Si estoy casado con tres crios, es mi segundo casamiento
-          Yo hace dos que estoy separada y no puedo sacarme de encima un rollo que me tiene muy mal, apenas ahorre un poco me mudo a otro piso,  que me dijo que el no se irá.
-          Tengo un piso que fue de mi madre que está abandonado, la quise vender y no encontré compradores, hay que hacerle unos cuantos arreglos, si quieres te lo alquilo, no te cobro los primeros nueve meses si te haces cargo de los arreglos, en realidad le hace falta pintura y alguna cosa de plomería.
Frunció la nariz pecosa con un mohín encantador.
-          Me lo dices en serio? Cuando vuelves?
-          Espero que mañana a las 6 de la tarde
-          Te estaré esperando, puedes mostrármelo?
-          Mira le voy a llamar a mi abogado que tiene las llaves, y le digo que vas a pasar a buscarlas.

Al día siguiente llegué con retraso de casi una hora y mientras salía  veo entre la multitud  a Sofía que me esperaba. Se colgó de mi cuello me disparó  dos besos y me mostró las llaves. Te estuve esperando para ir a ver el piso, puedes llevarme tengo el coche afuera.
Y ahí fuimos
-          Oye esto es muy grande
-          Ya lo sé lo tuvo alquilado muchos años y cuando se fueron dejaron todo un desastre.
-          Y estos muebles?
-          Algunos vienen con el piso y otros son míos, de cuando cambié muebles.
-          Tu abogado me hizo firmar el contrato, ya me puedo quedar?
-          Si mujer, pero creo que primero tienes que buscar tus cosas.
-          Tengo mis dos maletas en el coche, no quiero otra cosa. Me vendrás a visitar?
-          Si Sofía cuando pueda lo haré.
-          Quieres que te lleve a alguna parte?
-          No te preocupes gracias, cogeré un taxi. Deja que saque mi valija, la tengo en el asiento de atrás de tu coche.
Me despedía y cuando le fui a dar el segundo beso me clavó los labios en mi boca y su lengua buscó desesperadamente la mía, me apoyó contra la pared al tiempo que me bajaba el cierre y buscaba por arriba de los boxer mi polla que estaba respondiendo rápidamente a su estímulo. Volvimos a entrar mientras nos arrancábamos la ropa, me quitó la gorra y la chaqueta y se las puso me empujó arriba de una silla y se sentó a horcajadas jugando con el contacto de mi polla en su coño húmedo, moviéndose de adelante hacia atrás. Cogí sus pechos y hundí mi cara entre ellos, busqué los pezones y los succioné alternando uno y otro. Bajé las manos para tomarla de las nalgas al tiempo que se paraba de puntas buscando enhebrar con mi polla la entrada de su coño, cosa que ocurrió rápidamente. Gemía continuamente y se movía como loca, de pronto se paró y se dio vuelta cogió la polla consu mano y se la introdujo, acercó el culo a mi abdomen y comenzó a moverse en un movimiento oscilante hacia abajo y adelante. Yo le levanté la chaqueta y pasé la lengua por la espalda y fui ascendiendo hasta su cuello luego hasta llegar al lóbulo de su oreja la cual succioné y mordí suavemente. Se paró y me llevó hasta la mesa del comedor, se sentó y yo le puse la boca en el coño devorando sus jugos calientes y pasándole la lengua por el clítoris. Cogió mi cabeza empujando contra ella mientras movía la pelvis de manera circular buscando contacto con sus puntos de placer. Luego me tiró de los cabellos para levantarme mientras me besaba saboreando sus propios jugos, se acostó hacia atrás y puso sus piernas arriba de mis hombros. Verla con esa cara de perra en celo con mi chaqueta y mi gorra y entregada con las piernas abiertas me excitó mucho mas de lo que estaba. Me abalancé sobre ella penetrándola  y la follé casi con violencia, se retorcía gimiendo en un uuh constante, sentía  sus jugos calientes correr por mis piernas y chorreando hasta mojarme hasta los pies. Se levantó y me arrastró al dormitorio empujándome arriba del colchón, una nube de polvo se levantó cuando nuestros cuerpos cayeron arriba. Me pasó la lengua por la polla de arriba hacia abajo, y luego me la comió íntegramente bajando lentamente hasta introducirsela toda por completo, con la mano derecha en mis bolsas subió mi testículo izquierdo, abrió la boca y se la introdujo succionando todo, sentí que iba a perder el conocimiento, comencé a sentir estrellitas ante mis ojos al tiempo que descargaba dentro de su boca.
Bienvenido comandante buen aterrizaje. Desprendió mis alas de mi chaqueta, estas me las merezco me las gané.

lunes, 2 de julio de 2012


                                                             Castelldefels
 Luis había estado en la fiesta de cumpleaños de18 de  su novia,  había comido, bebido, bailado y cantado hasta las tres de la mañana y no quiso ser  el último  en salir. Decidió irse en taxi a su casa, salió caminando un tanto tambaleante hasta la avenida donde se detuvo para esperar que viniera un taxi. En eso se detuvo un Audi, era Elisa la tía de la novia.
-          Para donde vas majo?
-          Voy a  L'Hospitalet.
-          Sube que te llevo yo voy a Castelldefels te dejo y luego cojo la  Autopista Pablo Casals y estoy en seguida en mi casa.
Luis subió al Audi L8 color negro.
-          Oye tía esta es una nave intergaláctica.
-          Si ya lo creo, es de mi marido, yo tengo algo mas chico, pero como está de negocios en Portugal, lo cogí. No quieres conducirlo?.
-          Tengo unas cuantas cubatas encima, estoy que casi no coordino, por eso me vine sin el coche.
-          Hace cuanto que estáis juntos con mi sobrina?
-          Y vamos para los nueve meses
-          Cuantos años le llevas, tu pareces mucho mas grande
-          Tengo 23.

