martes, 20 de diciembre de 2011


En el pueblo las navidades se festejaban visitando los belenes de los parientes y amigos y cantando  villancicos, esas mismas canciones que prolongados en el tiempo cantaban los abuelos a nuestros abuelos. Se recibía con pastas y refrescos a los niños, orujo, algún vino espeso y algunos bocadillos  a los grandes.

Gabriela era la madre del amigo de mi hermano, viuda a los 28, era una de las mujeres mas apetecibles  del pueblo.

Estábamos en su casa, era el atardecer y los crios bebian chocolate caliente.  
–Anda Xavi a ver si me das una mano que tengo que subir unas cajas al altillo.

Al altillo se subía afirmando una escalera a la pared posterior de la casona.

-        Mira que son pesadas, así que subo primero y tú me las alcanzas.
Subió unos cuantos escalones, cogí la primera caja  e iba subiendo apoyandola en los peldaños. Cuando levanté la vista ví por debajo de su vestido sus piernas morenas y sus nalgas torneadas y voluminosas, cubiertas por unas braguitas que poco sostenían de esa carne que parecía desbordar. Quedé fulminado y absorto en la contemplación de esa revelación, cuando sentí su grito.
-        Chaval que coños estas mirando niño pásame esa caja antes que se caiga.
-        Si Gabriela ya te la alcanzo.
Gabriela siguió subiendo hasta alcanzar el altillo, se introdujo mientras recibía las cajas que le alcanzaba. Cuando subí la última ingresé al altillo y ví que ella  ordenaba las cajas en un estante.

-        Eres un demonio chaval, así que me mirabas debajo de las faldas, que nunca viste unas bragas puestas?¿cuantos años tienes?, ahora bajamos los adornos de navidad y el belén.
-        Dieciseis. Dije balbuceando

No podía hablar, sentía mi cara ardiendo del rubor y lo único que atiné fue  abrazarla para pedirle disculpas por mi osadía, pero al hacerlo tropezó hacia atrás, cayendo ambos en un viejo colchón semienrollado. Mi cuerpo entre sus piernas y mi cara arriba de su par de tetas.
-        Que haces, pequeño degenerado, me agarró de los pelos con fuerza levantando mi cabeza, al tiempo que me cruzaba la cara de una cachetada.
-        Perdón Gabriela, tropecé.
-        Me tenía de los pelos  acercando mi cara a su escote. Así que quieres espiar a las mujeres, yo te voy a enseñar.
Puso mi cara entre sus dos pechos, al tiempo que soltaba unos botones de de su vestido. Yo no podía reaccionar, por un lado el dolor del tirón de mis cabellos, por el otro sentir mi cara, mi boca acariciando esa piel morena de sus pechos… empecé a desesperarme y comencé a besarle, buscando avidamente  sus pezones para succionarlos, buscando que alimentaran mi desazón, sintiendo como se  endurecían en mi boca.
-        Mira lo que me obligas a hacer chaval…
Siguió abriendo los botones de su vestido, mientras yo  intentaba abarcar su pecho con dos manos, succionando, buscando  la leche extinguida. Al llegar abajo con su mano tocó el frente de mi bragueta, desbotonando el pantalón, metiendo la mano hasta alcanzar la dureza de mi polla que latía.
Me tomó con una mano mientras que lentamente comenzó con un movimiento oscilante masturbándome profundamente, cambiando los movimientos. Luego comenzó a bajar mi cabeza que iba dejando un reguero de saliva en su piel, su ombligo… se bajó las braguitas y de pronto colocó mi cara entre sus pelos negros ensortijados.
Con la lengua chaval, saca la lengua, para arriba y abajo…. Si así….con la punta no con toda la lengua… si, seguí así… meteme un dedo… si … hasta el fondo, muevelo… no lo saques del todo…. por lo que mas quieras, así, mete otro dedo….ahhh como lo haces de bien chaval…
Estaba alucinado por el aroma de su sexo, nunca había olido nada que me hiciera sentir tan embriagado, tenía la lengua endurecida por el esfuerzo desacostumbrado. Dirigía mi lengua hacia su clítoris, la lamía como si en ello se fuera mi vida.
Sentía su coño empapado, levanté la vista y tenía los ojos cerrados mordiendo  su labio inferior, colorada la cara, jadeando.
Asi, asi… chaval… que bueno… no no cambies el ritmo… lame con un movimiento circular..si….asi….ahora lateralmente no aflojes la presión, no no pares… no te detengas… noooo.. mordía la palma de su mano derecha al tiempo que movia la pelvis dirigiendo sus movimientos con mi lengua. De pronto se detuvo, me agarró la cabeza subiendome y buscando mis labios, besandolos con deseperación… - abre mas la boca chaval, que hoy te voy a enseñar a besar bien, hoy te voy a enseñar como se porta un hombre. Me bajó con ambas manos el pantalón al tiempo que deslizaba sus manos por mis nalgas y se ponía en posición abriendo las piernas para que la penetrara, me atrajo hacia ella hasta sentirme en el fondo,  con ambas manos me subía y bajaba, moviendo las caderas de manera circular. Subía mi pelvis como intentando sacar mi polla del todo y con las piernas me atraía, con la mano mojada por sus propios jugos fue buscando mi ano y comenzó una caricia alrededor del orificio, yo estaba en la gloria, por arriba me besaba devorando mi lengua, el contacto de nuestros sexos en un movimiento perpetuo y su dedo que lentamente se introducía en mi ano, circularmente, hacia adentro, moviéndose mas adelante y diooooosss, mi cerebro discurría en borbotones dentro del sexo de ella que jadeaba y gritaba corriéndose en un chorro que mojaba mis muslos….

