viernes, 17 de febrero de 2012


Nunca fui partidario de pagar por el sexo, lo cual significaba, muchas veces para mis amigos significaba que me convertía en un aguafiestas en nuestras salidas, y las veces que concurríamos a un puticlub prefería quedarme conversando con alguna de las chicas y tomando un trago. Y confieso que las veces que lo hice, aunque no quiero que suene  a excusa, tenía unas cuantas copas de más y hasta pasé papelones por mi condición lamentable.

Luego de un largo vuelo, comenzaban mis vacaciones,  me quedé en Bangkok ya que debía encontrarme con una amiga italiana y antropóloga que me iba a servir de guía para conocer el país, ella llegaba en dos días así que tenía ese tiempo para recorrer sólo la ciudad.
Fui a Jatujak Market,  un mercado donde uno puede perderse un día entero recorriendo y comprando lo que  os podáis imaginar  que  puede existir para comprar. Una zona de puestos de comida donde el aroma de las especias hace que caminar por ahí sea una especie de sinfonía para los sentidos, la comida  es deliciosa, para los que gustan, como yo del picante. Me movilizaba en el metro, ya que conocí pocas ciudades donde el tránsito sea tan desesperante (México DF y Sao Paulo incluido), de ahí fui  a ver el buda reclinado de casi 50 metros y todo tapizado en panes de oro, y luego al ir caminando hacia el Palacio Real que es otra de las atracciones turísticas me topé con una casa de masajes tailandesa, con el cansancio que tenía encima, y el calor, pensé que no me vendría nada mal un famoso masaje. Estar en Tailandia y no comer las comidas regionales y no darse un masaje es inaceptable.  Las casas de masajes, y esto yo lo desconocía tienen el masaje tradicional que es con una mujer que os baña, os enjabona y os llena de aceites aromáticos con un masaje generalizado. En otro piso el servicio es igual con una chica desnuda que os enjabona y os masajea cuerpo a cuerpo y en otro piso lo mismo con dos chicas. Mi morbo me llevó a elegir este último.
Me ingresaron a un vestuario donde dejé mi ropa y todos mis objetos personales y con una túnica corta puesta luego de elegir por  número fui escoltado por dos chicas de edad indeterminada, juraron ser mayores de 18, que me escoltaron hasta el tercer piso. Me introdujeron desnudo en un tonel circular de dos metros de diámetro con aceites  aromáticos, yo sentado al centro y comenzaron a masajearme pecho y espalda, brazos, pies y piernas, siempre en forma simétrica, luego me hicieron  levantar y recostar en una colchoneta, ahí comenzaron a  enjabonarme, primero con las manos y luego la mas menudita se acostó encima mío y con su cuerpo  siguió enjabonando produciendo una espuma densa, al mismo tiempo con los movimientos ondulantes de su cuerpo me masajeaba aplicando distintas formas de presión en la espalda. Me dieron vuelta  y la otra chica de unos ojos color caramelo se ocupó de la parte anterior. No tengo que deciros el estado que me encontraba, pero hasta ahí no hacían nada para acercarse ni tomar mi polla, luego de unos 20 minutos me sentaron y me volcaron agua muy tibia con unos cuencos de bambú  al tiempo que me enjuagaban. Luego me llevaron a otra habitación, me acostaron y embadurnaron  con aceites esenciales; iniciaron con las manos y luego con el cuerpo, en un momento sentía el sexo resbaloso por el aceite de la de ojos color caramelo  que me pasaba por la espalda y cintura, y en otro momento por el frente, cuando quería sujetar a una se deslizaba de mis manos de lo resbaladizas que estaban. Ojos de caramelo tomó mi polla con la mano, con la otra vació un poco de aceite en la punta y comenzó a imprimirle un movimiento de vaivén, la otra se puso en el otro costado, y me pasó las manos por los testículos sujetándolos suavemente y con un movimiento rotatorio. Me pusieron de costado y me abrazaban una por detrás y otra por delante reptando por mi cuerpo, no había músculo que no fuera tocado, comprimido y apretado, en distintas intensidades, en un momento nos encontramos compartiendo un abrazo  y ellas interactuaban  entre sí comiéndose las bocas y acariciándose con las manos llenas de aceite por sus cuerpos, me tomaron las manos llevándolas a sus  pechos y luego  hacia sus sexos, mientras que una mano de cada una de ellas entrelazadas se ocupaban de que mi polla en ningún momento perdiera la erección, luego la pequeña introdujo  mi polla en su boca, ocupándose sólo del capullo me colocó de manera muy hábil un condón, desenrollándolo con los dientes mientras descendía hasta tener los labios en el tronco, un pequeño sobresalto de ella me hizo abrir los ojos para ver que  la otra le comía el coñito por detrás, jugando con sus dedos en su interior, luego cambiaron de posición repitiendo la imagen, cuando me estaba por correr, seguramente lo notaron por mis quejidos y el aumento de mis movimientos, dejaron de ocuparse de mí para comerse entre ellas en un  69. Me levanté y desde atrás  penetré a la menudita, mientras ambas mantenían en la misma posición. La que estaba abajo, lamía por momentos la unión de nuestros sexos y por momentos me pasaba la lengua entre los dos testículos, luego retiraba mi polla del coño de su amiga y me la comía, y volvía a introducirla mientras nuestros movimientos aumentaban. Con unos gritos casi de gato en celo se corrió la chiquita y enseguida se levantó para  coger  las nalgas de su compañera y llevarlas por arriba de su cabeza, y ahí estaba yo en una posición increíble, de rodillas ante una mujer con las piernas totalmente separadas y cogida por detrás de las rodillas por su amiga que la aproximaba a mí. Le introduje mi polla al tiempo que se ocupaba con su lengua del coño de su amiga  mientras me la follaba, de pronto sentí una mano que a modo de anillo tomaba mis testículos y aplicando un juego de presiones y con un movimiento arriba y abajo hizo que me corriera y me corriera y siguiera corriéndome en una cresta de placer “in crescendo” en tiempo y en volumen de la corrida. Quedamos tendidos y mientras una me retiraba suavemente el condón, me secaba y me pasaba un lienzo humedecido con aceites la otra me ponía lentamente boca abajo comenzando nuevamente los masajes, con los codos, talones manos…. Desperté a las dos horas, me levantaron me llevaron a un taburete donde me volvieron a lavar para sacarme el aceite, y colocándome la túnica me llevaron al piso de abajo donde con sonrisas y reverencias me despidieron. Salí a la calle con la sensación de que lo que me había pasado no tenía relación alguna con nada de lo que, hasta ese momento había vivido. La sensación de orgasmo generalizado del cuerpo y la mente fue increíble, caminaba y parecía que estaba flotando. Llegue al hotel y la recepcionista al verme  con una sonrisa me pregunto si venía de hacerme masajes, le pregunté si era tan evidente por como me encontraba, y me respondió que el aroma de los aceites esenciales se sintió desde que traspuse la puerta.
Debo volver algún día a Bangkok.