Se hizo silencio y en el estereo del coche sonaba Zaz cantando “les passants”
Elisa dijo:
-          Esta niña me da vueltas la vi hace un par de años cantando en una salida del metro de París, escuchar esa voz es como que te pasen la lengua por la espalda, me estremece.
-          Luis se rió pensando en la imagen de una lengua pasando por la espalda de Elisa.

Miró el tablero del L8 y vio la luz que titilaba mostrando la falta de combustible y el equivalente a 18 kilómetros que le restaba si seguían a 150 km/h.
-          Elisa que no tienes gasolina tía no creo que llegues a tu casa con lo que te queda. Hay una gasolinera antes de cruzar el puente para el Prat de Llobregat. Déjame en la Avinguda de la Gran Vía, que seguiré caminando.
-          Luis es muy tarde no se si estará abierta la gasolinera, por favor acompáñame.
-          Esta bien, iré contigo

No disminuyó la velocidad sino, al contrario,  la aumentó, entraron  a la gasolinera, Luis descendió llénalo le dijo Elisa al bajar, se alejó caminando para encender un cigarrillo en frente a un camión estacionado que llevaba las luces encendidas, la silueta de su cuerpo se fue dibujando a  trasluz a medida que se alejaba mostrando unas piernas bien torneadas y largas y un culo redondeado y abultado.

Que buena que está la tía, pensó Luis, cuantos años puede tener, no mucho  mas de 35, hace 6 que está casada y no tiene hijos.  Mirándola se dio cuenta que una erección comenzaba a tironearle el pantalón. Entró al coche y colocó sus manos en la entrepierna para evitar que se notara. Elisa abrió su puerta
-  Luis te toca, estoy muy cansada conduce tú
No tuvo mas remedio que salir rápido intentando pasar desapercibido.
-          Oye no tan rápido que te pasa?
Le detuvo agarrándole del brazo, Luis instintivamente llevó sus manos hacia abajo y Elisa lo miró.
-          Eso es en mi honor? Ya lo creo el señorito  me vió desnuda por las luces de ese camión.
Luis subió al asiento del conductor totalmente ruborizado, le ardían las orejas, no le podía estar pasando eso con la tía de su novia.

Puso en marcha el coche.
-          Ahora en castigo por tu osadía tienes que llevarme a mi casa, conduce.
Luis estaba incomodo, a pesar de la vergüenza su erección seguía apretada al costado derecho de su pantalón, odiaba haberse puesto este pantalón de hilo.

Elisa se puso de costado y con el dorso de su mano izquierda recorrió la longitud de su polla.
-          Oye que suerte tiene mi sobrina, cabrón tú si calzas bien.
Se puso de costado y con el pulgar de su mano derecha recorió toda la circunferencia de su capullo. Aflojó el cinturón, desabotonó el botón de arriba y deslizó el cierre. Con los dedos cambió la posición de la polla deslizándola hacia arriba hasta que apareció totalmente dura. Se inclinó y la tomé con los labios haciendo que su lengua se moviera alrededor.
Se levantó el vestido y se quitó las bragas y comenzó lentamente a acariciarse con las piernas abiertas. Como me gusta la sensación del cuero en mi piel, lo decía mientras acariciaba su coño con el borde del asiento moviendo la pelvis hacia delante y atrás.
-          Ya sabía yo que esta noche no iba terminar bien, toma la siguiente salida y conduce una cuadra a la derecha.
Llegaron, ingresaron en el estacionamiento y antes de salir se arrojó sobre  Luis y comenzó a comerle la polla metiéndose hasta el fondo y teniéndole ahí hasta que la falta de aire le hizo retroceder. Luis intentó atraerla hacia él pero Elisa se escabulló descendiendo rápidamente del coche y abriendo la puerta de la casa. Siguió caminando hacia la sala se sentó en un sillón abriendo las piernas y acariciandose el coño con los dedos humedecidos por su lengua. Ven aquí majo, ven y muéstrame lo que sabes. Le agarró de la cabeza besándolo para luego dirigirle hacia abajo. Los labios estaban entreabiertos y Luis terminó de separarlos con la lengua. La lamió de abajo para arriba sujetó las nalgas con ambas manos para elevar la pelvis y empezó a beber sus jugos que manaban copiosos.
-          Fóllame follame, métela hasta el fondo, si así dios que polla inmensa que tienes oh, me duele me duele, pero no te detengas cabrón no se te ocurra, si desgárrame, rómpeme toda, o dios no puedo creerlo o no o no.
Elisa se corrió empapando el sillón, Luis detuvo un poco los movimientos y sin sacarla la dio vuelta y la puso con su pecho apoyado en el sillón y comenzó a moverse nuevamente de manera lenta, sacando hasta afuera del todo la polla para introducirla lentamente hasta el fondo, una vez que la tenía al fondo se movía lateralmente y en círculos, haciendo que los quejidos de la tía aumentaran nuevamente. Cada vez que el retiraba ella aproximaba la pelvis para engullirlo con su coño moviéndose cada vez mas fuerte.