¡Me queréis explicar que coños pasa aquí!… 
la voz de mi madre, asomada al altillo, me hacía descender al séptimo infierno mientras intentábamos cubrir nuestras desnudeces.

lunes, 12 de diciembre de 2011

El ultimo juego

Teníamos trece años, nos veíamos en el verano en la Costa Brava, ya que nuestras familias coincidían cada año en el mismo lugar. Luego del almuerzo solíamos escaparnos yendo a la playa o en bicicleta a lugares mas alejados, huyendo del gentío.
Esa tarde su bicicleta tenia rota la cadena, así que se sentó adelante de costado e íba pedalendo hacia el Carrer de Guillola. En un momento se da vuelta y me dice: - me duelen mucho las piernas, dejame sentar en la punta del sillín. Cambiamos de posición y todo transcurría muy bien hasta que comencé a sentir el roce de su trasero en mi polla que, a pesar de mi vergüenza; se iba poniendo cada vez mas dura. Ella iba parloteando hasta que comenzó a sentir el roce y de pronto se detuvo. No me acuerdo el tiempo que transcurrimos en silencio, solo sintiendo ese roce que se tornaba cada vez mas placentero.De pronto ella pone los pies en los pedales y con la cara toda ruborizada dice: - Deja que pedaleo yo.
Bajé las piernas poseído de una excitación que me causaba dolor y pensando que ya pronto se aliviaría al evitar ella el roce, pero estaba equivocado, levantó su culo y lo acomodó para que ella pudiera sentir un frote mas dirigido. Nuestra marcha se había hecho zigzagueante, de pronto puso una mano por detrás y la introdujo por arriba del pantalón,sujetó mi polla y la dirigió hacia arriba. Entonces comenzó un pedaleo con el cuerpo inclinado hacia adelante subiendo y bajando las nalgas calzandose en mi polla. Siguió pedaleando hasta que en una curva siguió de largo hacia una arboleda y aterrizamos sobre una montaña de heno que amortiguó la caída.
Se arrastró hacia mi. Me cogió una mano y la deslizó dentro de sus braguitas por arriba de su coñito, marcandome el movimiento y el lugar del roce, con la otra mano soltó mi maltrecha polla y la comenzó a menear con una delicadeza y una experiencia que hizo que pronto eyaculara lanzando chorros de semen al aire y me retorciera de placer. En ese momento sentí como aumentaba el sonido y la profundidad de su respiracion, como su pecho y su cara se ponian de un color púrpura, y mi palma se mojaba de un jugo que manaba de su coño al tiempo que tomaba el comando de mi mano para dirigir la presión y la velocidad del frote.
Quedamos de espaldas sin pronunciar nada, solo sintiendo el latir de nuestros corazones desbocados por la experiencia. ¿Fue tu primera vez? - Si ¿y la tuya? No yo suelo menearsela a mis primos y ellos me frotan el coño, intentaron follarme pero no me gusta porque me duele. La próxima te comeré la polla. Cumplió su promesa y fue mi primera profesora de sexo: aprendí con ella a comerle el coñito y a frotar mi polla hasta correrme entre sus nalgas y aunque nunca follamos marcó el final de los juegos infantiles.

sábado, 3 de diciembre de 2011


La obligación de  llevar el avión a Fort Lauderdale para efectuar el recorrido mecánico de cinco años  fue el pretexto para escaparnos durante una semana a un punto casi perdido del planeta: Belice. 
Aproximadamente a unos 30 kilómetros hacia el oeste, existe una maraña de cayos, arrecifes que conforman unas pequeñas  islas  de aquellas a las que queremos huir cuando la vorágine de lo cotidiano nos aplasta.