viernes, 10 de febrero de 2012


Silvia fue una relación de los 19 años, ella tenía 16, de padre italiano y del sur, me parecía que salía  con una hija de Otelo. El hermanito nos seguía a todas partes y  la pobre madre no tenía ni voz ni voto,  me imagino que en más de una oportunidad hubiera querido envenenarlo
.
Ambos teníamos las hormonas en ebullición y nuestras morreadas y frotadas en la puerta de su casa hacían que me volviera,  las noches que la veía, con un terrible dolor de  gónadas, y que ni siquiera se aliviaban con la cantidad de pajas dedicadas en su nombre.

Era increíble lo cachonda que era y si hubiera sido por ella follábamos en la cocina con los padres en la sala, no tenía recato, no usaba bragas y solía mostrarme su coñito sentada al lado de su padre, y en mas de una oportunidad cenando me frotaba la polla, poniéndome en situaciones incomodas  no podía levantarme de la mesa luego de cenar por lo empalmado que me encontraba. Solía pasarse la mano por su sexo y luego me hacía oler sus dedos o me los introducía dentro de la boca. Del cine nos corrieron 2 veces por exhibiciones obscenas.

Una noche inventó que se quedaba a dormir en la casa de una amiga que vivía a la vuelta de la casa de mis padres,  y aprovechamos una salida de los padres de la amiga para follar por primera vez detrás del sillón de la sala, con la amiga en la cocina mirando una película.  No fue una situación que merezca recordarse mucho ya que la desesperación que teníamos hizo el episodio mas doloroso que placentero para ella, pero a partir de ese momento buscábamos cualquier situación para echarnos unos polvos rapiditos y de parados, que por supuesto mejoraban con el tiempo. Le costaba comerme la polla, ya que decía que le producía arcadas y le encantaba que yo le comiera el coñito con  lo cual se corría en  unas cuantas veces.