Luis humedeció su pulgar en los jugos que rebosaban y lentamente comenzó a jugar en el culo de Elisa primero tocándolo, luego girando el dedo hasta dilatar un poco su ano, cuando no hubo resistencia metió lentamente su falange logrando en ese momento que se corriera nuevamente gritando  de placer. Sacó el pulgar y remplazó por dos dedos  moviendo de uno a otro lado, metió los dos dedos de la otra mano tirando suavemente para ensanchar su orificio. Se humedeció los dedos  ensalivó el orificio y apoyó la punta de la polla, la tenía cogida de las caderas y fue empujando lentamente. De pronto estrechó el esfínter  y le dijo. No no lo aguanto sácamelo sácamelo.
-          Elisa escúchame bien, no te muevas, relájate no contraigas el esfínter que te causará mas dolor, relájalo. Esperó unos instantes y luego empujó un poco mas.
-          Luis me estás matando me tienes empalada no te muevas yo retrocederé lentamente, no te muevas.
Los dedos de Luis buscaron el coño empapado y comenzó a acariciarlo, el esfínter de Luisa se relajó y pudo introducir totalmente su polla, no se movió, dejo que ella se moviera, lo hizo primero con miedo a que le despierte más dolor que el que sentía pero luego comenzó moverse cada vez más rápido mientras que con una mano guiaba los movimientos a la mano de Luis.
No podía entender, jamás había dejado que su marido le hiciera eso, y estaba con un niño desconocido con una polla inmensa que la estaba culeando y le gustaba, como le gustaba esa sensación nueva. De pronto comenzó nuevamente a chillar:
Rómpeme toda métela toda así Luis así ohhh. En ese momento contrajo el esfínter generando una mayor compresión al roce de la polla de Luis, comenzó a sentir que se iba a correr, aumentó la velocidad del roce aumentando el movimiento, Elisa  al dase cuenta que Luis estaba a punto  bajó la mano tomando los dos cojones con una mano mientras los apretaba suavemente haciendo un movimiento del uno contra el otro. Un chorro largo y abundante brotó mientras los últimos espasmos de placer lo alcanzaban.

Luego de bañarse siguieron en la cama usando ambos las manos las lenguas y el sexo para darse y buscar placer. Lo tendió de espaldas y se subió encima de él estaba de cuclillas, lo dirigió con la mano y comenzó a moverse subiendo y bajando, no podía creer, como ese chaval podía estar dándole el mejor polvo de su vida, le dolían las rodillas así que se dejó caer hasta el fondo.
Sonó el teléfono, le hizo señas a que le alcanzara.
-          Hola querido como estas
-          Hola mi amor te desperté
-          No está bien
-          Llego en dos horas, no me esperas en el aeropuerto
-          Si apenas  termine de follar y voy para allí.
-          Ja, ja, ja tu siempre bromista un beso.

miércoles, 27 de junio de 2012


                                                           El espejo

Cuando era niña iba a la casa de mi tía Manuela a pasar la navidad y luego me quedaba unos días de vacaciones. Tenía una prima que se llama Sofía,  era cinco años mayor que yo y me gustaba estar con ella ya que por su temperamento hacía que los días que pasaba  en su casa eran inolvidables por que ella siempre inventaba algo novedoso y entretenido.
La casa era grande y el lugar donde mas nos gustaba estar era el dormitorio de mi tía. En realidad la casa pertenecía a la hermana la cual no se la nombraba mucho en la familia ya que, decían, había hecho mucho dinero como furcia – hasta mas grande no supe  lo que eso significaba- y luego se había metido a un convento dejando a su hermana una casa art deco. Por lo tanto el dormitorio era grandioso, una cama muy grande con baldaquino, unas estatuas de desnudos femeninos cubiertas con fundas  “por inmorales” según mi tía y lo que mas me gustaba era un espejo  inmenso enfrentado en la cama con un marco dorado, decían que eran panes repujados de oro, y un cristal de un color ligeramente azulado, cuya luna era perfecta.
Solíamos  pasar mucho tiempo frente a ese espejo, en el ático habíamos descubierto unos baúles llenos de ropa, cajas con sombreros todo de la los 20 o los 30 así que nos disfrazábamos, bailábamos y  hacíamos el tonto. Mi tía que era una beata, decía por una promesa para que la hermana volviera a la senda del bien, estaba afuera todas las  tardes; ocupada con las cofradías de la iglesia. Por lo tanto teníamos unas cuatro horas de entera libertad para jugar acompañadas con dos niñas vecinas más o menos de mi edad.
Fueron pasando los años y por supuesto fuimos creciendo, yo tenía doce años y Sofía diecisiete, y ese año   ella ya tenía un novio y por supuesto que   quedó atrás la época de los juegos ya que durante  las tardes aprovechaba la ausencia de mi tía para que su novio viniera y se encerraban juntos en la habitación de mi tía,  por supuesto sin permitir que pudiéramos entrar. Por lo tanto en ausencia de nuestra mentora Loli, Tere y yo  buscábamos la manera de divertirnos.
Una tarde mientras correteábamos por el pasillo  escuchamos  unos quejidos que salían de la habitación de mi tía, intentamos mirar por el ojo de la cerradura, pero no se veía nada, así que arrimamos una silla, pusimos encima una banqueta y ahí subí para poder mirar por el tragaluz. Lo primero que vi fue el reflejo de la imagen de mi prima en el espejo, ahí estaba el novio acostado con las piernas al borde de la cama y ella desnuda sentada encima de él moviéndose de arriba abajo mientra se sujetaba las tetas con las manos, quedé flipada con la imagen mis ojos clavados en el espejo veían que algo se introducía entre la mata de pelos de Sofía, sentí como me ruborizaba y se me secaban los labios, estaba tan distraída que no escuchaba los llamados de mis amigas. 
- Cuqui Cuqui que pasa que están haciendo
Sacudieron las patas de la banqueta  me hicieron  perder el equilibrio y caí pegandome una ostia contra el piso, con un golpe  en el hombro y la cabeza. Se armó tanto estruendo que las dos desaparecieron corriendo y riéndose a carcajadas dejándome tirada en el piso.
Se abrió la puerta y Sofía asomó la cabeza.
-          que pasó, te hiciste daño?
-          Me duele la cabeza y el hombro.
-          Te lo tienes merecida, eres una guarra por curiosear lo que no debes. Hala  niña vete a poner hielo en esa cabeza