Luego de una alucinante puesta del sol nos pusimos a asar un mero, regalo de uno de los pescadores de la zona. Encendimos unas brasas y envuelto en una hoja de plátano, rellenamos  el pescado con unos mangos y unas piñas  pusimos todo encima de las ascuas. 
Desnudos, con una botella de  ron negro, y un cigarrillo especial guardado para el postre, no podíamos pedir nada más.
El cielo despejado con miles de estrellas y una luna que pugnaba por salir. Era un escenario perfecto.
Su cuerpo sabía a sal y parada ante mí hundía mi boca en su ombligo, bajando lentamente, tanteando con los labios sus labios, pasándoles gentilmente la lengua, tomándolos suavemente con los dientes, succionando, introduciendo l mi lengua en su coñito salado. Levantó su pierna y la puso arriba de mi hombro. La tenía agarrada con las  dos manos de las nalgas, lentamente me fue empujando hacia atrás hasta acostarme en el piso, con su sexo arriba de mi boca, moviéndose circularmente buscando sus puntos de  placer mientras le lamía con la lengua plana su clítoris, me atrapó mi cabeza con sus muslos, impidiéndome mover; en ese momento mi boca sólo era un objeto para su placer, sentí que sus jugos se escurrían por mi boca mientras que con una mezcla de grito o lamento se corría. Seguí en la misma posición solo que esta vez mi boca se hacía cargo de su culo, lamiéndole la entrada, introduciendo primero la punta para luego dilatarla con el resto de la lengua. Le introduje primero un dedo, al cual le siguió otro. Mientras le metía los dedos, volví a ocuparme del coño Lara gritaba, la di vuelta, arrodillada y con el culo para atrás y arriba, mojándome con saliva la polla se la introduje despacio, primero la punta, sin moverme,  “dale hijo de puta fóllame hasta el fondo, mátame”. Me movía casi con violencia, ella tenia sus dos manos en su coño por delante mientras la bombeaba con furia por detrás, estábamos en lo mejor del polvo cuando al levantar la vista algo llamó mi atención:  veo en follaje y a veinte metros una pareja que nos filmaba, él estaba detrás de ella y sostenía una cámara mientras,por los movimientos, parecía que la follaba.
-        Lara la puta madre nos están filmando.
-        Si me di cuenta antes que me follaras por el culo, ¿los llamamos?
Los llamamos y se acercaron sonriendo disculpándose, ambos desnudos y bellos ella una mezcla de Walkiria rubia, alta con una tetas grandes y firmes, un vello color miel, un culo dibujado, unas piernas largas y unos labios carnosos y rojos de la excitación. El con el pelo largo hasta los hombros, barba rubia y ojos color turquesa y un pollón impresionante.
Dejó la cámara en el piso con la luz de filmación encendida. Me miró como pidiendo mi aprobación para acercarse a Lara que ya lo tenía de los hombros y lo apoyaba contra ella.

Ella me tomó de la mano y me llevó a la playa, me enjuagó la polla con agua de mar para luego ponerse de rodillas y comérmela. Se la metía hasta el fondo al tiempo que se ayudaba con la mano para dar movimientos circulares cuando la iba retirando de la boca. En  inglés con acento de Europa del Este me pidió que le haga lo mismo que le estaba haciendo a Lara, que no podía tolerar la polla del marido por el culo. La enculé despacio luego de trabajarla lo suficiente para que se mantuviera abierta, Follamos de costado lo cual me permitió acariciarle el coño. A lo lejos se escuchaban los alaridos de Lara mientras que la rubia se corría casi en silencio, aumentando el sonido de su respiración quejandose quedamente con un sonido gutural.  Quedamos acurrucados y acariciados por el agua del mar, hasta que nos quedamos dormidos. Desperté solo y con frío, volví a la cabaña, Lara dormía profundamente en una de las hamacas en la puerta de la cabaña, despacio me acosté detrás de ella y caí rendido.
A la mañana cuando nos despertamos fuimos a buscar a nuestros nuevos amigos. - se marcharon temprano nos dijo la mucama. Nunca supimos sus nombres ni de donde eran, quizás una alucinación que nos llenó de placer a ambos.