En ese tiempo conducía el viejo Volkswagen un escarabajo modelo 69 de mi hermano mayor, y cuando podíamos sacarnos de encima al hermanito, nos servía de albergue para descargar nuestros mas bajos instintos. Le gustaba follar mas que respirar.

Para una semana santa,  la madre quería ir a visitar a sus padres que vivían en su pueblo, me invitaron a ir con ellos, como no pude ir el miércoles a la tarde, que viajaron todos, fui en el coche el jueves a la mañana.  Por supuesto, dormí en una habitación con el padre y el hermanito y todo el tiempo en la iglesia, que misas, que el vía crucis. Esas estancias en la iglesia y la vigilancia hacía que no hayamos podido estar solos ni un momento, y me arrepentí por haber ido a  eso que fue una verdadera  penitencia.

El domingo a la noche emprendimos el regreso, el padre eligió un camino secundario poco transitado y aceptó que Silvia viniera conmigo en el auto, por supuesto que no podía alejarme mucho y los seguía a una distancia prudencial. Ni bien salimos comenzó a agarrarme la polla haciéndome unas pajas que me volvían loco, se la metió en la boca, pero luego con el movimiento comenzó a tener arcadas. Con una mano le frotaba el coñito, se ponía cerca del borde de su asiento para que pudiera tener comodidad al acariciarlo tenía metidos dos dedos dentro suyo, pero la posición hacía difícil maniobrar con ambas cosas, hasta que llegó un momento que ambos nos pusimos como una moto.
-        No aguanto más quiero follar
Se levantó el vestido y se sentó arriba mío mirándo para adelante y mientras que con una mano ponía mi polla en posición, se sentaba logrando de primera una penetración profunda, luego no le importó nada, era igual si chocabamos volcábamos o lo que fuere, comenzó a mover la pelvis en un movimiento circular, de vaivén a ambos lados y hacia delante y atrás, ponía las manos sobre las mías para mantener el equilibrio, sentía sus jugos que me empapaban los bajos. La necesidad de mantener la concentración para conducir hacía que no fuera muy fácil  correrme, no sé el tiempo que duró la follada, ella  lanzaba grititos de placer al tiempo que se corría una y otra vez, y aproveché una recta para moverme a mi gusto haciendo que el auto fuera a los cabezazos y me corrí resoplando, conduciendo en zigzag de un lado para el otro. Por suerte no venía nadie es sentido contrario, sino hubiera sido un desastre. Quedó sentada sobre mí hasta que notó que mi polla fue perdiendo su dureza y recién se cambió al otro asiento, pocas veces vi una cara de satisfacción como la de aquella chavala esa noche. Se puso las bragas, apoyó la cabeza en mi hombro  y luego de un momento se quedó completamente dormida.
A medida que pasaba el tiempo el empaste que tenía ahí abajo fue secándose convirtiendose en un adhesivo entre mi polla, los pelos y mi pantalón, cada movimiento que hacía me producía la salida de un lagrimón, intenté acomodarme un poco y el dolor me hizo detener la maniobra, así que conduje los kilómetros que quedaba  intentando quedarme inmóvil.
Cuando llegamos a la puerta de su casa, no pude salir del coche y me despedí con un saludo con la mano a los padres que ya abrían la puerta, Silvia entró corriendo, mas tarde confesaría que los jugos se le corrían por las piernas.

domingo, 5 de febrero de 2012


En realidad no lo sospecharon nunca. Eran dos parejas muy amigas desde la universidad, conocieron juntos a las que serían luego sus mujeres, fueron los padrinos de sus primeros hijos, se mudaron al mismo barrio para estar cerca, y para completar las similitudes tenían cada cual una excelente relación de pareja. Y se complementaban en esa relación de amistad que muchas veces estaba por delante que las propias familias.

Fue la llamada de Inés la que puso en guardia a Carlos.
-        Tengo que hablar contigo, puedes hacerte un tiempo a la hora de almuerzo.
-        Si claro nos vemos en el chino que esta frente al Clinic, mira que recién puedo salir a eso de las cuatro.
Estaba con anteojos negros, señal que había estado llorando.
-        Que te pasó mujer, estás terrible.
-        Mario dejo encendido el ordenador y… quiero que lo veas tu mismo.
Sacó unas cuantas hojas impresas de varios chats entre Mario y Lola, su mujer.
Eran completamente eróticas, relatos de momentos vividos, encuentros sexuales, fantasías que deberían de cumplir en las próximas citas…

-        Y eso no es todo lo seguí en una supuesta salida con los compañeros del trabajo y se encontró con tu mujer en un café, todo eran chanzas, risas y en un momento se levantaron y se fueron en el coche de Mario.
          No les pude seguir porque mi auto estaba estacionado a dos cuadras.