Mientras estaba sentada en la cocina con una bolsa de hielo en la frente me di cuenta que el ver la imagen reflejada de mi prima me había excitado mucho; la recordaba y me volvía a ruborizar. En ese tiempo  yo recién comenzaba a desarrollarme y apenas tenía unos pelitos ahí abajo y unos bultitos debajo de los pezones de algo que querían  asomarse como tetas. Me acordaba que desde arriba tenía una visión equidistante de la unión de los dos cuerpos pero era el reflejo del espejo lo que me había excitado, iluminaba la escena, la hacía mucho mas clara.

Un par de días mas tarde mientras me probaba una capelina frente al espejo se asomó Sofía me arrojó a la cama y entre cosquillas y revolcones me preguntó por qué la había espiado y que era lo que había visto.
-          Te vi follando con tu novio
-          Y como sabes que estaba follando?
-          No soy una niñata Sofía ya vi  porno en el ordenador de mi hermano
-          Y a ti te lo hicieron?
-          No que soy muy niña.
-          Pero sabes bien que tienes todo para hacerlo.
-          No me llama la atención me parece asqueroso
-          Y nunca te tocaste el coñito
-          Intenté pero me arde mucho,  una vez que corría con las piernas apretadas tuve una sensación como que me desmayaba, que me gustó mucho, después intenté reproducir esa sensación con  mi mano pero sólo logré que me doliera.
-          Y nunca te metiste nada?
-          Me duele cuando lo intento con un dedo, no quiero pensar cuando te metan una polla, no! me da mucho asco.
-          Es que no sabes como se hace tía, deja que yo te enseño!

Se levantó y volvió con un pote de crema, me bajó las bragas,   metió los dedos y me la untó en el coño, haciéndome pegar un salto por lo frío que estaba.
-          Bueno niña ahora te la voy a frotar,  me tomó la mano y me hizo abrir los dedos índice y el medio. Fíjate este bultito que tienes aquí no lo toques directamente hasta que te acostumbres, fíjate que arriba y a los  costados parece que hubiera un capuchón, pones los dos dedos a los costados, aprietas un poco y lo mueves, ves como se mueve, mira.
 Abrió las piernas después de quitarse las bragas se abrió los labios con una mano y con la otra puso los dos dedos un poco por arriba del clítoris generando un movimiento hacia arriba y abajo  cubriendo y descubriendo la cabecita.
-          Dale ahora te toca a ti
Me consternó la visión de su sexo abierto, nunca había visto de cerca un coño y el de mi prima estaba lleno de pelos y tenía unos labios que sobresalían.

Imité los movimientos con mi mano sintiendo como aumentaba de tamaño entre mis dedos y notando poniéndose mas dura, al tiempo que sentía una sensación agradable que me llenaba de calor las mejillas y los labios.  Mientras yo seguía dale que dale con el movimiento ella abrió mis labios y  introdujo la punta de su dedo en mi coñito, lo hizo suavemente parando cuando tenía alguna resistencia, yo sentía que me dilataba en cada movimiento  por que avanzaba cada vez mas con el dedo, hasta tenerlo totalmente adentro. Estaba con los ojos semicerrados y de pronto los abrí y me ví en el espejo, el rostro rubicundo, los labios rojos y en primer plano mi coñito al cual acariciaba con mi mano y el dedo de Sofía que entraba y salía, tuve un momento en que pense que se me detenía el corazón y ahí mismo sentí una sensación como de hacerme pis y como de electricidad en mi cabeza.
-          Esto es lo que se siente niña, ya lo aprenderás y basta por ahora.

Pasaron los años y el recuerdo de esa situación me sirvió como fantasía que me acompañó muchas veces cuando me masturbaba. Cuando cumplí 21 mi tía se murió, asistimos al entierro y luego en la casa, mi prima Sofía me llevó a la habitación y me dijo:
-          Quieres llevarte el espejo, a ella le gustaría que tú lo tuvieras, sabía como te gustaba, voy a vender la casa así que llévate lo que te plazca.
Hacía poco que yo vivía sola así que renté un camión de mudanzas y me llevé los baúles de ropa antigua

Y así es como lo tengo en frente de mi cama, y no exagero al decir que toda mi actividad sexual en mi casa ya sea sola o acompañada la hice con su reflejo, y no hay mejor imagen de alguien que me tome ambas tetas con las manos mientras te penetra por detrás y sientes esas manos ajenas en tus pechos y miras esa polla que entra y sale dentro tuyo, acelerando los espasmos y los gritos.
O con las piernas abiertas separar los labios mientras con el vibrador voy introduciendo en mi interior sintiendo y viendo como mis jugos salen de mi coñito mientras me muerdo los labios, con una imagen que me lleva a otra mujer que esta sintiendo lo mismo que yo en el mismo momento.