viernes, 25 de noviembre de 2011



Hacía poco que había dejado la línea aérea donde había trabajado desde mis 20 años, pero como las drogas, esto no se puede dejar; quizás por el grado de locura que tenemos.
Por intermedio de un amigo me contacté con un empresario brasileño, para ser piloto de un espléndido Citation Sovereign, una especie de Rolls Royce del aire. Un contrato de casi dos años, vivía en una cabaña al lado de la piscina de la residencia con una vista a la Bahía de Guanabara del maravilloso Rio de Janeiro. Volaba a distintas ciudades de Brasil  de acuerdo a la agenda recargada de este hombre.
Los puentes la dedicaba a la familia o bien hacían viajes de placer a lugares turísticos dentro y fuera de Brasil. Tenía como copiloto un norteamericano, de 26 años al cual tenía que entrenar, totalmente puritano y antisocial que solo estaba presente durante los vuelos para luego desaparecer en su Hotel en Leblón. Lo que se dice un completo  gilipollas para ponerlo de patrón oro. Eficiente en lo suyo y con mucha experiencia en vuelo, por lo que nunca entendí porque no era él el comandante de la nave.
El empresario tenía una hija de 26 años que estudiaba en Campinas (Sao Paulo) así que cada tanto debiamos ir a buscarla para pasar unos días con su familia.  Lara era divertida, una curiosa mezcla de Angelina Jolie con Paz Vega, con ritmo carioca en la sangre, una mujer maravillosa, que destilaba sexo por los cuatro costados. Hicimos migas enseguida y nos quedabamos horas al borde de la piscina conversando acerca de la historia de Europa, su idea era ir a recorrer el continente luego de recibirse de abogada. A la madre no le gustaba demasiado la idea de vernos demasiado juntos así que la llamaba todas las veces que la veía conmigo, que por supuesto le llevaba 20 años.
Una semana santa a la familia le apeteció  ir al nordeste a Fortaleza, asi que allá volamos a mediodía. Lara  por un examen no podía salir sino hasta la tarde por lo cual debía ir a buscarla a Sao Paulo. Es decir que iba a volar medio Brasil tres veces durante ese día y con una meteorología en el límite en la zona centro. Aterricé con una tormenta  que nos mantuvo 40 minutos dando vueltas en el aire.
Por lo tanto esa noche no podíamos volver.  Lara estaba en el aeropuerto esperándonos y nos llevó a un Hotel para pasar la noche, al despedirnos de Steven, me dice “te voy a hacer conocer la noche de Sao Paulo”.
- Lara tenemos que levantarnos temprano, debemos salir a las seis  para llegar  a Fortaleza temprano
-No te hagas problema que yo hablo con mi padre.
Fuimos primero a cenar y terminamos en un bar del Jardim Paulista, un antro donde todo estaba permitido, hetero, gays, y travestis convivían en un ambiente de libertad y promiscuidad. Todo repleto de gente No habia lugar salvo en una barra lateral, debajo del nivel de la calle donde había un solo asiento. – siéntate tú. Me empujó para luego sentarse a horcajadas a pesar de la minifalda que en esa posición no escondía nada. Nos empezamos a comer las bocas con desesperación, se frotaba contra la tela de mis pantalones que no disimulaba, para nada mi erección. De pronto siento una mano que se introduce entre nosotros poniendo la palma y los dedos en mi polla y el dorso apoyado al coño de Lara; aparté la cabeza para ver de que se trataba, era una mujer rubia, con un cuerpo terrible que nos sonreía mientras sujetaba firmemente mi polla,  y besaba profundamente primero a Lara y luego a mí. Por detrás de Paola otra mujer, una mulata, que tenía la mano sobandola por detrás. Los besos iban y venian desde todos los lugares. No te hagas problema son mis amigas jugarán un poco con nosotros, les encanta. Estaba teriblemente cachondo, por encima de la tela de mi pantalón la rubia movía los dedos frotando por arriba y por debajo con una habilidad increíble, frotaba el glande en forma semicircular de un lado para otro, mientras que sus nudillos frotaban el coño de Lara la cual acomodó sus caderas para que  su clítoris  que reciba el roce. La otra la tenía calzada deslizando su dedo medio por el costado de las bragas metiendo y sacando de su vagina, era una paja increíble mientras nos sorbiamos las lenguas entre los cuatro. De pronto el cuerpo de ella se puso tenso mientras sin separarse de mi boca soplaba al tiempo que se corría como una guarra en el medio del bar, yo estaba a estallar, pero no podía hacerlo, el correrme en seco iba a traerme consecuencias desastrosas. Así que detuve la mano de la rubia,y ambas nos dieron sendos besos de despedida. Cuando miré alrededor, unas cuantas personas nos hicieron  un círculo y mientras unos se acariciaban abiertamente no faltaba otro que se meneaba la polla.
Bueno vámonos a tu hotel, me dijo. Eran las 4 de la mañana. Al subir por el ascensor detuvo la marcha a la mitad mientras se quitaba las bragas totalmente mojadas e inclinándose para adelante me sujetaba la polla para clavarse en el fondo moviéndose con un movimiento salvaje como si bailara samba. El ascensor se movió hacia arriba mientras rápidamente tratábamos de ponernos en condiciones, algo además difícil en un ascensor que parecía una cápsula transparente. De pronto se detuvo en un piso donde ingresaron 4 japoneses borrachos. El sexo se olía en el aire así que parloteaban, nos miraban y se reían. Al bajar en nuestro piso Paola le dio en la mano sus braguitas a uno de los japoneses que lo olió profundamente mientras el resto festejaba. E intentaban seguirnos, por lo cual nos metimos rápidamente en la habitación y sin desvestirnos  ahí de parados contra la puerta follamos hasta caer al piso.
El sexo fue desenfrenado. Esa noche la boca de Lara obró milagros cuando yo pensaba que no podía mas. Luego, mientras estábamos relajados y a punto de dormirnos entrelazados, le digo: - jamás me pajearon de esa manera tu amiga es una experta.
Ya lo creo Claudia  y Cloe son travestis.