Se quedó helado, a medida que leía se incrementaba el nudo en el estómago, una sensación de desasosiego se apoderó de él, no podía entender, la relación con Lola era excelente, estaban pasando uno de los mejores momentos, el sexo era fantástico, habían recuperado ese sexo salvaje un tanto enfriado luego del nacimiento de los niños. Se sentía muy mal. Inés lloraba en silencio.

-        No lo puedo entender por mas que le doy vueltas, nos traicionaron, por dios que guarrada, ¿por que?, si no tenemos ningún problema, estamos muy bien.

Por más que quería consolarla no le salían las palabras, tenía la boca seca y pastosa, había perdido el apetito, se sentía físicamente muy mal, le parecía que en cualquier momento se iba a desmayar.
-        Carlos me siento muy mal me falta el aire, no puedo respirar me duele mucho el pecho.
Pagó la cuenta, la abrazó y cruzando la calle la llevó al Clinic, subieron hasta la puerta donde estaba su consultorio. La recostó en la camilla, entró una de las enfermeras. Silvia por favor tómale la presión arterial, le voy a hacer  un electrocardiograma. Buscó una pastilla y le dio a tomar con un poco de agua.

-        ¿Que me das Carlos?
-        Es un sedante suave, es bromazepam no te dormirá. Tengo que descubrirte el pecho para hacerte el electrocardiograma.
-        Tiene 150 de sistólica y 90 de diastólica doctor.
-        Gracias Silvia, sólo una crisis nerviosa, deja que me ocupo yo.
-        ¿Qué hacemos Carlos? ¿Qué hago dios mío? Como mirarlo a los ojos sin tener ganas de clavarle un cuchillo en el pecho.
-        Mira Inés, estoy paralizado, no se que decirte ni que hacer, lo principal es  no tomar una decisión en situaciones de crisis y tomarse un tiempo, creo que debemos seguirles la corriente y ver hasta donde llevan esta situación. No creo que puedan manejarlo por mucho más tiempo, yo también estoy hecho mierda. Pero debemos ser cautos.
Inés se incorporó y la visión de sus pechos descubiertos produjo un dolor en la ingle de Carlos, el odio contenido,  la sola idea de su mujer en los brazos de Mario lo llenaba de sentimientos encontrados, quería poseer con furia a Inés, como si fuera una venganza contra su marido.
Inés vio ese brillo en sus ojos, cogió las manos de Carlos y las llevó a su pecho y juntaron sus bocas intentando calmar sus sentimientos encontrados, buscando olvidar y apagar el sufrimiento propio, sumergiéndose en el cuerpo del otro. No precisaron desnudarse, se buscaron con ansias sus sexos, en sus besos desesperados sentían el sabor salobre de sus lágrimas mezcladas. Sentada en la camilla la penetró, ambos estaban demasiado excitados para los preliminares, pese a todo Inés estaba mojada, la penetró hasta el fondo, sus talones estaban en el borde de la camilla, levantando su pélvis yendo al encuentro del sexo erguido y duro de Carlos sus movimientos eran casi violentos, buscando cada uno su placer lastimando al otro, intentando con ese contacto humillar a sus propias parejas. La cogió de las nalgas para atraerla, mientras ella le  mordía el hombro para evitar ese grito que tenía en el fondo de la garganta y que salía confundido en un mar de lágrimas. Y el descargó un chorro de semen en el fondo de su vagina….quedaron abrazados y sollozando.
-        Por dios,  no se lo que nos pasó pero me quitó mucho de la angustia.
-        Inés, creo que ambos necesitábamos esta descarga, ya se que es difícil de entender.
Se recompusieron, sonó el teléfono. Doctor, le llamó su esposa, que se comunique a su móvil.

-        Hola Lola, ¿llamaste?
-        Si esta noche nos reunimos en el restaurante de siempre, Mario y yo tenemos algo que comunicarles, no la encontramos a Inés.

-Me parece que quieren blanquear su relación Inés, nos citan para cenar.

Entraron juntos, de la mano como para demostrar que ellos también estaban juntos.