sábado, 9 de junio de 2012




Montevideo es una pequeña capital sudamericana en la costa del Rio de La Plata  con reminiscencias arquitectónicas de la década del 40 – 50 mezclado con construcciones modernas, gente muy amable con la cual no es difícil entablar una conversación en cualquier lugar y en cualquier momento. Amantes del mate, se los ve caminando con un termo bajo el brazo y el mate con la  “bombilla”  “cebando” “amargos”, tanto los peatones como hasta los conductores de taxis.

Caminaba sin rumbo por la fortaleza del Cerro, desde donde se tiene una hermosa vista del río y de la ciudad, tomaba algunas fotos de la Fortaleza y de la ribera cuando un par de voces  femeninas me llaman y me piden que les tome algunas fotografias. Dos estudiantes de leyes sentadas a horcajadas de un banco con los libros entre ellas y por supuesto el termo y el mate. Me acerqué y luego de intercambiar presentaciones y algunas palabras se dieron cuenta de mi acento y una de ellas me dijo.
-          Gallego si nos sacás unas fotos te convidamos con un mate.
Ya había tenido experiencia con este brebaje en la Argentina y en el Sur de Brasil,  no me disgusta, aunque inicialmente me costó acostumbrarme a ese sabor amargo, ya que  “con azucar sólo lo toman los gringos”.
Estaban en segundo año de la carrera y luego de una larga conversación sobre las realidades políticas de aquí y allende los mares comenzó a oscurecer, me invitaron a comer unas pizzas en la casa de una de ellas donde se reunirían con varios amigos, en una noche de guitarra, “tamboriles” pizza y cerveza.

Amanda me acompañó al hotel, era la mas  charlatana y desenvuelta, deliciosamente alegre, me contó que salía de una relación larga y complicada pero que ya, después de dos años estaba lista para otras relaciones que no le complicaran su vida.  
-          Gallego donde estas parando?
-          En un hotel en la Rambla y Gran Bretaña.
-          No me dejarías darme un baño?, con el calor estoy empapada y si voy hasta mi casa volveré muy tarde.
-          Entramos a la habitación y se metió en el baño, al rato salió envuelta en una toalla y con otra en la cabeza. Le alcancé una cubata
-          Gracias por suerte tengo ropa en el bolso. Gracias por no intentar entrar al baño, sos un caballero.
-          Oye tía  pero si dejaste la puerta abierta, Nome asomo donde no me invitan.
-          Como hacen el amor los españoles? Nunca estuve con ninguno.
-          Me imagino que como lo hacen en todo el mundo no creo que haya mucha diferencia.
-          Sos extraño gallego, mis compañeros ya irían por el segundo polvo.
-          No se trata de números sino de disfrutar lentamente y hasta el fondo, ven aquí y déjame verte.
Dejó caer la toalla al piso, el verla desnuda me quitó el aliento  tenía un cuerpo increíble, en los muslos y la espalda llevaba   tatuajes, un piercing en el ombligo y otro que asomaba con una cadenita de sus labios menores, un culo prominente parado y duro. Le quité la toalla de la cabeza y la acosté boca abajo en la cama, fui hasta el baño donde cogí un frasco de una crema corporal que proveía el hotel. Me puse la crema entre las manos y lentamente fui masajeando su cuello, haciendo movimientos circulares, pasé a los hombros y comenzó a ronronear de placer como una gata, me tome mi tiempo, los masajes pasaron a la  espalda, glúteos muslos, pies. Agarré uno de los pies y le comencé a pasar la lengua por los dedos, me metí el dedo gordo en la boca y comencé a chuparlo. Hice el camino inverso esta vez alternando la mucosa de mis labios con la punta de la lengua, me detuve en la parte posterior de las rodillas, Amanda gruñía de placer, le pasé la lengua debajo de los glúteos, esquivando a propósito su sexo, lamí lentamente ascendiendo por su espalda para mordisquearle la nuca y los lóbulos de las orejas. La dí vuelta su boca buscó la mía desesperada, pero sólo le acaricie con la lengua sus labios  y volví a bajar hasta sus pezones, los cuales succioné suavemente agarrando el pecho con las dos manos, bajé hasta el ombligo al cual hice un giro completo con la punta de la lengua mordiendo suavemente los bordes. Me esperaba con la piernas abiertas pero solo le pase los labios por su clítoris todo duro como un garbanzo y tomé suavemente cada labio entre los míos y seguí de largo.  Se levantó de un salto, de un empujón me tumbó de espaldas, me bajo el cierre y me bajó los pantalones hasta los muslos, lo suficiente para sentarse encima mío buscando con movimientos de su pelvis la punta de la polla para dejarse caer de golpe.
-Yo te voy a enseñar gallego a calentarme de esta manera.
Estaba toda mojada me clavó las uñas en los hombros mientras sentía en mi pelvis el deslizar de sus jugos calientes mientras gruñía y en un movimiento acelerado de sube y baja se corría. Tenía la cara transformada de hembra en celo, los labios colorados los ojos brillosos con una mirada perversa, se mordía la punta de la lengua.
- No creas que esto terminó aquí
Se dio vuelta poniéndome el coñito arriba de mi boca mientras me comía la polla, con los labios por el capullo y luego hasta el fondo.
- Cabrón termina lo que empezaste
Le pasé la lengua por el clítoris  haciendo movimientos circulares, gemía con mi polla en la boca, la tenía cogida por las nalgas duras y voluminosas manejando su posición a voluntad. En un momento se quedó rígida soltó mi polla y gimiendo me orenaba
-          así lameme así gallego, no pares que me voy por dios me voy ooooh.
 No alcanzaba mi lengua para lamer todo el jugo que manaba de su interior, se dejó caer en la cama abrió las piernas y las levantó hasta mis hombros.
-          Cogeme gallego cogeme hasta morir.
Le tome por los tobillos levantando su pelvis mientras la penetraba hasta el fondo moviéndome de manera circular de pronto comencé a gemir mientrassentía que me corría, al sentir mi descarga caliente  me hizo el coro de gritos mientras quedábamos enredados en la cama.
Se quedó conmigo ese fin de semana, luego a los días recibí un mail que me decía te mando un recuerdo de tu fin de semana en Uruguay.