lunes, 21 de noviembre de 2011


Irene discutía con nosotros: “os digo que es fácil darse cuenta cual es la boca de un tío y cual de una mujer. La mujer es mas suave, en el contacto y la presión, y claro que puedo diferenciar uno de otro, aún con los ojos vendados…”
Habíamos salido de copas con María, y en el bar nos encontramos con Irene, una ponteverdina con una cabellera roja llena de bucles, alta, muy blanca y pecosa. Estrenaba tetas  desde la última vez que la vi, y era conocida en el ambiente por el culo que portaba. Se había peleado con el guarro que la acompañaba y terminó en el bar donde siempre podía encontrar alguien conocido. Luego de unos cuantos tragos nos invitó a beber un vodka negro Eristoff “de puta madre” que le habían traído de Ucrania, y allí fuimos hasta un ático del Carrer del Comte d’Urgell.
Por supuesto que nuestra conversación fue, cuando no, de sexo. Irene se decía bisexual, María no, pero de vez en cuando le apetecía estar con una mujer, aunque prefería “la punta de una polla al frote de un coño”.
En un momento le  vendamos los ojos y le atamos las manos en los barrotes de su cama de bronce. Le abrimos los botones de la blusa, y saltaron un par de tetas tan bien hechas que no se notaban las cicatrices. María me agarró de la mano alejándome de la cama y dio las instrucciones: usa solo la parte interna de los labios y la punta de la lengua, sin presión, no chupes los pezones, primero tú, luego yo y después los dos.
Y ahí empezamos uno y otra, un toque en los labios, otro en los lóbulos de las orejas, el cuello, los pezones. Me están matando, decía, y tiraba nuestros  nombres al azar, equivocándose la mayor parte. Luego juntamos las dos bocas para pasear por su cuerpo, a esta altura se retorcía como una anguila y nosotros nos habíamos puesto como una moto. Le bajamos el pantalón y las braguitas y comenzamos por los muslos subiendo y bajando, mordisqueamos las ingles.
Basta basta, pedía a gritos, o parais o me follais no tolero mas. María puso la boca en su coño y se lo comió. Irene aullaba moviendo la pelvis mientras se corría. Mi boca ocupó el lugar de María y comencé a comerle el coño mientras decía sigue sigue, así, Pero cuando me lo comía María me gustaba mas. La guarra supo quién era el dueño de cada boca que se ocupó de su coño.
Fue una maratón de sexo de un fin de semana, nunca pude imaginar el sexo como una coda, era terminar para comenzar en un nivel superior de sensualidad, el yacer con la suavidad de sus  cuerpos que me rodeaban y se entrelazaban fue  uno de los mejores placeres que viví.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Usaste tu llave, te sentí entrar sigilosa, estaba todavía borracho y con mucho sueño. Abriste la puerta y se recortó tu silueta desnuda. Te miraba con los ojos entrecerrados esperando tus reacciones. Abriste la cama desde abajo y te fuiste deslizando hacia arriba, por encima de mi cuerpo. Estabas helada, pero la sensación de sentir recorrer tus pechos por mi espalda me excitó. Me pasaste suavemente los labios por mi culo y fuiste subiendo por la columna. Suavemente, sin prisa. Los pelos de mi cuerpo se erizaron al tiempo que sentía mi polla explotar. Me seguí haciendo el dormido. Llegaste hasta mi cuello mordiendo mis hombros y te apoderaste de los lóbulos de mis orejas, los chupaste