-        Hola, ¿os habéis encontrado en el camino? ¿Les digo yo o tú Carlos?
-        Deja que yo les de la noticia. Lola y yo participamos de un concurso de cuentos eróticos y se nos ocurrió un relato a partir de lo que se pueden decir un par de amantes por el chat. ¿Adivinen quienes son los ganadores de 5000 €?

lunes, 30 de enero de 2012


Se conocieron esa noche… en honor a la verdad él la llamó para invitarla a cenar y ella aceptó. –pero en mi casa remarcó ella.  Cocinó él, llevaba ya toda la preparación marinada en su receta secreta. En un momento, luego de la feroz humareda que desprendía al principio el wok, se llenó la cocina de olores diversos, dulces, picantes, ácidos; el inconfundible olor a jazmines del arroz asiático. Se escanció el vino, creo que un merlot, se sirvió la cena. Los gustos distintos hacían su tímida presentación en el paladar en momentos diferentes: el gusto aromático del cilantro, el picante pesado del curry, el ácido del jengibre, el dulzor del tamarindo… existen los afrodisíacos?... Pues para ellos sí; la música? Sonaba  un coro de fondo, bien entonado, poniendo el ingrediente  que faltaba. El primer beso se lo dieron en la cocina, de manera muy natural, como si fuera el postre.
 Le fue arrancando lentamente la ropa, casi con permiso, llegó a su cama ya desnuda, se exploraron  desesperadamente, intentando curar viejos sinsabores, ahuyentando soledades pasadas.
Aún no sé cuando comenzaron a hacerse el amor. No sé si ellos se dieron cuenta de lo que les estaba pasando mientras fundían naturalmente sus mentes y sus cuerpos.  Danzaron juntos un viejo ritmo con una melodía de vidas pasadas, de pasiones  cortadas por la muerte y continuaron escribiendo su vieja historia en cuerpos distintos. Se reconocieron mirándose profundamente en los fondos de los ojos del otro. Ahí recrearon su historia. El ardor de su epidermis buscaba ser apaciguado y no alcanzaba la unión de sexos, bocas, mucosas y pliegues. La diferencia de edad era importante, pero no lo era para beber el uno en el placer del otro. Sus caricias intentaron ponerse  al día del tiempo perdido. Y el tiempo se detuvo, y gozaron por los siglos de vida no vividos. No tuvieron tiempo para  agotarse. El ansia y el deseo no les dejó tiempo para otra cosa. Sólo para extrañar la ausencia.

jueves, 26 de enero de 2012

Pilar

Pilar era la cuarta hija mujer de un matrimonio que siempre vivió en la vieja aldea de los abuelos, las hijas al ir creciendo fueron emigrando a las ciudades más grandes y con más posibilidades. Pilar se fue a Bilbao a trabajar en la casa de una prima de la madre que tenía un taller de costura, que confeccionaba para marcas importantes.
Al poco tiempo comenzó a estudiar diseño con la idea de establecer su propio negocio. Era introvertida,  pelirroja muy tímida siempre metida en lo suyo, sin amigos ni vida social. Luego de cuatro años terminó la carrera.
Graciela   era una compañera mayor que ella, quizás con la única que había establecido algún tipo de relación durante el tiempo que transcurrieron sus estudios.
-        Esta noche vendrás, supongo, a la fiesta, eres tan rarita que seguro que faltarás a tu propia fiesta de egresados… y no me digas que no tienes nada que ponerte que con tus diseños  algún trapo tendrás guardado, si quieres yo te paso a buscar.
Pilar palideció sabía que tenía que vencer esta fobia.
-        Bueno Graciela por favor pásame a buscar pero no me voy a quedar mucho tiempo.
-        Por fin bonita, ya lo verás que vamos a pasarlo de puta madre.

Estaba radiante, un vestido en un verde muy oscuro con pequeños lunares blancos, un escote  dividido por una parte que iba desde la costura en la cintura hacia el hombro derecho y la otra que descubría el hombro izquierdo, por debajo de la axila uniéndose con el otro en un nudo de moño en la espalda. La tía le había obligado a ponerse este vestido.

-        Piensa que todas lucirán lo mejor que diseñaron, pero a pocas les quedará tan bien como a ti.
Una cartera Hermés, tesoro guardado de su tía  y unos zapatos aguja que le aumentaba su altura unos 12 centímetros acompañaban su vestimenta que suplía a los pantalones sin forma que habitualmente usaba. El pelo recogido hacia un costado, con los labios y las uñas pintados color nácar. Unas gotas de su perfume favorito Angel terminaban de componer ese cuadro

-        Dios mío niña, no lo puedo creer, donde estaba guardada esa preciosura de mujer.