miércoles, 23 de mayo de 2012


El lunes luego de pensarlo mucho, me animé, me bañé y vestí para la ocasión con un minivestido amarillo ligeramente traslúcido, con un hombro descubierto, y volados desde el hombro izquierdo hacia el busto del otro lado. Un cinto y  zapatos del mismo color de taco muy alto y por supuesto sin nada debajo, tenía la certeza que la ropa no iba a durar puesta por mucho tiempo.
Toqué el timbre, llevaba una botella de cava y dos rosas rojas.
Me abrió la puerta Abel, ingresé a un amplio salón con instrumentos de música,  un piano de cola y varios violines y cellos formaban parte de los muebles de ese lugar, me tomó de la cintura y me hizo pasar a una habitación mas pequeña con sillones y sofás que rodeaban la estancia, de color blanco con cojines color lavanda, muy espaciosos y confortables.
-          Hola yo soy Tere ven y siéntate, ¿te apetece beber algo? Nosotros estamos bebiendo un mojito
-          Si esta bien.  Coño como la pasáis vosotros, habéis sacado mi lado de mirona, que no sabía que estaba; me hicisteis sentir una completa guarra.
-          ¿Te gusta mirar?
-          Es que no me había pasado nunca, fíjate que el porno no me llama la atención.
Tomamos unos tragos, nos fumamos un porro, nos fuimos relajando. Tere se  acercó me puso las piernas entre las mías y mientras me besaba abría mis piernas, acarició mi muslo con el dorso de los dedos hasta llegar a mi coñito depilado, me hizo una pequeña caricia superficial separando ligeramente los labios. Sentí un estremecimiento.
Abel se acercó por detrás y le sacó por arriba la túnica iraní que ella vestía, le besó el cuello y descendió por la espalda mientras Tere se arrodillaba y yo acomodaba mi pelvís hacia delante. Comenzó lamiendo y separando mis labios con los dedos de una mano sorbiendo entre sus labios los míos y chupando levemente hasta aumentar la presión, luego me tocó con la punta de la lengua mi clítoris mientras me dejaba llevar, me sentía muy  húmeda.
-¡Que bien que sabes niña!
Introdujo dos de sus dedos dentro mío mientras me contraía de placer, luego los sacó y se los puso en la boca de Abel el cual con la lengua se ocupó de mi humedad.
Abel estaba sentado, la boca de Tere le devoraba la polla,  levantó la pierna ofreciéndome su pequeño y rosado coño. Le puse la boca pasando mi lengua por dentro sus labios, moviendo alrededor de su clítoris que comenzaba a hincharse, era un clítoris inmenso, como la falange de mi dedo meñique, le puse los labios y comencé a succionarlo mientras que con la punta de la lengua le movía en todas direcciones. Comenzó a gemir con un “u” continuo. Abel la levantó con las manos detrás de las rodillas, la penetró  y se sentó en el borde del sillón, volví a tomar su clítoris con mi boca mientras se corría a caudales, Abel sacó la polla y me la puso en la boca, comencé a devorarlo hasta el fondo, hasta que su pubis tocara mi nariz y las lágrimas asomaban a mis ojos, repetí varias veces la maniobra y pude sentir en el fondo de la garganta un chorro caliente, tragué y terminé de limpiar su polla con la lengua. Sentí que Tere me empujaba hacia delante mientras sentía que dirigía algo que me introducía lentamente en el coño y luego cogiéndome de las tetas comenzó a moverse follándome rápido, era un arnés con un vibrador de látex que comenzó a hacerme correr de una manera  inmediata, mientras me corría Tere gemía y se movía como si se corriera, mi curiosidad fue satisfecha ya que el arnés llevaba dos vibradores, uno corto y ancho que llevaba adentro de su coño y el otro mas largo con el que me había follado.