Luego sentí la punta de tu lengua juguetear hacia dentro de mi oreja, al tiempo que frotabas tu pubis contra mi cadera. Metiste la mano entre mis piernas para juguetear con la entrada a mi culo. Buscaste mis testículos para mantenerlos apretados entre tu palma mientras tus dedos buscaban mi polla. Me agarraste del hombro y la cadera y me diste vuelta, yo continuaba con los ojos cerrados. Tu mano se apoderó de mi sexo mientras me pasabas la punta de la lengua por los labios, jugabas con las comisuras. Yo sentía que iba a estallar, sin embargo aguanté con los ojos cerrados. Sentí tu boca jugar con mis pezones, succionando, pasando la lengua, otra vez succionando. Luego hiciste una parada en el ombligo, lamiendo y mordiendo suavemente. Agarraste con los dientes mi polla, de costado mientras mordisqueabas desde la base a la punta. Le pasaste la lengua a todo el glande lamiendo como a un helado. Luego te lo devoraste lo metiste hasta el fondo ignorando la náusea, hasta que sentí tus labios en la raíz, lo fuiste sacando despacio para volver a introducirlo y chupaste, fuerte, despacio, lamías de un lado para otro. Yo no quería moverme, lo cual ya era una tortura. Te sentaste a horcajadas y así en seco despacio, te fuiste introduciendo mi polla. La mezcla de placer y dolor mientras duraba tu descenso fue deliciosa. Y comenzaste a cabalgar, moviendo tus caderas de adelante hacia atrás, de arriba a abajo luego de manera circular, tu respiración se hacia mas jadeante no pude mas y acompañé tus movimientos te sujeté con las dos manos las nalgas al tiempo que mi boca tomaba su partido entre tus empinados pezones. Y estallamos como pirotecnia al mismo tiempo con gritos y gemidos mientras nuestras bocas se buscaban desesperada. Quedaste exhausta arriba mío, sin palabras solo con el contacto epidérmico y de nuestros sexos que lentamente se iban desenganchando.




lunes, 7 de noviembre de 2011

Voy aprendiendo que existen conjunciones planetarias negativas. El viernes nos escapábamos por el fin de semana a Valencia con una amiga, paramos para comer algo en Cambrils y estábamos con unos chipirones y un penedes, cuando mi ex con dos amigas hacen su aparición en la puerta del restaurante. Fue verla y atragantarme. Entró hecha una furia gritando insultos y con las manos hacia la pelambre de la Cuqui, logro interponerme y por supuesto soy el blanco de su agresión física al tiempo que se acordaba de todos mis ancestros matrilineales. Las amigas la cogieron y la llevaron afuera. Que es esto? lo hicieron a propósito? nos siguieron? le pregunte a una de las amigas.
No esto fue una puta casualidad nos estamos quedando en la casa de la Matilde.
Imaginaos el deleite de los comensales que interrumpieron un almuerzo aburrido y les dio algo para comentar en los próximos días. Me senté y pedí una crema catalana de postre ante la mirada azorada de mi amiga.
¿Que hacer en estas situaciones?¿ Poner cara de sufrimiento eterno y salir del restaurante? ¿Poner cara de cínico y a lo tuyo? 
No me queda muy claro. Luego mas tarde en el coche sentía las miradas de reojo de la Cuqui que, me imagino, pensaba que se jugaba la vida como acompañante de Jack el destripador. 
Por suerte estaba al tanto de la bipolaridad de mi ex que la lleva a hacer estas gilipolleces de tanto en tanto.
Perdón que este trasto no tiene todos los acentos, ostia!