Pilar se había vestido y maquillado frente a los espejos enormes del taller de su tía y estaba sorprendida de la imagen que le devolvía el espejo. Se sintió segura de si misma, por primera vez en su vida sabía que podría conseguir lo que le apeteciera. Una sensación absoluta y desconocida de seguridad se apoderó de ella. Subió al coche de Graciela totalmente cambiada.

El mundo se detuvo en torno a ella, al ingresar al restaurante los murmullos disminuyeron, todos los ojos estaban puestos en ella, estaba irreconocible.

En seguida se vio rodeada por hombres y mujeres sintiéndose, una vez en su vida, sin la presión de su timidez, manejándose con la gente como una experta en relaciones públicas.
-        Que vas a beber
-        Vamos a beber cava, respondió Graciela, tomándola del brazo y girando con las dos copas  hacia el fondo de la barra del bar.
-        No dejan de mirarte, estas realmente exultante.
Bebió muchas copas de cava, luego vino la cena, luego fueron todos a bailar. Estaba eufórica, desinhibida, Graciela estaba  un tanto taciturna, miraba de lejos el éxito de su amiga que bailaba rodeada por hombres y mujeres.
Pilar reparó en ella le tomó del brazo y le dijo: vamos al baño.
Pilar tenía los ojos con un brillo mágico, rubicunda, los labios sensuales.
-        ¿Que pasa Gra? ¿No estarás celosa?
-        No se lo que me pasa, pero estando contigo me siento muy bien y si te veo con otras gentes tengo como un nudo en el estómago. No estoy acostumbrada a esta imagen tuya.

Pilar le tomó de la barbilla y le depositó un beso largo, húmedo, de los que cuesta separarse, empujaron la puerta del servicio y comenzaron a morrearse.
Ambas buscaron con su mano los sexos de la otra y comenzaron a acariciarse mientras continuaban con las bocas juntas, devorándose las lenguas. Pilar sacó la mano con los dedos embebidos por los jugos de Graciela y le puso en los labios, lamiendo y chupando mientras sus dedos continuaban el camino ascendente de la vagina de Pilar que se encontraba apoyada en la pared, con las piernas entreabiertas jadeando y buscando nuevamente la boca de su amiga. Se corrieron casi al mismo tiempo, respirando una en la boca de la otra para impedirse gritar.
-        Ahora sí Graciela, vamos que la noche por delante es nuestra.



Gracias Súcubo

lunes, 23 de enero de 2012


Çeski Krumlov es una hermosa ciudad en República Checa: un castillo y una ciudad medieval con una arquitectura tan particular que lo transporta a uno a un escenario de un cuento de hadas. Unas callejuelas angostas y retorcidas hacen que pasar unos días sea un verdadero encanto.

Reponiéndome de mi segunda separación viajé a Republica Checa y alquiler de auto mediante, comencé a recorrer el país, tomando fotografías, Chequia es un país absolutamente fotogénico,  con mujeres bellísimas y  excelentes cervezas.

Bajaba del castillo hacía unos jardines que se encuentran al costado, cuando escuché sonar una banda, me llamó la atención la música así que fuí hacia ese lugar, y allí se encontraba una pareja de novios con las familias, festejando  luego de su ceremonia de casamiento. La banda delante de ellos y los invitados detrás tomados de la mano bailaban. Me pareció simpática la escena así que saqué mi cámara y comencé a sacar fotografías. En un momento se me acerca un hombre que me comienza a hablar en checo, idioma que, por supuesto desconozco absolutamente,  salvo pivo que es  cerveza. Mi interlocutor no sabía nada de inglés ni alemán. Me tomó del brazo y me llevó hacía un lugar donde habían instalado una especie de carpa de circo. La seriedad de su rostro me hacía presagiar que no debería haber tomado fotos en ese lugar. Al ingresar en la carpa había una mujer de unos 35 años muy alta y muy linda que discutía con otras personas. Al verme cesó en la discusión y se acercó:
-        Hola mucho gusto mi nombre es Bozena (se pronuncia como Bochena) y soy la fotógrafa de la boda, y todo el equipo que tenía que haber traído mi ayudante quedó en Çeski Budejovyce, si no soluciono pronto el padre de la novia me mata. Por favor alquílame tu máquina, veo que tienes una buena cámara que otro equipo tienes.
-        Hola mucho gusto soy Xavi. Tengo un zoom 70 – 200 mm, un gran angular de 35 mm y un flash, si te sirve te los presto, eso sí recién le cambié la película, saqué 12 fotos y el rollo es de 36. Tengo 5 extra úsalos si te sirven.
-        Gracias, esto que estás haciendo es muy noble.