Quedamos las dos desnudas en el sillón, jugando con nuestras manos y nuestros cuerpos mientras Abel preparaba la cena. Nos corrimos un par de veces.
Luego de cenar y beber el cava, desnudos como estábamos comenzamos a jugar los tres en un todos contra todos. Tere me colocó el arnés penetrándome con el vibrador corto y encendiendo el vibrador al máximo, el grosor me llenaba y la vibración era completamente excitante, luego le colocó un gel al consolador largo y me dijo, quiero ver como lo follas por el culo, quiero que se comporte como una puta.La imagén me excitó mucho, lo penetré ayudado por Tere y comencé a follarlo mientras ella entre sus piernas le comía la polla, Abel gemía, yo pensé que de dolor, por lo cual disminuí mis movimientos pero con las manos en mis nalgas me hizo  señas de que siguiera, lo estaba disfrutando.
-Tere me voy a correr, quiero hacerlo en tu culo
Tere se puso de rodillas apoyando el vientre en el sillón y le  ofreció el trasero al que ella  con su saliva, la penetró con brusquedad; Tere respondió con gritos mientras el se movía entre en consolador con el que estaba penetrado y el culo de Teresa, la escena mas el vibrador en mi coño hizo que me corriera a los gritos a lo cual me siguió Abel y Tere.

lunes, 14 de mayo de 2012


A mis 23 años, heredé de mi abuela un piso en la parte antigua de la ciudad,  estuvo deshabitado por unos cuantos años, cuando se internó sola en un geriátrico.
Con unos amigos nos pusimos manos a la obra para dejarlo habitable, cosa que conseguimos en unas  semanas trabajando duramente en nuestras horas libres, pintamos las paredes,   cambié el baño y parte de la cocina, la verdad quedó muy bien y a mi estilo de estudiante de Arte.

En mi primer noche  y vestida sólo con una camiseta me asomé al balcón para tomar un poco de aire observando, de manera distraída los pisos que se encontraban al frente, cada cual con su actividad nocturna, cenando, mirando televisión, leyendo,  follan…. Iba pensando en todas las actividades y de pronto vi una pareja que follaba en el balcón, ella estaba inclinada hacia adelante y el  la penetraba por detrás; solo se veía algo mas que sus siluetas proyectadas por las luces de la habitación que tenían por detrás. La tenía cogida de las caderas y moviéndose con algo de violencia mientras ella se tomaba del balcón con las manos. Esa visión me excitó, sentí el calor crecer dentro mío y creía escuchar los gemidos de ambos. Luego él se sentó y ella se puso de horcajadas de frente, mientras se besaban apasionadamente. Metí mi mano por arriba de mi braguita y comencé a acariciarme, estaba empapada, llevé el dedo medio de mi mano derecha hacia mi clítoris y comencé a acariciarme suavemente, miraba la faena que ambos hacían arriba de una silla ella subiendo y bajando mientras él le agarraba las dos tetas y se inclinaba para succionarle un pezón. Me introduje un dedo dentro mi coñito y comencé a penetrarme, tenía la mirada fija en los movimientos de ambos. Luego ella se dio vuelta y se sentó arriba de su polla movía las caderas lateralmente y en círculo, en un momento levantó la mirada y me miró – o eso me pareció-  y quedó con la cabeza dirigida a mí mirando como me masturbaba y aumentando su morbo, ella saltaba arriba de el. La verdad es que me dedicó su corrida mientras sentía que mis fluidos salían a caudales de mi interior  y quedaba sentada en el piso intentando recuperarme. Cuando me levanté ya no estaban  y habían corrido la cortina.
A la mañana siguiente mientras me preparaba para salir miré hacia el piso del frente y estaba  corriendo las cortinas un cincuentón con el cabello entrecano que fijó su mirada en mí y me saludó con la mano, respondí con un meneo de cabeza y me metí adentro con la vergüenza de haber sido pillada haciendo algo indebido.
Al volver a las siete de la tarde me apeteció comerme un bocadillo y tomarme una caña en el bar de la esquina. Estaba sentada en la barra mirando distraídamente un partido que pasaban en la tele, cuando se levantaron  tres mujercitas de 16 o 18 años dos de ellas tenían una funda de violín en la mano; se despidieron y quedó solo una de ellas,  se sentó al lado mío, no le presté mayor atención ya que seguía distraída el curso del partido, de pronto me dí cuenta que me miraba fijamente, la miré y me sonrió con una sonrisa amplia mientras cogía  mi mano y me dijo.
-          Fue fantástico lo de anoche, te miré y me pusiste a mil, mucho más de lo que estaba.
Sentí que la sangre subía a mi cara y la sentía arder, se paró me dio un beso cerca de la oreja y salió, no me dio tiempo a decirle nada.