El padre dio indicaciones a los camareros los cuales me comenzaron a perseguir por donde fuera con comida y cerveza.

Por supuesto que sin pensarlo estaba invitado a la fiesta y brindando y bailando con todos los conocidos de los novios. En un momento en los que los invitados ya no podían mantenerse de pie,  se me acerco Bozena.

-Gracias me salvaste la vida, estoy en deuda. Estas gentes son gurales  es una etnia que vive en el sud de Polonia el norte de Chequia y el este de Eslovenia. Las fiestas son muy importantes para ellos, la alegría del festejo no se detiene en tres días, cuando terminen aquí siguen en la casa de los padres de la novia, luego del novio y por último de los padrinos. Es importante para ellos seguir sus  tradiciones así como mantener las imágenes para la familia. Unas fotos que agraden a todos es un signo de felicidad para los recién casados. Por eso no exagero al decir que me salvaste la vida, ya que es imperdonable lo que me pasó.
-        ¿Tienes que hacer  la recorrida de los tres dias?
-        No, no te asustes sólo me contrataron para la fiesta aquí. Ya terminé
-        Bueno, tomé demasiado así que me voy a la pensión que está en la plaza del pueblo.
-        Yo tengo que volver esta noche. Estoy absolutamente agradecida. Me tomó con ambas manos la cara y me estampó un beso húmedo.

Entré a la pensión, me descalcé para ponerme esos zuecos que tienen para circular por la casa. Y caí vestido desmayado arriba del edredón de plumas.
Desperté cuando sentí que me aflojaban el cinturón y tiraban de mi pantalón, abrí los ojos y estaba Bozena en braguitas y con una camiseta transparente.
-        Lo pensé mejor y me quedo esta noche contigo, si no te molesta.
-        Eres bienvenida, lo único que tengo mucho alcohol encima y no creo que te sirva demasiado.
-        No te hagas problema Xavi, yo estoy muy cansada, sólo dormiremos esta noche.
Desperté con el sol entrando por las ventanas, Bozena me tenía abrazado por detrás con una pierna por encima de mi cadera. Me dí la vuelta y dormía profundamente. Me invadió una sensación de ternura, poco conocida. Preparé el desayuno y le llevé la bandeja a la cama.
-        Xavi, es la primera vez que duermo con un hombre sin tener sexo y también la primera vez que uno me lleva el desayuno a la cama. Esto no es lo normal aquí. ¿No te gusto?
-        No niña al contrario, me encanta tu cuerpo y tu forma de ser, yo tampoco lo entiendo. ¿Quieres que te lleve a Budejoviçe? Así puedo recuperar las fotografías que tenía en la cámara.
-        Por supuesto vamos para allá.

Conduje los 25 kilómetros despacio, parabamos para comernos a besos, le metía las manos acariciando esos pechos duros con unos pezones grandes. Antes de llegar a la curva que desemboca en Borsov me mostró un camino de tierra que desembocaba en el Moldava. En un prado rodeado de árboles con el río no esperamos para desvestirnos para comenzar a comernos la boca, la puse contra un árbol y levantando su vestido hice a un lado su tanguita para penetrarla casi con violencia, se dio vuelta y nos desvestimos arrancándonos la ropa. Su ardiente boca recorría mi cuerpo insinuando unos besos en mis testículos mientras le pasaba la lengua a mi polla, con lo labios succionaba mi capullo mientras con la mano subía y bajaba a un ritmo rápido, acomodó sus caderas para poner su sexo arriba de mi boca. Cogí ambas nalgas pequeñas y bien torneadas con ambas manos mientras acercaba mi boca a su coñito y comencé a lamer suavemente primero por fuera, para ir acercandome a sus labios internos, lamer su mucosa rosada humedeciendo la entrada a su vagina, subiendo hasta alcanzar su clítoris. Sentí como se sobresaltaba con este contacto, movía mi lengua en todos los sentidos apretando su botón mientras sentía que aumentaba de tamaño. Me puse encima con una pierna en mi hombro mientras penetraba su vagina apretada arrancándole un gemido
-        Fóllame fuerte hasta el fondo, si, si no la saques mucho si así rozame por adelante… si… si…mordeme los pezones….con fuerza…. me corro… por favor vení conmigo si así... 
Me acariciaba las nalgas con una mano, la cual fue moviendo hasta encontrar la unión de nuestros sexos, me apretaba la polla cuando la sacaba, mi excitación iba en aumento, puso un dedo en la entrada de mi culo y comenzó a acariciarlo de manera circular. Por dios me encantaba, me corro, me corro le dije casi a los gritos y en ese momento me introdujo el dedo hasta el fondo. Nunca había experimentado ese placer, caí sobre ella.
A medida que los espasmos cesaban  veía con terror como un grupo de escolares que aplaudían eran sacados del prado por un par de monjas con el rostro sonrojado.
Al vestirnos nos dimos cuenta que  habíamos quedado ella sin su vestido y yo sin pantalones.


lunes, 16 de enero de 2012


Carmen  y su marido vivían en el piso de al lado; durante dos años habíamos salido juntos de vacaciones ya que los niños nuestros y de ellos eran muy amigos, tenían mas o menos la misma edad.
La casa de mi padre en la Costa Brava era muy amplia así que compartíamos techo y comidas.
Era una tarde muy calurosa y pesada, vislumbraba una tormenta. Luego de un almuerzo regado con abundante Penedés todos se acostaron a dormir una siesta. Me quedé escuchando música y fumando cuando sale Carmen vestida para ir a la playa.
-No puedo dormir prefiero estar tomando sol, ¿no me acompañas majo?
Cogimos el coche y nos fuimos a la playa ella  se recostó boca abajo y yo leyendo un libro me quedé dormido. Me despertó el vendaval que empezó a azotar la costa, corrimos al coche,  se hizo la noche, viento, truenos, relámpagos y una lluvia impenetrable, parecía el diluvio universal. Un rayo cayó en el faro  a trecientos metros de donde estábamos Carmen pego un salto encima mío abrazándome de miedo.
-        Nos vamos a morir, nos vamos a morir.
-        Ostias tía que sólo es una tormenta, ya pasará.
Estábamos empapados y la humedad del ambiente era insoportable, sacó una toalla de su bolsa y me secó la cara y el pecho.
-        No sigas mas abajo que no soy de palo
Hizo una mueca y me pasó la toalla encima de la polla logrando que rápidamente se ponga dura. Me miro con un brillo extraño en los ojos:
-        Yo se que después nos vamos a arrepentir de esto pero me apetece, estoy cachonda.
Sacó mi polla y con los labios comenzó a succionar el glande, pasaba la lengua por todo
el tallo deteniéndose en la cabeza.
-        Por favor chupamela, metela dentro tu boca.
-        Espera no seas guarro.
Y empezó a metérsela en la boca al principio sólo la punta pero poco a poco la fue devorando hasta comérsela toda, iniciando un movimiento de vaivén con la cabeza. Volvía a la punta y nuevamente hasta el fondo.
Reclinamos los asientos para atrás, lo que nos permitió pasar hacia  atrás. La di vuelta mientras aún seguía succionando mi polla, le comencé a comer su coñito, le pasaba la lengua por toda la vulva, haciendo movimientos circulares en su clítoris, le chupaba suavemente con mis labios, le fui metiendo la lengua, estaba totalmente mojada, le introduje dos dedos mientras seguía lamiéndole su botón inmenso y rubicundo. Soltó mi polla al tiempo que iniciaba un movimiento desenfrenado con su pelvis hasta correrse con unos pequeños gritos.
-        Dios si, si así, así comeme el coño, meteme la lengua siiiii.
Se dio la vuelta reptando y se puso encima mío mientras con una mano se introducía mi polla.
-        Hijo de puta anoche me masturbé escuchando como armabas la fiesta con tu mujer, me puse tan cachonda que quería follarte, mi deseo se hizo realidad. No acabes dentro por favor avísame antes.
-        Estoy por correrme Carmen.
Me tomó la polla con la boca y empezó  nuevamente a mover la boca devorándola por completo mientras descargaba dentro de su garganta un chorro que parecía no tener fin.

Fue increíble ese polvo con el auto sacudiendose por las ráfagas de viento, y la lluvia que golpeteaba sin cesar.