Ya en el piso me puse a hacer unos diseños que tenía  postergados y miraba la ventana de la sala sin animarme a salir, sentía el sonido de un cello que tocaba, por momentos el sonido era mas leve y por momentos aumentaba el volumen. La curiosidad me venció, me asomé buscando el sitio de la música y venía del piso del frente, allí con las ventanas abiertas del balcón  estaba la muchacha desnuda con el cello entre las piernas en frente a un atril tocando mientras su profesor  le marcaba los compases con la boca en el cuello.
Volví a lo mío con alguna turbación con la música de fondo hasta que en un momento noté la ausencia de la música, tenía miedo asomarme y que me vieran en mi situación de voyeur, pero el solo pensarlo me excitaba. Apagué las luces y me asomé, allí estaba ella mirando hacia mi balcón mientras el profesor le tomaba los senos con las manos por detrás mientras tenía su boca en el cuello. No se si me vio o adivinó que estaba escondida y me hizo señas para que prendiese la luz y me acercara.
Estaba paralizada, sentía que estaba completamente ruborizada, la cara me ardía pero me animé prendí la luz y salí. Me saludó con la mano haciéndome señas de que me sacara la ropa. Me desnudé, el profesor trajo una mecedora en la que se sentó, ella se arrodilló y comenzó a meterse la polla en la boca, me miró y me hizo señas que me tocara las tetas.
Deje mis prejuicios de lado, me senté en un sillón de mimbre, calcé mis piernas en los apoyabrazos y empecé a seguirles en el ritmo, tomé una botella de cerveza vacía y me la metí en la boca imitando los gestos, ella se dio vuelta y me hacía señas para que me cruzara al piso, me sentía muy guarra pero no me atreví, me introduje el pico de la botella en el coño mientras ella se acomodaba encima levantó las piernas y se las puso a la altura de los antebrazos, la silla se movía y ella movía la pelvis e impulsaba el movimiento de vaivén. No pude más y me corrí mordiendo los labios para no soltar ningún grito, quedé exhausta mientras ellos follaban en la mecedora. Ambos se corrieron y yo hice el ademán de aplaudirles, se pusieron de pie, se tomaron de la mano y se inclinaron  saludando a su público, me tiraron un beso y se metieron para adentro.
Al día siguiente, sábado, fui a correr por la rivera del. Y de pronto lo veo paseando a un perro, era muy apuesto, alto de unos cincuenta y pico, el cabello entrecano y una barba muy corta, el esperaba que su perro hiciera sus menesteres y yo me acercaba corriendo, de pronto me vio, inicialmente con curiosidad hasta que me reconoció, me esperaba con una gran sonrisa y me salió al paso.
-          Hola!! Me llamo Abel, como estas compartimos algunos momentos de placer maravillosos, y ahora que te veo, ¡tia estás de puta madre!.
Estaba turbada no sabía si detenerme o seguir de largo, pero esa confianza en si mismo me sedujo. Me detuve.
-          Hola me llamo María, ¡como la pasais de bien vosotros!
Me detuve y seguimos caminando juntos.
-          Silvia es una alumna de música y una auténtica guarra, no le importa nada, es exhibicionista le gustan las juergas y apenas tiene 16 años.
-          Oye no tienes miedo que algún vecino te acuse y vayas preso.
-          Estoy dentro de mi propiedad si quieren mirar es cosa de ellos, pero no te hagas problema las mujeres se encargan que las ventanas estén todas cerradas para que no se asomen los maridos, y sólo  me pueden ver desde el piso tuyo y el que tienes al lado.  Silvia no viene el fin de semana, tengo otras alumnas pero no se comparan con el prodigio que es esta niña. El lunes te esperamos a tomar algo crúzate que la pasaremos bien.  Me cogió de las nalgas y me estampó un beso en la boca, luego siguió de largo. Seguí corriendo pero las piernas me temblaban. (c0ntinuará)


miércoles, 9 de mayo de 2012


     Mientras una de sus manos aferraba mi pecho, con la otra recorría el costado de mi cuerpo desde mis muslos hacia mi cadera. Su boca estaba en mi cuello mordisqueandome suavemente todo el recorrido del relieve de mi músculo hacia arriba, hasta llegar al lóbulo de mi oreja la cual comenzó a succionar. La piel de gallina se extendía por todo mi cuerpo y hacía que mis pezones se pusieran duros intentando saltar de mi sujetador, su mano  se apoderó de mi pezón haciéndolo girar entre sus dedos y produciendome una mezcla de dolor y placer  haciendo que mi vagina se pusiera totalmente húmeda. Su boca no descansaba, estaba en el borde inferior de mi nuca mordiendo y lamiendo. Con su mano derecha levantaba mi vestido largo hasta tocarme las nalgas  comenzó a apretarme una luego otra acariciando con la punta de sus dedos el borde inferior de mis nalgas. Me estremecí por las caricias, jadeaba pesadamente, intentaba darme la vuelta para atrapar su boca entre mis labios pero me empujaba  contra la pared manteniendo mis brazos en alto. Me acarició encima de mis braguitas buscando mi sexo empapado, ladeando y acariciando mi clítoris de manera circular mientras mis piernas se aflojaban sin poder seguir de pie. Con un pie empujó para separarme las piernas mientras  ladeaba mis braguitas para penetrarme profundamente con un dedo , mi visión se nublaba, movía mi pelvis intentando que su dedo encontrara los puntos de placer. 

Quería bajar las manos para cogerle la polla, y de manera casi violenta me subía los brazos y los apoyaba en la pared. Sentí la punta de su polla intentando introducirse en mi coño, saqué un poco la cola para darle mas espacio para su maniobra. Me la introdujo lentamente, sentir su grosor  llenaba de lágrimas mis ojos pero empujé para atrás para tenerlo completamente adentro. Se empezó a mover sentía en cada embestida como me dilataba completamente, estaba completamente llena por una polla descomunal que me arrancaba lágrimas en cada embate. Comencé a correrme lentamente, me apoyaba a la pared ofreciendo mi trasero y sus embestidas aumentaban, me seguía corriendo respondía a sus movimientos moviendo hacia atrás y adelante mi pelvis, me mordía los labios y comencé a gritar, me puso una mano en la boca para callarme y mordí su palma mientras me corría, por dios me corría, no podía parar, no terminaba nunca. De pronto sentí un chorro caliente dentro mío y se quedó el tiempo suficiente hasta  perder su erección, luego se retiró. Se dio media vuelta y corriendo cruzó la calle,  recompuse mi aspecto en el estacionamiento y entré en la iglesia justo a tiempo para ver como Baltasar recibía a la novia, mi mejor amiga en el altar.